¿Qué es la psicomotricidad fina?

Andria Navarro Taño (Agetna) · 23 diciembre, 2016
Si existiesen dudas acerca del progreso del niño, siempre es posible consultar con un psicólogo. 

Se le llama psicomotricidad fina a la secuencia de movimientos coordinados que se realizan con diversas partes del cuerpo: coherencia entre los movimientos de las manos y los ojos, agarrar, tomar los objetos con las manos puestas como pinzas, entre otras habilidades requieren de un elevado nivel de precisión.

En las primeras etapas de la vida, es fundamental conseguir el dominio de dichas habilidades para poder tener un desarrollo normal y autonomía. Por lo general, los bebés las van adquiriendo conforme crecen. No obstante, es conveniente apoyar el proceso con algunas técnicas.

Dichas técnicas varían según la edad del niño, por ende, existen varios niveles de dificultad. Es importante que, a medida que se aplican, darle al niño un tiempo prudencial hasta que consiga dominar la actividad. De esta manera, el desarrollo de la psicomotricidad fina se llevará a cabo de la forma adecuada.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que no todos los niños son iguales ni consiguen dominar las actividades a la vez. Por ende, si un niño aún no domina ciertas habilidades, no hay por qué alarmarse. Cada quien tiene su ritmo y es importante saber respetarlo.

Los móviles de colores son adecuados para decorar la cuna de la habitación del bebé

Consejos para desarrollar la psicomotricidad fina

  • Durante los tres primeros meses de vida, colócale en la cuna juguetes de colores llamativos a cierta distancia para que pueda verlos e intentar alcanzarlos por cuenta propia. Muchas madres optan por los móviles de peluche.
  • Al momento de jugar, colócale un juguete en su barriga mientras está boca arriba para que intente abrazarlo o simplemente tocarlo con las manos. Te recomendamos sujetar sus manos y ayudarlo a entender cómo debe sujetar el muñeco. 

Practicar estos pequeños ejercicios a menudo dará sus frutos. Alrededor de los 2 meses ya el bebé sabrá abrazar un muñeco, tocar, empujar o agarrar un juguete que esté a su alcance. Esto quiere decir que ya ha adquirido una de sus primeras habilidades.

Ojo, aún cuando hayan progresos, hasta que el niño no cumpla el primer año de vida no tendrá un dominio completo de las habilidades de psicomotricidad fina. Cuando comience la etapa escolar, deberá aprender otras habilidades, tales como: 

  • Dibujar.
  • Modelar.
  • Colorear.
  • Recortar.
  • Escribir.
  • Armar rompecabezas.
  • Entre otras actividades afines.

La psicomotricidad fina después del año

Para favorecer el desarrollo de la psicomotricidad fina de tu hijo te sugerimos brindarle actividades y juegos, como los que te proponemos a continuación.

1. Abrir y cerrar botellas de plástico

Esta es una maravillosa actividad que le posibilitará a tu pequeño tener dominio de sus movimientos, desarrollar su fuerza muscular y el agarre en sus manos, aprender a girar sus muñecas y lograr la precisión.

Para este ejercicio te sugerimos ofrecerle pomos y botellas plásticas con tapas de roscas que él pueda abrir y cerrar mediante la secuencia de coger la tapa-girar- soltar-girar hacia el otro lado-coger la tapa-girar.

2. Sostener la cuchara

Si tu niño no sabe sostener la cuchara y de pronto se la das para que coma, claro que va a armar un caos sobre la mesa, encima de él y el suelo alrededor; pero el comienzo siempre es así.

Para estimular el desarrollo de su psicomotricidad fina te recomendamos darle una cucharita solo para él cada vez que vaya a comer. Lo más seguro es que se dedique a jugar con la comida, pero tranquila, recuerda que jugando es como mejor se aprende.

Si con tu mano le enseñas a coger correctamente la cuchara, servirse el alimento y despacio llevarlo a su boca, muy pronto habrás contribuido con el dominio de una nueva e importante habilidad. Ah, para que se alimente, tú deberás estar enfrente de él dándole la “papa” con otro cubierto.

Otras actividades

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Toma un peine y muéstrale cómo te peinas. Luego, dáselo para que él mismo se peine el cabello. Puedes hacer lo mismo pero con el cepillo de dientes (esto también te ayudará a crearle hábitos de higiene bucal).

En el tiempo de ocio, dale plastilinas para que moldee, juegos de armar y de construir, folios en blanco para que haga garabatos, dibujos para que los coloree, etcétera. Ten en cuenta que, aunque debe hacerlo por sí mismo, debes guiar y supervisar el proceso para asegurarte de que no tiene problemas.