Hijos agresores: padres que defienden su mala conducta

Macarena · 4 octubre, 2015

En cada aula hay un niño con conductas agresivas. Los padres del alumnado suelen cotillear sobre su mal comportamiento, prohibiéndole a su hijo jugar con él y reclamando a las autoridades escolares mayor vigilancia. Si la situación es insostenible, deciden hablar con los progenitores de “la oveja negra”. ¿Qué ocurre cuando los padres defienden la mala conducta de hijos agresores?

Estos niños están en la vereda de enfrente del acoso, son la otra cara de una misma moneda. Ellos son las otras víctimas del bullying. Aquellas que nadie considera dado que suele hacerse foco en los menores agredidos, sin considerar que los niños agresores también pueden llegar a ser víctimas.

Foto cortesía de infantil.linio.com.co
Foto cortesía de infantil.linio.com.co

Los pequeños agresores no tienen mucha consciencia del daño que hacen y no anticipan las consecuencias de sus actos. Pero, ¿cómo tratar a los niños agresores? ¿Qué motiva a un niño a agredir a otro? ¿Es culpable?

Padres que justifican a sus hijos agresores

La actitud de los padres del niño violento suele repetirse: no reprender e incluso excusar las malas acciones de sus hijos. Amparados en frases que ubican al niño agresivo en el lugar de víctima, sentando al agredido en el sillón del acusado, estos padres afirman “reaccionó así porque lo apartaban en el juego”, “les pegó porque se burlaron”.

Se las ingenian buscando causas para la agresión pero evaden las disculpas correspondientes para el niño víctima de la crueldad de su hijo. Así comprendemos la mala conducta del niño, contemplando la falta de límites y el apoyo de sus padres, quienes minimizan o encubren los errores de sus hijos.

Foto cortesía de bbmundo.com
Foto cortesía de bbmundo.com

¿Qué hacer si los padres de los agresores no cooperan?

  •  Una primera medida de vital importancia sería elevar una queja ante las autoridades escolares, exigiendo que se extreme la vigilancia sobre el niño.
  •  Otra herramienta fundamental será el diálogo con nuestros hijos. Se trata de transmitirles armas con las que enfrentar el acoso de su compañero. Nunca aconsejar responder la violencia con más violencia, sino enseñarles a sostener y mostrar una actitud firme desde la cual responder verbalmente con entereza y seguridad para lograr desequilibrar al acosador.
  •  Si el colegio no da respuesta a los reclamos de los padres por la conducta de un niño, ni los padres de éste colaboran para erradicar esa conducta, puede considerarse elevar una queja formal, ya sea a la conserjería de estudios o en el juzgado mediante un abogado.

Los niños agresores pueden haber sufrido violencia también

Si bien los adultos atribuyen la intención del niño de impartir el sufrimiento en el otro, los psicólogos sostienen que en realidad esos niños agresores sufren de carencias psicoafectivas, como por ejemplo, la empatía. Son chicos que no evalúan correctamente las consecuencias que pueden arrojar sus conductas.

Numerosos estudios afirman que la mayoría de los agresores son niños que probablemente han tenido la desdicha de haber padecido bullying en el colegio e incluso padecer violencia intrafamiliar. Es decir que se convierten en victimarios cuando cargan a sus espaldas el antecedente de ser víctima.

Consecuentemente, el rol de los adultos, las familias y las autoridades escolares resulta clave para detectar, prevenir e incluso solucionar estos hechos. Sin embargo, en la vida cotidiana, esto no siempre ocurre.