¿Qué es la estimulación basal?

05 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
Seguro que has oído hablar de la estimulación multisensorial y de la atención temprana. Pero ¿sabes en qué consiste la estimulación basal?

El desarrollo del cerebro de los niños se ve condicionado por la cantidad y calidad de los estímulos que percibe. Por ello, se considera importante la estimulación sensorial en los bebés, especialmente en aquellos que presentan algún tipo de discapacidad. Existen diversas formas de realizar estimulación multisensorial, pero en este artículo nos vamos a centrar en la estimulación basal.

¿Qué es la estimulación basal?

La estimulación basal fue creada por Andreas Fröhlich en los años 70 con la intención de apoyar, acompañar y facilitar el desarrollo integral de las personas con discapacidad.

En su origen, “basal” significaba proporcionar una base fundamental pero, al mismo tiempo, sin condiciones previas. Por otro lado, el concepto de “estimulación” hacía referencia a la actividad consistente en ofrecer estímulos muy sencillos al niño para que este se interesara por sí mismo, por los demás y por el entorno que le rodea.

Por tanto, se puede decir que la estimulación basal es un modelo de intervención psicopedagógica que ofrece la posibilidad de interacción y acercamiento personal, cuando, aparentemente, existen dificultades relacionadas con las funciones comunicativas y mentales.

Bebé haciendo ejercicios de estimulación temprana y estimulación basal.

Principios modulantes

Según el educador social Carlos Luis Pérez, este modelo de intervención se rige por una serie de principios modulantes:

  • Principio de estructura: toda la vida de una persona está marcada por una serie de ritmos que nos ofrecen cierta estructura. Los más inmediatos son los biológicos, como la respiración o el latir del corazón.
  • Principio de contraste: está presente en todas las áreas del ser humano (movimiento-quietud, sonido-silencio, comunicación-distanciamiento, luz-oscuridad). La experimentación de situaciones contrastadas amplía y enriquece las vivencias del pequeño.
  • Principio de equilibrio: las situaciones que se presentan de forma estructurada y que contemplan experiencias contrastadas se han de dar en un ambiente físico y social equilibrado.
  • Principio de simetría: hay que ofrecerle al niño una experiencia ajustada del yo físico, es decir, transmitirle una imagen de su cuerpo lo más completa posible.
  • Interacción personal: el profesional que lleva a cabo la estimulación basal debe estar motivado, implicado y mostrar una actitud favorable hacia la intervención.
  • Principio de latencia: en la intervención a través de la estimulación basal se deben introducir pausas para que el niño responda a su ritmo. Hay que tener paciencia al esperar que se produzca la respuesta.
  • Naturalización: el desarrollo como proceso natural no se da de forma segmentada, sino global. El niño regula su comportamiento cuando tiene que seleccionar estímulos. En la intervención se le debe ayudar a realizar dicha autorregulación.
  • Individualización: la estimulación basal debe partir del historial y la historia individual del menor. Es necesario aplicar una intervención personalizada y especializada, teniendo en cuenta la problemática y las necesidades que presenta el niño en cuestión.
    Madre haciendo una caricia a su bebé.

Sobre las principales áreas de intervención en la estimulación basal

Cabe destacar que en la estimulación basal se diferencian tres áreas básicas de intervención:

  • La somática: hace referencia a la capacidad de sentir con todo el cuerpo a través de la piel.
  • La vestibular: la experiencia con la gravedad y la posición en el espacio forman parte de las necesidades básicas del ser humano. Ayuda a asegurar el equilibrio y coordinar la visión.
  • La vibratoria: ayuda a sentir el interior del propio cuerpo a partir de ondas vibratorias y, además, usando la voz para la transmisión vibratoria que puede entenderse como un puente hacia la audición.

Así pues, estas tres áreas son la base para un buen desarrollo de los otros sentidos y están estrechamente interrelacionadas con ellos. A partir de estas áreas, se pueden plantear actividades significativas y estructuradas para que los niños puedan sentir su propio cuerpo, desarrollar una identidad propia y entrar en relación con los demás y con el entorno que los rodea.

  • Duch, R. y Pérez, C. (1995). La atención a los alumnos plurideficientes profundos: aportaciones desde el modelo de estimulación basal. En L. Arbea et al. (Ed.), La atención a alumnos con necesidades educativas graves y permanentes. Pamplona: Gobierno de Navarra, Departamento de Educación, Cultura, Deporte y Juventud.
  • Roller, B. (1999). La estimulación basal y la importancia de la comunicación para el proceso de la individuación. Barcelona: Editorial Balmes II.