El viaje de Chihiro y sus grandes enseñanzas

Este artículo fue redactado y avalado por la profesora Azucena Fernández
· 21 mayo, 2019
La película El viaje de Chihiro hizo que su creador, Hayao Miyazaki, ganara el Oscar a mejor Película de Animación y el Oso de Oro en Berlín.

El viaje de Chihiro es una película que nunca pasa de moda y que sigue llamando la atención de pequeños y mayores por todo lo que es capaz de aportar. Está considerada una de las mejores películas del siglo. Vamos a recordar las razones por las que la película merece ser vista una y otra vez.

La película de Studio Ghibli cuenta la historia de una niña de 10 años, Chihiro, que queda atrapada en un mundo mágico. Para sobrevivir debe trabajar en un balneario para dioses. Descubrimos, con sus aventuras en esa enorme casa de baños, la tradición y espiritualidad japonesas.

Allí encontramos kamis, seres sintoístas, lo que para los occidentales serían deidades, que en Japón se identifican con elementos de la naturaleza. También descubrimos yōkai, criaturas mezcla de demonios y espíritus de naturaleza.

«El viaje de Chihiro es el máximo exponente, en la carrera de Miyazaki, de la explosión cultural japonesa, del valor de las raíces, del respeto por las tradiciones, y al mismo tiempo es una visión desde el siglo XXI, moderna y respetuosa».
-García Villar-

Chihiro logra resolver un problema creado por sus padres, que no respetan las tradiciones japonesas ni la buena educación mínima. Es una niña normal y es capaz de hacer todo lo que se propone pensando siempre en los demás y en lo que está bien.

El viaje de Chihiro y sus grandes enseñanzas,
© Studio Ghibli

Enseñanzas que El viaje de Chihiro nos trae

Colaborar con los demás da mejor resultado que enfrentarse a ellos

En su periplo por la casa de baños, Chihiro tiene que pedirle trabajo a la hechicera Yubaba, que es la que dirige la casa de baños. Sabe que va a ser una tarea difícil y decide ser amigable, colaborar en todo lo que pide. Así ,logra el trabajo que necesita para sobrevivir en el mundo mágico y poder volver algún día a su mundo.

Cuando le pide trabajo a Yubaba, aunque esta está siendo bastante brusca con ella, lo que hace es hablarle con cariño; la llama ‘abuelita’ y hasta le pide ayuda para quitarle el hechizo a su amigo Kohaku.

Todo el mundo tiene un lado bueno, solo hay que intentar buscarlo

Esto se representa claramente con personajes como el Sin cara (No Face o Kaonashi, que es una sombra negra con careta blanca al que Chihiro no teme). Todo el mundo cree que el Sin cara es malo, pero ella se esfuerza mucho en buscar su lado bueno. Por eso, logra descubrir lo que le pasa y que se muestre tal y como es.

«Chihiro cree en la bondad de los demás. Con esta creencia de que todos tenemos algo bueno también logra vencer a Yubaba».

El viaje de Chihiro nos ensaña que la avaricia te convierte en un ser monstruoso

Con sus padres pasa justo esto. Comen mucho, demasiado, una comida que, además, no les pertenece, y acaban convertidos en cerdos. Creen que van a ser felices con la comida pero, en realidad, su codicia solo les acarrea problemas. Así empieza la aventura de Chihiro.

La ecología, la naturaleza y su importancia en El viaje de Chihiro

La importancia de la naturaleza aparece también en El viaje de Chihiro. En la película aparece un dios apestoso en los baños, y se arma mucho revuelo porque es horroroso y huele muy mal.

Chihiro, con paciencia, dedica su tiempo a limpiarlo, y resulta ser el dios de un río contaminado, con una bici incrustada que hacía que la suciedad se acumulara más y más. Cuando Chihiro lo limpia, vuelve a aparecer tal y como es.

La bicicleta que el dios pestilente tiene incrustada también significa mucho. Está ahí porque alguien la ha tirado a un río. La película nos recuerda la importancia de no contaminar nuestro entorno. Si tiramos cosas a un río, como una bicicleta, no solo ensuciamos, sino que le estamos haciendo daño a su espíritu.

El viaje de Chihiro y sus grandes enseñanzas.
© Studio Ghibli

Chihiro, una vez que ve al río limpio, se pone muy contenta. Además, cuando ese dios sale de la casa limpio, todos los trabajadores bailan y lo celebran felices. Miyazaki nos enseña que tratar bien a un río no es algo que nos vaya a hacer ricos pero sí felices.

Lo sociedad de consumo nos esclaviza

En la película, todos los que llegan a tener un trabajo con Yubaba pierden su nombre y olvidan su vida anterior. En cierto modo acaban siendo esclavos porque no saben ni quiénes son.

Yubaba les roba el nombre para que sean sus esclavos. A Kohaku, por ejemplo, le hace olvidar su nombre prometiéndole un tesoro que nunca le llega a dar.

En resumen, El viaje de Chihiro es y será una de las grandes películas del siglo XXI. Es, de hecho, la primera gran película de animación del siglo. Los niños, cuando la descubren, la adoran, son capaces de estar horas hablando de lo que acaban de ver y haciendo preguntas. Es importante no olvidar que tenemos una joya entre manos.