Caca blanca en bebés y niños: causas y tratamiento

Las cacas de los pequeños no pasan desapercibidas y muchas veces, despiertan una enorme preocupación en los padres. ¿Qué sucede cuando adoptan este color?
Caca blanca en bebés y niños: causas y tratamiento
Marcela Alejandra Caffulli

Escrito y verificado por la pediatra Marcela Alejandra Caffulli.

Última actualización: 10 septiembre, 2022

Observar cambios en la coloración de la caca o las heces es algo muy habitual en la infancia. No obstante, no todos ellos son normales y es importante conocer ante qué signos consultar al pediatra. La caca blanca es una señal de alarma y te vamos a contar por qué ocurre. ¡No dejes de leer!

¿Qué representa la caca blanca?

Este tipo de caca o heces se denomina acolia y representa la falta de su pigmento habitual, llamado estercobilinógeno. Esta sustancia es normalmente producida por el hígado y es un derivado de la bilis.

¿Por qué se produce la acolia?

Cuando por algún motivo la bilis no logra alcanzar el tubo digestivo, la materia fecal queda más pálida o totalmente blanca. Existen muchas condiciones capaces de generar esta situación y se las clasifica según el sitio en el que ocurren:

  • Causas intrahepáticas: son las enfermedades que se producen dentro del hígado y que afectan, principalmente, a la producción de la bilis. Entre ellas, se destacan las hepatitis.
  • Causas extrahepáticas: incluyen a aquellas condiciones que provocan una obstrucción en los conductos de salida de la bilis (vía biliar), en algún punto del trayecto que une el hígado con el intestino. Por ejemplo, la atresia biliar.

De una u otra forma, el resultado es el mismo: la bilis no alcanza su destino final y las heces quedan descoloridas.

Cuando se detiene el flujo en la vía biliar, la bilis queda retenida en el interior de las células hepáticas (hepatocitos) y esto provoca un daño en el funcionamiento y en la estructura del hígado. Esta condición se conoce como colestasis.

Enfermedades vinculadas a la caca blanca

  • Infecciones perinatales.
  • Atresia biliar.
  • Malformaciones de la vía biliar, como quistes de colédoco.
  • Hepatitis (virales, tóxicas o por fármacos).
  • Enfermedades genéticas, como el síndrome de Alagille.
  • Errores innatos del metabolismo.
  • Defectos hereditarios, como la colestasis intrahepática familiar progresiva (CIFP).
  • Tumores de la vía biliar.
  • Colangitis esclerosante primaria.
  • Trastornos autoinmunitarios.

Todas estas condiciones de salud pueden causar colestasis y en consecuencia, cacas blancas. Es importante saber que no todas se manifiestan en las mismas etapas de la vida y que para arribar al diagnóstico final, es necesaria la consulta con el especialista en hepatología infantil.



¿Qué otros síntomas acompañan a la caca blanca?

Como mencionamos anteriormente, cuando la bilis no alcanza el intestino queda retenida dentro del hígado. Esto genera varios daños que provocan signos y síntomas notables en el niño. A continuación, detallamos aquellos que con mayor frecuencia acompañan a las cacas o heces blancas:

  1. Aumento de tamaño del hígado (hepatomegalia): la acumulación de bilis genera que el órgano se expanda y a su vez, se endurezca. Se puede palpar desde afuera del abdomen y en los casos severos, se lo observa a simple vista.
  2. Tinte amarillento de la piel y las mucosas (ictericia): cuando la bilis no logra salir por la vía biliar, es volcada a la sangre y viaja por todo el cuerpo. Sus pigmentos (bilirrubina) se depositan en la piel y en las mucosas y les provocan una coloración amarillenta muy característica.
  3. Oscurecimiento de la orina (coluria): al igual que sucede con la ictericia, la bilis que viaja por la sangre es eliminada a través de la orina. Esto provoca que el fluido adopte un color más oscuro de lo habitual, similar al de las bebidas cola.
  4. Dolor abdominal o pesadez: ocurre como consecuencia del aumento del tamaño del hígado y la acumulación de líquidos en el abdomen.
  5. Náuseas y vómitos.
  6. Picazón de la piel: los depósitos de bilirrubina provocan comezón en la piel.
  7. Aumento del tamaño del bazo: por congestión de los vasos sanguíneos abdominales.
  8. Desnutrición: ocurre como consecuencia de las dificultades en la absorción de nutrientes que se producen cuando la bilis no llega al intestino.

