Semana 9 del embarazo

A partir de la semana 9 del embarazo el futuro bebé es considerado un feto. Esta etapa se conoce, médicamente, como la etapa fetal.

Aunque el bebé no tiene todavía una forma definida, en la etapa fetal empezará a tomar la forma de un verdadero bebé, pero del tamaño de una legumbre de gran tamaño.

Formación del embrión durante la semana 9 del embarazo

Durante esta semana, la madre podrá sentir frecuentemente cómo el bebé se empieza a mover. Sin embargo, estos movimientos no son deliberados, sino que son reflejos involuntarios que empieza a tener el bebé. Sus músculos aún no están aptos para recibir órdenes del cerebro.

Cambios externos

En la semana 9 del embarazo todavía no es posible conocer el sexo del bebé. Esto se debe a que sus órganos no se encuentran en proceso de formación. Sin embargo, el feto ya tiene un sexo preestablecido desde que se el óvulo fue fecundado, lo que pasa es que todavía no se puede observar.

Aunque su cabeza sigue siendo más grande que el cuerpo, ya está próxima a adquirir un tamaño más normal. Además, en estos momentos el bebé empieza a considerarse un individuo, gracias a la aparición de las huellas digitales.

A partir de los meses de embarazo se da paso a la etapa fetal.

También tiene la boca completamente formada, lo que generará que el bebé empiece a moverla involuntariamente, cerrando y abriéndola. Esto cambiará en las siguientes semanas, durante las cuales el cerebro empezará a formarse y a conectar con los músculos, pudiendo generar, de esta forma, movimientos voluntarios.

Cambios internos

Durante esta etapa del embarazo se encuentra realizada la formación básica de todos los sistemas, dando paso así al proceso de conexión de los nervios y la maduración de los órganos involucrados.

Si puedes escuchar el corazón de tu bebé, te darás cuenta de que tiene un ritmo muy acelerado. Este se puede comparar al ritmo cardíaco al de un adulto después de hacer 45 minutos de deporte. La sangre se está empezando a distribuir por todo su cuerpo.

Si pudiésemos en estos momentos observar al futuro bebé, veríamos su esqueleto a través de su piel. Esto se debe a la traslucidez de la misma en este momento. Además, sus huesos todavía no tienen calcio, ya que están formados solamente por cartílago.

¿Cómo cambia tu cuerpo?

Durante esta semana, tus pechos ya habrán aumentado de tamaño y además serán más pesados y sensibles al roce. También pueden comenzar a aparecer pequeños puntos, algunos abultados, alrededor de las areolas.

Estos puntos blancos tienen el nombre científico de glándulas de Montgomery, y aparecen antes de la producción de leche. La función de esta glándula será mantener los pezones hidratados a través de la producción de aceites.

En esta fase, el útero materno alcanzará el doble de su tamaño normal. Esto producirá la sensación de hinchazón y liberación continua de flatulencias involuntarias. Sin embargo, el bebé aún no se ha trasladado fuera del útero.

Primer análisis

Entre la semana 9 y 12 del embarazo se comienza a programar el primer análisis. Este nos ofrecerá información importante acerca de la salud del futuro bebé. Entre otras cosas, nos informará del grupo sanguíneo del bebé.

Durante la semana 9 del embarazo no se puede todavía realizar una ecografía.

Aunque se puede programar el primer análisis, todavía no es el momento de realizar una ecografía. El futuro bebé es muy frágil y vulnerable, por lo que no se encuentra listo para este paso. Poco a poco, el feto irá evolucionando y la ecografía podrá realizarse en unas semanas.

“En la semana 9 del embarazo se encuentra realizada la formación básica de todos los sistemas, dando paso así al proceso de conexión de los nervios y la maduración de los órganos involucrados”

Consejos

  • Para aliviar la sensación de gases y las flatulencias, se recomienda llevar una dieta ligera. Es aconsejable comer de 5 a 6 veces al día.
  • Debes tener cuidado con algunas situaciones, ya que puedes sufrir cambios de humor repentinos, generados por los cambios hormonales. Por eso, trata de no tomar decisiones importantes de forma precipitada.
  • Puedes, al igual que en semanas anteriores, experimentar mareos y náuseas. Esto se debe a la baja tensión arterial. Por eso deberás intentar evitar situaciones de estrés y mantenerte calmada.
  • Es normal empezar a sentirse cansada durante esta etapa. Por eso es recomendable que reduzcas las actividades que impliquen un esfuerzo físico.

Aunque parezca que el momento de ver a tu hijo por primera vez no llegará nunca, los cambios que irás experimentando semana a semana te harán sentir de forma cada vez más patente el vínculo que ya os une y os unirá para siempre.

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