El meconio en neonatos

Agetna 28 enero, 2018
El meconio suele asombrar mucho a los padres, especialmente cuando se ve por primera vez. No obstante, se trata de algo muy natural.

El meconio es la primera defecación del bebé poco tiempo después de su nacimiento. Puede ocurrir en un margen de 48 horas por lo general.

Cabe destacar que están compuestas por células epiteliales de los intestinos, agua, lanugo, líquido amniótico y bilis. En suma son heces pegajosas y de color verde oscuro.

El meconio y su expulsión al líquido amniótico

Mientras se encuentra en el vientre de su madre el bebé inhala líquido amniótico. Todos los componentes disueltos en esta sustancia se acumulan en los intestinos del feto y forman el meconio.

Después de nacer el meconio es excretado por el ano y no causa ningún tipo de problema. Al contrario, supone la expulsión de los primeros desechos que el organismo ya no necesita.

Sin embargo, cuando ha habido sufrimiento fetal, antes o durante el parto, el bebé puede tener contracciones intestinales que harán que su esfínter anal se relaje y permita la salida del meconio al líquido amniótico.

Cuando el parto no se produce a tiempo, y el meconio llega hasta los pulmones del feto, tiene lugar una complicación médica denominada: Síndrome de aspiración de meconio.

El meconio en recién nacidos.

Síndrome de aspiración de meconio

El síndrome de aspiración de meconio (SAM) es una dificultad respiratoria aguda que ocurre cuando el bebé inhala meconio disuelto en el líquido amniótico y este llega a sus pulmones. La cantidad y consistencia del meconio inhalado afectarán en mayor o menor medida al bebé.

Entre las causas más comunes que permiten esto se encuentran:

  • Preeclampsia.
  • El tabaquismo.
  • Insuficiencia placentaria.
  • Retardo en el crecimiento del feto.
  • Prolapso del cordón umbilical.
  • Enfermedades respiratorias de la madre.
  • Trastornos cardiovasculares de la mujer.
  • Corioamnionitis (infección del líquido amniótico).
  • Escasez de líquido amniótico (oligohidramnios).
  • Desprendimiento prematuro de la placenta.
  • La permanencia prolongada del feto dentro del vientre de su madre (nacimiento después de la fecha de parto).

Prevenir el síndrome de aspiración de meconio puede ser difícil. De hecho el único modo de lograrlo consiste en evitar los hábitos nocivos para la salud (como el tabaquismo y alcoholismo) y mantener un control médico riguroso.

Para reducir los efectos de esta urgencia el tratamiento debe comenzar desde el momento del parto pues solo así se evitarán complicaciones que conduzcan a una hipertensión pulmonar o daño cerebral en el niño.

Ten en cuenta el tiempo

La salida prematura del meconio también supone una complicación. Esta situación se produce cuando el feto todavía se encuentra dentro de la placenta y el meconio sale expulsado. Por otra parte, los retrasos en la evacuación después de nacer deben vigilarse de cerca.

Se ha comprobado que la demora de esta deposición guarda relación con patologías como la fibrosis quística o el íleo meconial (perforación de los intestinos). Por eso, si el bebé no defeca, después de haber transcurrido las 48 horas normales, debes ir a consulta con el pediatra lo antes posible.

La limpieza de la primera defecación del bebé.

Cómo limpiar el meconio

La limpieza del meconio requiere un poco más de cuidado que el resto de las heces. Dado que estas tienen una consistencia pegajosa, se adhieren con fuerza a la piel y esto dificulta su limpieza. No obstante, no hay por qué perder la calma.

El procedimiento para retirar el meconio debe ser delicado. Los pasos a seguir deben ser los siguientes:

  1. Retira con cuidado el pañal. Para evitar que el bebe se manche la espalda, debes sujetarlo con cuidado por los tobillos y alzarlo un poco para deslizar el pañal sucio fuera del área.
  2. Una vez que hayas retirado el pañal, se recomienda lavar al bebé con agua tibia, de la cintura para abajo. De esta forma, podrás retirar gran parte del exceso de heces sin frotar demasiado la piel del bebé.
  3. Seca con toallas húmedas. Poco a poco. No hace falta que frotes demasiado porque podrías irritarle la piel.
  4. Ten en cuenta que la limpieza de los genitales debes ser de adelante hacia atrás. Nunca al revés, ya que podrías causarle una infección.
  5. En caso de que algunos fragmentos de meconio no se despeguen del todo, debes dejarlos allí, pues el meconio hace mucho menos daño a la piel del bebé que las rozaduras que le puedes provocar con la insistencia al intentar limpiar la zona.

El meconio es desagradable a simple vista. También es difícil de limpiar, pero su presencia te dará la certeza de que el sistema intestinal del bebé funciona bien.

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