Cómo desarrollar la adquisición del lenguaje

Como el niño aprende por imitación, el entorno familiar tiene una gran responsabilidad en el desarrollo de sus habilidades comunicativas. Te brindamos acá algunas técnicas al respecto.
Cómo desarrollar la adquisición del lenguaje
Jose Padilla

Revisado y aprobado por el psicólogo Jose Padilla.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 05 febrero, 2023

Desarrollar la adquisición del lenguaje es una actividad en la que todos los padres participamos sin darnos cuenta. Siempre que nuestro hijo posea las disposiciones requeridas para adquirir el lenguaje, ocurrirá un proceso paulatino que se da con natural eficacia.

Sin embargo, los resultados serán mucho más favorables si sabemos cómo contribuir a su desarrollo cabal.

Naturaleza del desarrollo del lenguaje

Desarrollo del lenguaje o adquisición de la lengua se pueden describir de la misma manera y estudios definen este término como la capacidad del ser humano para expresar su pensamiento y comunicarse. El lenguaje humano en sí es un proceso que se inicia en el pensamiento y le da cualidades lingüísticas a la información que llega a través de los sentidos.

En consecuencia, un individuo calificado lingüísticamente desde el nacimiento está en total capacidad de adquirir una lengua materna. En tanto que el lenguaje tiene varios campos de desarrollo, es mediante la lengua como los seres humanos podemos comunicarnos verbalmente.

Aprender a comunicarnos utilizando el idioma común en nuestro entorno es un reto que cumplimos desde los primeros años de vida. Sin embargo, el desarrollo de este proceso se extiende hasta la adolescencia.

En efecto, como leemos en una investigación sobre el desarrollo y la estimulación del lenguaje, aunque la evolución de este dura hasta los diez o doce años, los aspectos más importantes se han adquirido hacia los cuatro o cinco, existiendo «indicios de que muchos aspectos de la gramática no se consolidan hasta la pubertad»

En este sentido, primero se adquieren los elementos básicos del sistema lingüístico, luego se evoluciona a las cuestiones del significado; más tarde, a la pragmática.



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Elementos del desarrollo del lenguaje

De acuerdo con múltiples expertos, el proceso de desarrollo del lenguaje se puede identificar a través de tres elementos básicos: la forma, el contenido y el uso. Una vez que los padres podemos reconocer en cuál etapa de la adquisición de la lengua se encuentra nuestro hijo, podemos intervenir en su evolución de manera más consciente.

1. La forma o gramática

Es uno de los elementos más difíciles de identificar porque es netamente abstracto; sin embargo, se sabe que se obtiene en el periodo comprendido entre el nacimiento y los cinco o seis años.

Si el niño está en la etapa de internalizar la forma del lenguaje, las recomendaciones apuntan a ayudarlo a reconocer las primeras conexiones gramaticales, sonidos, sílabas y palabras.

2. El contenido o cognición

Este concepto indica que el niño ya ha evolucionado luego de haber aprendido sonidos, relaciones morfológicas y cadenas fónicas. Llegar a esta etapa implica que el pequeño conoce gran parte del campo semántico de los planteamientos léxicos que han llegado a su conciencia. Es decir, conoce el significado de la mayoría de las palabras que ha descubierto.

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3. El uso o pragmática

Este elemento tarda un poco en llegar. Establecer el uso indicado de los sistemas léxicos, implica un conocimiento semántico avanzado. En consecuencia, y junto con la adquisición de la pragmática, el individuo está capacitado para comprender formaciones no directas, tales como la ironía, el humor o enunciados con doble sentido.

El uso también permite al niño adecuar la pertinencia de cada expresión que desea formular o bien la oportunidad y eficacia de aquellas que pasan por su razonamiento.



¿Cómo podemos desarrollar la adquisición del lenguaje?

Aun cuando la forma, el contenido y el uso se explican por separado, en realidad se desarrollan de manera simultánea en cada periodo.

Al respecto, para ayudar en la evolución de estas etapas no es recomendable saltar ninguna, o pasarlas demasiado rápido. Tampoco, omitir información útil, así el niño podrá ir internalizándola a medida que crece cognitivamente.

Veamos a continuación algunas estrategias:

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1. Hablarle al bebé

Las palabras alimentan al bebé, les dan seguridad y confianza, además de que estimulan su capacidad de sentir y conocer. Algunos estudios sugieren que hablarle al pequeño fortalece las habilidades de procesamiento que facilitan el crecimiento del lenguaje.

Como parte de los cuidados corporales es recomendable incluir «Palabras pronunciadas con una voz dulce… siempre en el sosiego, nunca en el nerviosismo. Baños de palabras, baños de ternura…»

Hablarle mirándolo a la cara, con modulación y movimientos expresivos de ojos y labios, hará que muy pronto el niño busque imitar.

En ese sentido, es básico incorporar elementos gestuales y asegurarnos de que el bebé nos mira; esto con el fin de que internalice las expresiones que hacemos, como las articulaciones verbales. Observar los movimientos de la boca, permite que sea más sencillo repetir el sonido. 

Otro aporte fundamental de los gestos está en lo que se conoce como lenguaje Motherese, es decir el habla dirigida a los bebés, la cual además de desarrollar la adquisición del lenguaje, fomenta el aprendizaje del afecto y la atención.

2. Evitar los imperativos

El lenguaje empleado para dirigirse al bebé debe ser inteligible y no estar plagado de imperativos. Estos últimos aportan poca información, carecen de sujeto y, en general, son pobres en recursos gramaticales.

Los imperativos crean un clima autoritario que, junto a las negaciones, obligan a callar coartando el pensamiento y la interacción.

Se recomienda entonces, un registro adecuado a su conocimiento, no muy fuerte ni muy bajo; alegre y expresivo, el cual incluya sistemas exclamativos e interrogativos.

