Pasos para crear hábitos de autorreflexión en educación

2 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la maestra Azucena Fernández
La autorreflexión nos lleva de la experiencia al aprendizaje real.

La autorreflexión es la utilización constante del pensamiento activo; nos invita a desapegarnos de aquello que consideramos certezas, a pensar y debatir de forma interna con nuestra forma de pensar más rígida. Los hábitos de autorreflexión en educación son algo muy valioso. Y es que, mientras más reflexivos somos, más efectivos podemos llegar a ser.

La autorreflexión es una habilidad que puede desarrollarse. La pregunta inmediata que surge, entonces, es: ¿cómo podemos desarrollarla exactamente? Vamos a centrarnos en tres pasos fundamentales que todos podemos seguir para potenciar y desarrollar esta autorreflexión en educación.

Pasos para crear hábitos de autorreflexión en educación

Parar

El primer paso para crear hábitos de autorreflexión en educación, cómo no, es el de parar. Pensemos en las veces en las que simplemente caemos en algo, en las que sentimos que sencillamente no nos hemos parado a pensar en eso. Es una sensación que casi todos sentimos alguna vez, que casi todos hemos vivido alguna vez.Reunión de docentes para plantear algunos pasos a seguir para crear hábitos de autorreflexión en educación.

Normalmente, intentamos centrarnos en el aquí y ahora; vamos saltando de tarea en tarea e incluso creamos listas de tareas. Pensamos tanto en qué es lo siguiente que hay que terminar que casi lo vamos haciendo sin pensar. Sin parar a pensar. Sin parar.

Los profesores tienen muchísimas cosas que hacer cada día, que terminar. Tenemos que intentar parar, detenernos, decir stop. Llegar a hacer una especie de balance de qué estamos haciendo ahora y las razones por las que lo estamos haciendo. Es la primera parte del ciclo que hay que seguir.

Practicar

La autorreflexión en educación debe convertirse en una práctica. Después de parar, debemos empezar a practicar esta autorreflexión. En esta práctica encontramos varios ítems a tener en cuenta. Hay unos pasos clave dentro de la autorreflexión después de lograr la fase de parar.

  • Conciencia

La autorreflexión tiene que tener una parte consciente sobre la realidad de la educación. Se trata de conocer los contenidos, pedagogías y a los alumnos, prestando detalle en todo momento a todas estas cosas por igual, con conciencia de todo.

  • Intención

Las casualidades en educación no existen. Es fundamental, por lo tanto, que todo tenga una intención y una planificación a la hora de buscar un resultado. Hemos de planificar de forma reflexiva cada paso y pensar por qué se hace cada cosa.

  • Evaluación

Un profesional con capacidad de autorreflexión evalúa los resultados de su trabajo en todo momento. Así, puede saber cómo de eficaz están siendo sus esfuerzos. Con la autorreflexión sobre la evaluación podemos discernir por qué algunas cosas están funcionando en el proceso de enseñanza-aprendizaje y otras nos.

  • Respuesta

Una vez que hemos reflexionado sobre la evaluación y sabemos si ha funcionado o no cada estrategia que hayamos puesto en marcha, podemos crear una respuesta. Se trata de modificar lo que sea necesario, desde cómo exponer un contenido o cómo responder preguntas.Docentes hablando sobre la autorreflexión en educación.

Colaborar para crear hábitos de autorreflexión en educación

Por último, es importante que tengamos siempre en mente que el ir creando hábitos de autorreflexión en educación es un trabajo muy importante, algo que es necesario que no se haga de forma individual. Aquí es cuando surge la necesidad de colaborar.

Los maestros deben hablar entre ellos del proceso, de cómo la enseñanza se va modificando, creciendo. Ser colaboradores todos con todos. Se trata de crear una especie de red de docentes autorreflexivos que puedan compartir sus experiencias con los demás. Si se quiere llegar a entender la práctica docente en su totalidad, todo profesional de la enseñanza tiene que ser autorreflexivo y colaborativo.

«Hay que considerar al profesor como un profesional autónomo y responsable, capaz de participar activamente en la evaluación de su propia función docente y del conjunto de componentes y elementos que configuran su actuación, y como consecuencia de todo ello, participar en la mejora de la calidad educativa».

-Fernández (2014-

Un docente durante su carreta y en el empeño de su trabajo siempre está aprendiendo de forma activa, experimentando, por eso nunca debe olvidarse de planificar y reflexionar sobre la propia práctica docente.

  • March, A. Fernández. (2004). Portafolio docente, como estrategia formativa y de desarrollo profesional. El Educar 33.