Las características del pensamiento preoperatorio según Piaget

Francisco María García · 21 diciembre, 2017
El pensamiento preoperatorio en niños, una teoría desarrollada por el famoso psicólogo Jean Piaget, describe las características de su raciocinio entre los 2 y los 7 años de edad.

El pensamiento preoperatorio es la etapa del desarrollo cognitivo que el niño transita entre los 2 y los 7 años. Fue el psicólogo Jean Piaget quien desarrolló el conocimiento de la evolución del pensamiento humano a partir del nacimiento.

En su teoría, Piaget propone cuatro etapas de desarrollo del pensamiento y del aprendizaje por las que pasan todos los seres humanos.

Este psicólogo entendió que los esquemas de pensamiento y de comportamiento de los niños son diferentes a los de los adultos. Cada etapa del desarrollo posee formas propias de pensar, de razonar, de actuar y de sentir que deben ser tenidas en cuenta en el momento de acompañar este proceso.

¿Por qué es importante conocerlas? Para lograr así educar a los niños de manera coherente y efectiva, a partir del conocimiento de cómo piensan y razonan.

Pensamiento preoperatorio según Piaget

Entre los 2 y los 7 años aproximadamente el niño se encuentra en la etapa del pensamiento preoperatorio. Ya ha superado el estadio sensorio-motriz, que comenzó en su nacimiento y se extendió durante los dos primeros años de vida.

“Si quieres ser creativo, mantente en parte como un niño, con la creatividad y la inventiva que caracteriza a los niños antes de ser deformados por la sociedad adulta”
-Jean Piaget-

¿Cuáles son las características del pensamiento preoperatorio?

Este período se caracteriza por los siguientes factores:

  • La aparición del lenguaje, que condiciona todos sus esquemas mentales.
  • La posibilidad de hablar habilita un esquema mental diferente, en el que la función simbólica es primordial. El niño utiliza símbolos para representar los objetos, lugares y personas. Entiende que las palabras se usan para designar las cosas que hay en su entorno.
  • Asume su identidad a pesar de los cambios que experimenta su cuerpo. Se reconoce a sí mismo, aunque crezca y cambie. Lo mismo ocurre con su madre, su padre y sus hermanos. Los identifica como tales, aunque cambien su apariencia.
  • Poco a poco adquiere la capacidad de ponerse en el lugar de los demás. El juego de roles le permite asumir el papel de otras personas que conoce. Imitará a su madre en la cocina, por ejemplo.
  • El egocentrismo está muy presente durante toda esta etapa. Todavía maneja el mundo a partir de sí mismo, cree que todo está hecho y pensado para que él lo use. Esto hace muy difícil el pensamiento abstracto.
Es necesario enseñar a los niños a pensar.

Este pensamiento abstracto se manifiesta especialmente en la socialización. Los niños en esta etapa generalmente juegan solos, aunque estén compartiendo el espacio y los juguetes con otros niños. Es un rasgo que preocupa a las madres, de las que se escucha el constante: “Hay que compartir” cuando el niño quiere todos los juguetes para sí mismo.

Formación de conceptos y preguntas

  • El animismo es otro rasgo característico del pensamiento preoperatorio. Atribuye intencionalidad a todo y por tanto todas las cosas son animadas. Los objetos son malos porque se caen o la luna es buena porque le permite ver en la noche.
  • Explica el mundo con realismo mágico. Simplifica las explicaciones de todo lo que ocurre a su alrededor; es un pensamiento basado en asociaciones simples.
  • Su pensamiento funciona por analogía, estableciendo relaciones comparativas entre datos. Busca similitudes y diferencias y saca sus conclusiones; no es un pensamiento lógico.
  • El niño es formador de conceptos, y no se preocupa por descubrir su veracidad o falsedad.  Por ejemplo, si un niño ve que su madre ordena la casa porque espera visitas, cada vez que la vea ordenando el hogar esperará invitados.
El pensamiento preoperatorio se manifiesta entre los 2 y los 7 años de edad.

  • Es la etapa de los “por qué”. Está conociendo el mundo a través de los adultos y el por qué de las cosas le permite obtener respuestas. En las preguntas se evidencian las características de su pensamiento mágico.
  • Puede preguntar por temas sencillos y cotidianos o bien por temas complejos y trascendentes, como la muerte o la sexualidad. A veces una buena estrategia es devolver la pregunta con un “¿A ti qué te parece?”. Esto le obliga a pensar, a plantearse hipótesis y a mover su pensamiento para buscar una respuesta.
  • La irreversibilidad de su pensamiento hace que el niño no logre concebir dos categorías en una. Por ejemplo, su madre no puede ser la hija de su abuela, porque es su madre.

Según Piaget, las diferencias individuales inciden en la forma de pensar de los niños en este período preoperacional y enfatizan algunos rasgos más que otros.

El final de este estadio coincide con el inicio de la alfabetización básica. Es decir, el comienzo del período de las operaciones concretas.