3. Contestarle y conversar

Cuando el bebé realiza sus primeros sonidos, es importante contestar, repetir y entablar pequeñas conversaciones. La interacción demuestra lo importante que es el intercambio social para el desarrollo de los niños, en especial cuando el cuidador responde a sus conductas de manera sensible.

Esto es lo que se llama responsividad, la «tendencia del adulto a reconocer señales conductuales del niño y a proporcionar una respuesta contingente apropiada y consistente ante ésta».

4. Leerle cuentos

Leer un cuento es una excelente manera de hacerle llegar las formas y prepararlo para el contenido. Esta etapa inicia entre los 10 y 12 meses.

No obstante, investigaciones como esta, titulada: «Palabras que nutren y arrullan», afirman que «cuando el bebé incluso desde el vientre se acostumbra a la musicalidad de la lengua, cuando se le brinda imágenes para activar el percibir, el sentir y el pensar, (…) inicia la preparación para lo que eventualmente encontrará en la forma escrita».

Leerles cuentos a los niños desde edades tempranas también les ofrecen otros beneficios. Algunos estudios afirman que la cantidad de interacciones de lectura entre padres y niños predice el vocabulario receptivo de los pequeños, así como su comprensión lectora y su motivación interna para leer.

5. Enriquecer su vocabulario

Aunque no observemos que el niño ha producido alguna palabra, debemos considerar que seguro comprende lo que oye, siempre y cuando sean expresiones sencillas: «oraciones cortas, bien formuladas, con cambios de voz exagerados y refiriéndose al aquí y ahora», como lo plantean las psicólogas Mariana Gutiérrez y Florente López en uno de los estudios ya citados.

Es tiempo pues, de aprovechar para hacerle llegar mensajes e incorporar vocabulario a través de diferentes maneras. De hecho, el uso de gestos simbólicos facilita en los bebés el desarrollo del lenguaje oral, así lo señala una investigación sobre estimulación temprana en el desarrollo del lenguaje.

En efecto, los gestos mejoran la atención y aproximan «el referente al sonido de las palabras ya que los gestos simbólicos permiten representar de manera física la palabra, presentando así simultáneamente su forma y significado, lo que facilita la comprensión y la retención del concepto».

Cuando el niño ha crecido un poco, al momento de referir situaciones o cosas, se han de procurar en lo posible los nombres concretos. Recurrir sin necesidad a palabras generales o poco específicas, achata la comprensión de la realidad. 

6. De las onomatopeyas a las palabras

Las onomatopeyas pueden ser de gran utilidad para el desarrollo temprano del lenguaje en un niño. Algunas investigaciones sugieren que son aprendidas más fáciles por los niños que las palabras complejas. Este hecho quizás se deba a que ofrecen un vínculo entre la palabra y la experiencia sensorial.

A los niños les encantan los sonidos y se divierten imitando ladridos, maullidos o mugidos. Seguir el juego y completar el concepto con la palabra perro, gato o vaca según el caso, lo orienta en la relación básica entre fonemas y significado.

Convertir las imágenes o los sonidos de la naturaleza en palabras es una forma de traducir y explicar el mundo. 

7. Explicarle las cosas

Nunca está de más hacer breves explicaciones de lo que acontece alrededor. Cuando observamos algo interesante en el entorno, los padres podemos nutrirlos con la información correspondiente.

En este mismo orden de ideas, aprovechemos sus preguntas para responder ampliamente, con la mayor cantidad de detalles posible, acordes a su nivel de comprensión.

Eso lo llevará a indagar y a buscar la interacción valiéndose de los recursos expresivos que posea.

Responder sí o no, impide la argumentación o el razonamiento. Desarrollar una explicación en cambio, expresa interés, empatía, respeto y consideración.

8. Establecer relaciones con el entorno

Es sabido que los paseos en coche ayudan a dormir a los bebés, no obstante, al crecer le gustará ir despierto, lo cual es una oportunidad de oro para darle a conocer el mundo que le rodea.

Los paseos despiertan su curiosidad y con el paso del tiempo, las preguntas irán ganando intensidad y profundidad. 

Escuchar y contestar, mejorar la calidad de nuestro discurso y corregir con tacto, se cuentan entre las medidas inmediatas para favorecer que se desarrolle de forma adecuada el lenguaje en nuestros niños.

9. Promover el desarrollo de las habilidades motoras

Si bien pareciera que la motilidad no tiene ninguna relación con el vocabulario, estudios afirman que las habilidades motoras finas y gruesas fomentan el desarrollo del lenguaje durante la infancia. Sin embargo, aún son necesarias más investigaciones al respecto.

El primer contacto del niño con su entorno es de tipo sensoriomotor, por ello es importante dejar que se mueva a voluntad. Algunas tareas sencillas como el gateo a través de diferentes superficies o sacudir un sonajero pueden ser de gran utilidad.

Desarrollar la adquisición del lenguaje y el éxito en la escuela van de la mano

Sabemos que a través del lenguaje el niño aprende a expresar sus sentimientos y emociones, a comprender el de los demás y a sumar valores, comportamientos y normas sociales.

La adquisición del lenguaje le permitirá desarrollar las tareas escolares que exigen categorizar y describir, conceptualizar y relacionar ideas. Todas, operaciones muy complejas.

Como sugiere un artículo que enlaza el neurodesarrollo con el inicio de la actividad escolar, las habilidades semánticas, sintácticas, fonológicas y pragmáticas, progresivas y sucesivas, permiten a los niños construir e interpretar de manera eficaz el entorno.

De ahí la importancia de la actuación de los padres y, sobre todo, de la comprensión que estos tengan de los periodos sensibles del pequeño.

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