¿Cuándo debo consultar al pediatra?

Si bien las cacas de los bebés y los niños suelen variar a lo largo del tiempo, es importante conocer qué cambios son esperables y cuáles no lo son.

Como norma general, la caca blanca nunca es normal y amerita la consulta con el pediatra. Asimismo, si se constatan algunos de los síntomas que habitualmente la acompañan.

Otros colores de la caca que pueden sugerir una enfermedad

Además de las cacas blancas, existen otros tonos que pueden indicar la presencia de alguna condición de salud a la cual haya que prestarle atención. No obstante, primero que nada es necesario corroborar la ingesta de los días previos, pues los pigmentos de algunos alimentos también pueden colorear las heces de los pequeños.

Negro

luego de la etapa del meconio, las cacas de este color pueden hacer sospechar un sangrado digestivo. A esta condición se le conoce como melena e implica un sangrado intestinal alto, pues la sangre ha llegado a degradarse con el ácido gástrico. En general, son espesas y malolientes y el estado general del niño suele estar comprometido.

En otros casos, las heces de color negro que son transitorias y en un niño sin síntomas de enfermedad, pueden ocurrir como consecuencia de la ingesta de ciertos fármacos. Por ejemplo, la crema de bismuto o los suplementos de hierro.

Rojo

El color rojo en las heces siempre debe alertarnos. Si bien algunos alimentos pueden teñir las cacas de este color (como la remolacha), cuando no haya antecedentes de dicha ingesta y sobre todo, si el niño manifiesta dolor abdominal o vómitos, es necesario descartar una hemorragia digestiva baja.

Otras enfermedades que pueden asociarse a este tipo de sangrados son las alergias alimentarias, ciertas infecciones y las obstrucciones intestinales.

Naranja

En general, se trata de un cambio de coloración que responde a los pigmentos presentes en los alimentos o propios del intestino. No obstante, también podría indicar la presencia de sangre entremezclada con la materia fecal. Por este motivo, amerita la consulta con el pediatra.

Gris

Al igual que sucede con las cacas blancas, las heces de color gris pueden sugerir una mala absorción de los nutrientes. Por este motivo, conviene evaluar al niño si se presentan de forma reiterada.

Vale la pena destacar que las distintas gamas de marrón, amarillo y verde suelen ser normales en la mayoría de los casos.

¿Qué tratamientos existen para la caca blanca?

Esto dependerá de la causa de base, ya que como hemos visto, existen muchas enfermedades que pueden provocarla. Aquí juega un papel fundamental el diagnóstico temprano y los conocimientos médicos acerca de las causas más frecuentes en cada edad.

Siempre que se trate de causas reversibles, el objetivo estará puesto en corregirlas y permitirle al hígado retomar su estado de salud habitual.

Por ejemplo, si el niño se encuentra cursando una hepatitis por fármacos (como el paracetamol) o secundaria a una intoxicación (como el alcohol), lo correcto será suspender la ingesta de estas sustancias y ofrecer las medidas apropiadas para acelerar la recuperación. Entre ellas, los medicamentos “antídotos” y un buen soporte nutricional y de hidratación.



Pero cuando las causas de la acolia no sean reversibles, el tratamiento buscará brindar el soporte necesario para asegurar la sobrevida hasta el trasplante hepático y de vía biliar.

Este “sostén” del niño se llevará adelante de muchas maneras:

  • Cirugías paliativas, para restablecer el flujo biliar a través de circuitos alternativos.
  • Medicamentos estimulantes del flujo biliar, como el ácido ursodesoxicólico.
  • Tratamiento nutricional adecuado, con control de crecimiento estricto.
  • Control de infecciones, con antibióticos y antiparasitarios.
  • Seguimiento multidisciplinario periódico.

Acerca de la caca blanca en bebés y niños

Padre mirando el pañal de su hijo porque se ha hecho caca.

Los cambios en la caca motivan un sinfín de consultas al pediatra y suelen generar mucha preocupación en los padres.

Por un lado, estos cambios pueden ser completamente normales y esperables durante el proceso de maduración del sistema digestivo. Por el otro, pueden alertar sobre la existencia de algunas condiciones de salud que requieran mayor atención. Tal como sucede cuando aparece la caca blanca.

Para terminar, es importante preguntarle al pediatra qué esperar en cada momento de la vida y conocer aquellos signos de alarma que no deben pasarse por alto.

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