Niños egocéntricos: 9 claves para tratar con ellos

Dentro del desarrollo normal de los niños, durante los primeros años de vida, piensan y sienten que su punto de vista es el único. Aunque esto sea algo natural, es cierto que hay que aprender a lidiar con ello cuando ocurre.
Niños egocéntricos: 9 claves para tratar con ellos
Mara Amor López

Escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López el 01 marzo, 2021.

Última actualización: 01 marzo, 2021

Es muy frecuente encontrar niños egocéntricos y testarudos durante los primeros años de vida, pero esto es algo normal en el desarrollo evolutivo de los más pequeños, pues es natural que se sientan el centro del universo. Lo mejor es que los padres no tratemos de cambiar esta postura, sino que les hagamos ver que esa actitud no está bien de forma progresiva, con paciencia, comprensión y siendo firmes.

Muchos padres nos preguntamos por qué nuestros hijos, hasta los 3 años, son tan egocéntricos. Dicen que no a todo, nunca están de acuerdo en lo que se les pide, etc., sobre todo si anteriormente eran obedientes y ahora no lo son. Esto es algo que no se entiende cuando empieza a suceder, pero no es otra cosa que el desarrollo normal que se produce conforme los niños van creciendo.

Niños egocéntricos: la primera edad de la terquedad

Ya hemos dicho que los comportamientos egocéntricos y testarudos son algo propio de la edad. A pesar de tener un repertorio lingüístico escaso, cuando alcanza el dominio de algunos vocablos, lo hace perfectamente.

Niño egocéntrico con una rabieta.

Cuando empieza a conocer palabras como “no” y los efectos que su pronunciación tiene en el comportamiento de sus padres, les hace sentirse bien y encantado sintiendo que domina la situación.

Por lo tanto, podemos decir que su conducta está estrechamente relacionada con el desarrollo de sus capacidades y habilidades y el descubrimiento de su “yo”. Esto suele ser pasajero y no debe sobrepasar los 4 años. Esta etapa está repleta de cambios, se dan cuenta de qué es lo que quieren, aunque no conocen dónde están sus limitaciones.

Por esta razón, cuando no obtienen lo que quieren, su reacción suele ser negativa, sobre todo si se le impone o se le establece algún límite. ¿Cómo actúan? Primero, no quieren saber nada de nadie y, segundo, se resisten a través de las rabietas.

Niños egocéntricos: la clave es la paciencia

Una vez que los padres entendemos que estas posturas testarudas son “normales”, podremos abastecernos de paciencia. Esta va a ser la clave para autocontrolarnos en las situaciones que así lo requieran, cuando nuestro niño se obstine.

Lo importante es que manejemos la situación, nos controlemos a nosotros mismos y seamos pacientes, sin ceder a sus deseos, a pesar de su comportamiento, que muchas veces será negativo. Hay cosas que no se negocian y tenemos que ser firmes y coherentes cuando se trate de estas. Lo importante es ser responsables y educar a nuestros hijos de forma cariñosa, pero firme.

En aquellas situaciones en las que podamos ser flexibles, como dejarles elegir el color de su jersey, elegir el juguete que se va a llevar al parque, etc., lo seremos, dejaremos que su voluntad esté presente. Pero en aquellas como querer ir sin darnos la mano por la calle o no querer vestirse para salir, tendremos que ser cariñosos, pero firmes, puesto que en esas situaciones no se puede negociar.

Claves para tratar con niños egocéntricos

Una vez llegados hasta aquí, vamos a ver qué podemos hacer los padres para tratar con los niños egocéntricos y testarudos, sin intentar cambiar su postura, pero haciéndoles ver que esa actitud no está bien.

Ser muy claros para evitar dudas

Debemos establecer unos límites que los niños han de respetar. Por ejemplo, cuando salgamos a la calle, siempre hay que ir de la mano. Esto hay que dejarlo claro para que no haya dudas.

Utilizar pocas normas, pero claras y efectivas

Tenemos que establecer pocas normas, pero que sean claras. Si de algo no estamos seguros, es mejor no contestar en ese momento para evitar que demos una imagen de inseguridad delante de ellos.

Explicar de forma clara por qué hacemos las cosas

Podemos explicarles por qué hacemos determinadas cosas, sin necesidad de que estén de acuerdo en ese momento; pueden ir comprendiéndolo poco a poco.

Ser pacientes

Como ya hemos visto anteriormente, la paciencia será clave en esta etapa; como sabemos, esta será pasajera y, si la sabemos gestionar, no tiene por qué ser negativa para el niño. Es importante que desdramaticemos las situaciones desagradables y no le echemos más leña al fuego.

Prevenir de forma adecuada

Si sabemos que hay alguna situación o acción que puede enfadarle o llevarle a la rabieta, es mejor que las evitemos.

Desviar la atención del niños hacia otra cosa

Cuando tenga esas actitudes testarudas y egocéntricas, lo mejor es distraerlo y desviar su atención hacia otra cosa para evitar problemas.

Remarcar las cosas buenas que hace

Cuando haga algo que está bien, es importante que lo destaquemos y le demos importancia, ya que para los más pequeños la tiene.

Niña con una rabieta en la frutería como parte de la etapa de los niños egocéntricos.

Dar ejemplo

Enseñar a nuestros hijos que nuestras acciones están basadas en la generosidad, el respeto, la paciencia y todos los valores en los que hemos sido educados.

Actuar de forma coordinada ambos progenitores

Es muy importante que ambos progenitores eduquemos de forma coordinada y que no mostremos desacuerdos frente al niño. Si tenemos que negociar algo sobre la educación del pequeño, tenemos que hacerlo cuando él no esté presente.

Respecto a cómo tratar con los niños egocéntricos podemos decir…

Como ya hemos visto, para tratar con los niños egocéntricos necesitamos tener una actitud cariñosa y serena, a la vez que firme. Los pequeños necesita tener unas limitaciones para entender lo que pueden y lo que no pueden hacer, así como lo que está bien de lo que está mal.

Estas claves pueden ayudarnos a tratar con los niños durante esta etapa en la que son más egocéntricos y testarudos. Tenemos que tener en cuenta que no debemos intentar cambiar su postura, sino hacerles entender que tienen una actitud que no es la correcta, pero hacerlo poco a poco. De esta manera, irán controlando esa postura.

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