¿Cómo se evidencia la buena crianza? - Eres Mamá

¿Cómo se evidencia la buena crianza?

Por lo general los padres nos esforzamos por dar a nuestros hijos una buena crianza, pero no todo el tiempo nos detenemos a evaluar qué tan bien lo estamos haciendo y tampoco sabemos en qué medida esto se puede percibir desde fuera. ¿Cómo saber si lo hemos educado bien? ¿En qué aspectos nos fijamos para saberlo?


La crianza es una tarea bastante complicada, que todo padre quiere hacer bien. No obstante, a veces el amor nos compromete con nuestra manera de llevar la educación de nuestros hijos. En tal sentido, llegamos a ser demasiado permisivos o poco exigentes, por lo cual aparecen los llamados niños “malcriados”.

Sin embargo, hemos oído hablar de los malcriados pero no de los “bien criados”; todo por el hecho de que las cosas malas son las primeras en notarse. Nosotros mismos como padres, en ciertos casos cometemos el error de ver los defectos de los pequeños y hacer énfasis en ellos, sin contemplar que sus aciertos son mayores que sus equivocaciones.

De manera que, para apreciar adecuadamente nuestro trabajo, hace falta que reflexionemos en aquellos aspectos que nos hagan sentir orgullosos de la forma en cómo hemos criado a nuestros hijos. Es posible que encontremos más motivos para sentirnos satisfechos que para preocuparnos, pero es recomendable tener en cuenta que somos responsables de sus malos hábitos más que ellos.

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Elementos que hacen distinguir una buena crianza

Es muy probable que otros perciban mejor los aspectos que hacen buenos a nuestros hijos, lo cual es sin duda producto del esfuerzo que hemos hecho. Con frecuencia renegamos de los aciertos que tuvimos para formarlos, porque no apreciamos las cosas buenas que hacen y los criticamos de más.

Por otro lado, otras veces nos dedicamos a culpar a los niños por sus errores, cuando en realidad es nuestra responsabilidad que estén actuando de tal manera. Si un niño es malcriado, queda de nuestra parte corregir su conducta errada, lo cual se logra evaluando los métodos de crianza que hemos estado utilizando hasta el momento.

Este tema es importante porque se reflexiona moralmente sobre todo el grupo familiar, hablamos de una acción errada que tiene consecuencias directas sobre los hijos. Así mismo, como evaluamos a los hijos, también a los padres, porque no se puede juzgar o elogiar a uno sin el otro.

Por ejemplo, podríamos hablar de que le hemos dado una buena crianza, si estamos de acuerdo con las siguientes afirmaciones.

  • Mi hijo es seguro de sí mismo, he notado que tiene la autoestima alta, hace amigos con facilidad y nunca he recibido quejas de él por parte de sus maestros.
  • Entre mi hijo y yo existe una excelente comunicación, somos amigos; él siempre me cuenta sus cosas y me pide ayuda para resolver sus dudas.
  • Mi familia invita a mi hijo para su casa porque es respetuoso, no dice malas palabras y es muy obediente. En general, los adultos con los que comparte tienen una buena opinión de él, por eso siempre lo toman en cuenta.

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  • Aunque a veces mi hijo se molesta y es algo hiperactivo; es capaz de responder efectivamente a la disciplina que le impongo y puede autocontrolarse con facilidad.
  • Confío en mi hijo para que se responsabilice de sus estudios, el orden de su habitación y el cuidado de sus cosas. Puedo apreciar que no daña los muebles ni los objetos de la casa, además es tolerante con sus hermanos.
  • Las necesidades de afecto, no son un problema que hay en mi familia, pues los hijos se han ganado el cuidado que les hace falta, sin motivos para hacer pataletas o acciones para atraer la atención.
  • He notado que mi hijo es agradecido y me acepta como soy, siempre con mucho respeto y reconocimiento por lo que hago. Además, se preocupa por mí cuando me ve enfermo o tengo algún problema.
  • Mi hijo me demuestra cariño y acepta el que le doy sin ningún reparo.