Padres narcisistas: la ausencia de una afectividad sana

Francisco María García · 21 diciembre, 2017
Las personas narcisistas muestran falta de empatía y sensación de grandeza ante los demás. A continuación, veremos cómo este trastorno afecta al crecimiento y desarrollo de los hijos.

La crianza ególatra perjudica el desarrollo emocional y las habilidades sociales de los jóvenes. Los niños criados por padres narcisistas viven una infancia de afectividad ausente y los efectos permanecen en la vida adulta.

El narcisismo como patrón de personalidad

Según la psicología, el narcisismo es un patrón de personalidad caracterizado por los siguientes trazos comportamentales:

  • Falta de empatía.
  • Sensación de grandeza o superioridad.
  • Tendencia a conductas y pensamientos que demuestran vanidad, superficialidad o avaricia.
  • Necesidad excesiva (o patológica) de atención, admiración y validación.
  • Intento de ejercer dominio y someter a los demás en relaciones de dependencia emocional.

El narcisismo está en nuestra personalidad

Los especialistas afirman también que el narcisismo es un componente innato de la psique humana. Todos nosotros tenemos algunos rasgos de personalidad narcisista en nuestro carácter. Es inherente a nuestra constitución racional y emocional, y fundamental para el desarrollo de la autoestima en niños y adolescentes.

Pero cuando estas conductas se tornan muy intensas y predominantes, empiezan a ocasionar diversos problemas de comportamiento. En algunos casos los pacientes narcisistas son diagnosticados con trastornos severos de personalidad.

Los padres narcisistas crian hijos con carencias en lo afectivo.

La afectividad ausente en la crianza con padres narcisistas

Las personas narcisistas suelen conservar ciertos rasgos de su infancia y adolescencia en la edad adulta. Por ello, demuestran una excesiva necesidad de atención y validación constantes, como normalmente necesitan los niños.

Como es de presumir, un adulto narcisista está muy lejos de tener una autoestima sana. Tienen que sentirse superiores para reafirmarse, normalmente sin respetar los sentimientos y necesidades ajenas. Además, el problema de los padres narcisistas es que suelen proyectar estos trazos de su personalidad en sus hijos.

Al principio, la falta de empatía los vuelve poco sensibles para percibir y amenizar los conflictos y necesidades de los niños. Sus propios deseos, aunque sean superficiales, suelen hablar más fuerte. No por maldad, sino por la dificultad de reconocer la alteridad y todo lo que podemos aprender del otro.

“Un adulto narcisista está muy lejos de tener una autoestima sana y suele proyectar estos trazos de su personalidad en sus hijos”

La autocrítica en los padres

La educación de un hijo exige mucha dedicación, autocrítica y no siempre genera las mejores aprobaciones. Todos los padres se equivocan en algunos momentos de la educación de sus hijos. Y a partir de sus errores, intentan mejorar para el bienestar del niño y de la familia.

Para un narcisista, no obstante, la autocrítica es un asunto completo, porque significa reconocer un fracaso y abrir mano de la aprobación ajena. Esto lo hace insensible a los errores más evidentes y sus efectos en este “otro”, que es su propio hijo.

Además, como el niño no puede ofrecer la validación necesaria para satisfacer su ego, los padres narcisistas suelen desinteresarse. Y casi siempre consiste en una maniobra autodefensiva para no tener que repensar sus actitudes y encarar un cambio.

De esa forma, se origina una enorme desconexión que caracteriza un vacío afectivo en la infancia y juventud de muchos hijos.

Padres narcisistas y el control excesivo sobre sus hijos

Un adulto narcisista también puede tornarse sobreprotector y excesivamente controlador en relación a sus hijos.

En estos casos, los padres ven a sus hijos como reflejos de su propia personalidad. Entonces, replican sus patrones de comportamiento para el niño, creando expectativas desmedidas y exigiendo demasiado. Es como si pidieran que el niño se tornara tan superior como ellos mismos se sienten.

Los padres narcicistas pueden llegar a mostrar desinterés por sus hijos.

Infelizmente, es muy común que los padres narcisistas controladores sometan sus hijos a abusos físicos o psicológicos. Suelen recurrir a críticas, ofensas y castigos constantes para “corregir” los comportamientos indeseados.

La consecuencia suele ser la crianza de niños inseguros, con profundo miedo al ridículo y una autoestima muy baja. Cuando son adultos, estos niños pueden demostrar traumas severos, dificultades de interacción social y trastornos de personalidad.

Padres narcisistas: ¿es posible mejorar?

No solo es posible, sino también necesario buscar un tratamiento adecuado para los trastornos ocasionados por la personalidad narcisista. Principalmente cuando se influye para mal en la vida de otras personas, sean hijos, padres, abuelos o amigos.

El narcisismo no es una patología crónica o intratable. Solo requiere esfuerzo, buena voluntad y una dosis de humildad para pedir ayuda.

Los padres narcisistas deben trabajar junto a un psicólogo especialista para avanzar en su desarrollo emocional. También es recomendable consultar a especialistas en terapia infantil para averiguar el estado emocional de sus hijos.