¿Qué puedo hacer para conocer mejor a mi hijo?

Amanda · 11 enero, 2016

Poder decir: “yo conozco bien a mi hijo” no significa que de hecho sea así, aunque probablemente como padres tengamos más oportunidad de conocerlos, es posible que nos sorprendan con cosas que ni siquiera imaginábamos. Por eso cuando llega ese momento en que sentimos que es un completo desconocido, es cuando la necesidad de cambiar eso se hace imperante.

¿Qué implica conocer mejor a mi hijo?

No se trata de una cuestión de orgullo, que nos lleve a asegurar que los conocemos bien, si no de la oportunidad de identificar sus necesidades y de poder ayudarlos. Del mismo modo, es importante para que nada nos tome por sorpresa y así poder orientarlos de la manera correcta, por ejemplo en las actividades que ejecuta o sus deseos para el futuro.

Muchas veces se confunden los resultados académicos con las habilidades de los niños y con sus gustos, esto nos lleva equivocadamente a considerarlos de cierto patrón. Esto sin embargo, nos quita la oportunidad de conocerlos mejor, porque nos dejamos guiar por aspectos poco profundos.

En tal sentido, la vida de los pequeños suele ser administrada en base al ideal de los padres, que por lo general es la situación que motiva su rendimiento académico a algún comportamiento en particular. Ocurre con frecuencia con la elección de las actividades extraescolares, queda en manos de los padres, pero no siempre es del gusto del niño.

Sin embargo, hay muchas cosas que se pueden hacer para conocer mejor a los hijos, lo primero es tener conciencia de que son personas independientes y quizá muy diferentes a ti. En este caso, es posible que nos neguemos a ver lo que en realidad son, lo cual es otra manera de perder una oportunidad de conocerlo mejor.

Quiero conocer mejor a mi hijo ¿qué puedo hacer?

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Lo principal es tener la determinación de conocerlo de manera objetiva, sabiendo que quizá lo que descubramos no sea totalmente de nuestro agrado. Al respecto, es preciso reflexionar en que si hasta ahora no lo sabíamos y así todo pasaba normal, es probable que el respeto que te tiene y la disciplina adecuada vayan a mantener las cosas equilibradas.

Si descubres que tu hijo es muy diferente de lo que imaginabas, es porque este ha sabido mantenerlo en secreto o has sido demasiado ciego como para verlo. Por tal razón se debe atender a la comunicación, porque es muy probable que haya estado fallando.

Por otro lado, es importante darle el valor que se merecen, ser razonables y reconocer que su opinión y sentimientos valen mucho. Entre las recomendaciones para comenzar a conocer mejor a nuestros hijos, tenemos.

  • Ser objetivos. Conseguir la manera de ver desde la realidad las cosas y no como quisiéramos que fueran, pero sin exagerar. Es decir, hace falta que nos detengamos a observar con cuidado y sin prejuicios.
  • Reconocer que son humanos, por lo que no todo son virtudes o defectos, si no que tienen de ambos. Son nuestros hijos, pero eso no los hace perfectos.
  • Interesarnos por sus aficiones. Sea de nuestro agrado o no, es importante profundizar en el conocimiento sobre sus temas, orientarnos con los amigos y maestros puede ser útil
  • Hacerle preguntas amistosas. Esto implica mejorar la comunicación, para que no sea rigurosa o no caiga en el sermón, pues debemos estar conscientes de que no somos amos de la razón. Interrogarlos sobre sus intenciones y las cosas que los hacen feliz, nos permite orientarlos de la manera adecuada.
  • Juega con él. Por medio del juego se pueden lograr muchas cosas, permite conectarnos, generar confianza y verlos en un contexto diferente. Compartir unos momentos como iguales, hace posible que reconozcamos la profundización de sus valores, su actitud ante la competencia y los demás.
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  • Déjalo correr riesgos. Un ejercicio vigilado puede ser animarlo a correr riesgos seguros, esto permitirá ver hasta donde se atreve a llegar, si le da miedo o no le causa interés y también si puede confiar en ti. Si se equivoca, es momento para generar un espacio para apoyarlo y corregir lo que fuera necesario.
  • Dale responsabilidades. Esta es una manera de conocer no solo a los hijos, si no a cualquier persona, porque permite observar si es capaz de seguir instrucciones, ser puntual, respetar y cumplir. De acuerdo a la edad del niño, este debería ser responsable con las asignaciones, además la manera en que lo haga nos dirá mucho de él.