Hacer cosas sin tus hijos no te hace mala madre

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
20 mayo, 2019
Con la llegada de un hijo, las prioridades cambian. Pero esto no significa que el de madre deba ser el único rol en tu vida.

No hay duda de que la vida cambia radicalmente ante la llegada de un hijo. Cualquier mujer que haya experimentado la maternidad puede dar fe de los miedos, las dudas y la necesidad de proteger a esa personita con todo tu ser. Sin embargo, en ocasiones, olvidamos que, además de madres, también somos mujeres. Grábatelo a fuego: hacer cosas sin tus hijos no te hace mala madre.

El papel de madre en la sociedad

Durante toda nuestra vida vamos incorporando creencias a nuestro repertorio mental, muchas veces de forma inconsciente. Lo que nos transmiten los medios, las personas de nuestro entorno, nuestros familiares, hace mella en nosotros generando una forma muy determinada de ver el mundo.

A pesar de que la mentalidad colectiva va cambiando, venimos de una concepción patriarcal de la familia y del rol de la mujer que aún hoy sigue estando presente.

La sociedad impone unos roles que prácticamente se convierten en exigencias en el caso de las madres. A estas se les pide ser trabajadoras e independientes, pero también abnegadas y sacrificadas madres, dispuestas a anularse como mujeres tras la llegada de un hijo. Conceptos injustos y contradictorios a partes iguales.Hacer cosas sin tus hijos no te hace mala madre.

La culpa por hacer cosas sin tus hijos

Es cierto que la madre juega un papel fundamental en el desarrollo tanto físico como emocional de sus hijos. Es la principal proveedora de amor, alimento y protección.

Sin embargo, esta concepción se ha llevado al extremo de enjuiciar públicamente a toda mujer que decide dedicarse tiempo, cuidarse y desarrollarse como ser humano, independientemente de su rol de madre.

Dada la situación, muchas mujeres sienten una culpa asfixiante cuando deciden salir una hora a hacer yoga o a tomar un café, dejando a sus hijos al cuidado de otra persona. Se sienten negligentes e irresponsables por delegar o compartir cualquier responsabilidad referente a sus hijos.

Es hora de romper con exigencias ajenas y ver la realidad: la maternidad no debe ser una experiencia aisladora. Ser madre no ha de eliminar y opacar al ser humano que eras antes, ha de enriquecerlo.

¿Por qué es bueno hacer cosas sin tus hijos?

Es probable que tu jornada laboral y tus ocupaciones te dejen poco tiempo libre para compartir con tus hijos. Y, posiblemente, en muchas ocasiones, hayas sentido que el poco tiempo que te queda debes dedicárselo a ellos y no a ti.

Sin embargo, es necesario encontrar un balance entre las distintas áreas de tu vida, pues una entrega excesiva a tu maternidad puede traer consecuencias desagradables.

En primer lugar, es común que, con el tiempo, esa falta de espacio propio derive en un sentimiento de frustración y resentimiento que puede enviciar el vínculo con tus hijos e, incluso, con tu pareja. Puedes sentir que, de algún modo, te arrebataron tu libertad.

Por otro lado, el olvidarte de ti misma hará que tu autoestima disminuya, y puede acarrearte dificultades emocionales. Además, por supuesto, de que tus hijos necesitan verte feliz, plena y próspera en las distintas áreas de tu vida, pues no olvides que tú eres su principal modelo a seguir y que de ti aprenderán cómo debe ser su vida.Hacer cosas sin tus hijos no te hace mala madre.

Por último, has de tener en cuenta que algún día tus hijos crecerán y formarán su propia vida. ¿Qué ocurrirá, entonces, si toda tu identidad se ha basado durante años en cuidarlos a ellos? Sentirás una pérdida y un vacío tan grandes que podrían, incluso, conducir a una depresión.

Recuerda siempre que lo mejor para los niños es ver a sus padres felices, satisfechos y emocionalmente maduros.

Encuentra el equilibrio entre ser madre y ser mujer

  • Recupera tus tiempos y tus espacios. A pesar de tu apretada agenda, busca momentos en soledad para dedicarte a ti misma. Un baño, un paseo, leer un libro…, lo que te haga sentir feliz.
  • Delega tareas. No tienes la obligación de hacerte cargo de todo sola; apóyate en tus seres queridos y aprende a ceder responsabilidades.
  • Cuida tu vida en pareja. Cuando los peques se duerman, aprovecha para charlar y compartir algún tiempo con tu pareja. Salid en una cita a solas o realizad alguna escapada de fin de semana.
  • Alimenta tus amistades, tus hobbies y tus intereses personales. Dedícale tiempo a estas parcelas de tu vida tan tuyas y disfrútalas siempre que puedas.