Semana 10 del embarazo

Francisco María García · 30 octubre, 2017

En la semana 10 del embarazo ya se le empieza a notar a la madre el crecimiento abdominal. Esto se debe a que él bebe ya tiene un tamaño de 3 a 4 centímetros de longitud. Además, es normal que la madre aumente de peso de 1 a 1,5 kilogramos durante esta etapa del embarazo. En caso de que vaya a tener gemelos, es posible que aumente hasta 2 kilogramos.

Para esta semana, todos los órganos del futuro bebé se encuentran ya formados. Sin embargo, todavía faltan algunas semanas para que cada órgano funcione correctamente.

Formación del embrión durante la semana 10 del embarazo

Cambios externos

Durante la semana 10 del embarazo se comienzan a desarrollar todos los órganos sexuales del feto. No obstante, todavía es muy pronto para realizar una ecografía, por lo que tendrás que esperar para conocer su sexo. También comienza a funcionar la placenta, que será el soporte del bebe hasta el término del embarazo. Dicha placenta se encuentra conectada con el feto, a través del ya formado cordón umbilical.

En este momento la cabeza del feto se encuentra un poco separada del pecho, lo que da paso a que se empiece a formar el cuello y la mandíbula. Por lo tanto, comienza la formación del paladar, la lengua y los próximos “primeros dientes”, que se encontrarán dentro de las encías.

A través de la ecografía se puede escuchar el latido del corazón del bebé.

Además, la cara del feto empieza a verse más redondeada, y ya se pueden observar las manos y los pies más formados, comenzando a adquirir, de esta forma, movimiento en cada uno de sus pequeños dedos.

Cambios internos

Internamente, el sistema nervioso del feto empieza a conectarse con el resto de su cuerpo. También se comienzan a formar los intestinos. Estos se presentan en este momento como un pequeño bulto unido al cordón umbilical.

Los huesos comienzan a dejar de ser cartílagos y se procede a la mineralización de los mismos. Especialmente se produce la calcificación del cráneo. Además, los músculos y articulaciones siguen en proceso de desarrollo para alcanzar su completa formación.

Ecografía

A partir de esta semana está cercano el momento en que se podrá hacer una ecografía. En ella se podrán visualizar nítidamente los brazos y piernas del feto. Sin embargo, las manos y pies aún son muy pequeños para poderse diferenciar.

Podrás oír, a través de la ecografía, el corazón del bebé. Notarás que sus latidos son muy rápidos, alcanzando entre los 120 o 160 latidos por minuto. Esto se debe a que está bombeando la sangre por todo su cuerpo. También se podrá diferenciar el sistema circulatorio de la madre del del feto.

Biopsia corial

Es posible que, si se observa una anomalía durante el ecografía, la madre deba hacerse una biopsia corial. Esta prueba diagnóstica consiste en tomar vellos del útero de la madre para analizarlos.

Con esta prueba se puede saber si el bebé padece de alguna enfermedad hereditaria genética o ligada al sexo. También se aconseja esta prueba a madres que han tenido hijos con alguna enfermedad, como por ejemplo niños con Síndrome de Down.

A pesar de tener un riego bajo de aborto, del 1-2%, se aconseja que la madre tome reposo. Este deber ser mínimo de 48 horas, para evitar más riesgos de lo estipulado. Es una prueba que se hace normalmente sin ningún tipo de problema, ni para la madre ni para el feto.

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¿Cómo cambia tu cuerpo?

Es normal que a partir de la semana 10 del embarazo la madre comience a subir de peso rápidamente. Además, el útero ha crecido y ocupa casi toda la pelvis, por lo que puede sentirse palpando el pubis.

El bebé en gestación empezará a moverse de forma brusca en el útero. Sin embargo, lo más probable es que la madre no sienta todavía estos movimientos. Entre otras cosas, porque que sus músculos y articulaciones no se encuentran suficientemente formados. Por lo general las “pataditas” que suelen sentir las madres empiezan a aparecer en el tercer mes de embarazo.

Por último, es recomendable que la madre lleve un control adecuado de su alimentación, ya que va aumentar con facilidad. Sin embargo, esto no significa que tenga que realizar una dieta estricta, sino una dieta balanceada. Para esto deberás consultar con tu obstetra y seguir sus consejos. No obstante, no es recomendable que la madre restrinja los “antojos”, ya que esto puede afectarla emocionalmente debido a la sensibilidad que presenta por los cambios hormonales.