Tú y yo y nadie más, mamá

Raquel Aldana 2 febrero, 2016

Hola, mamá:

Te escribo para decirte que tu amor hacia mí y mi pasión por ti me anclan a la vida. Por eso sé que nunca estaremos solos, porque nos tenemos el uno al otro para no dejar nunca de hablarnos, de escucharnos, de querernos y de acompañarnos.

Sé que no es fácil, sobre todo cuando me enfermo y tienes que ir corriendo sola al hospital o a la farmacia a media noche. O cuando te hago preguntas sobre papá, sobre otras familias o sobre los comentarios que la gente de nosotros y a veces no entiendo.

También comprendo que sacarme una sonrisa cuando estoy triste y tú demasiado cansada no es sencillo. Pero siempre lo consigues, aunque a veces te parezca que no. Tengo cientos de razones, mamá:

  • Porque estás titulada en el amor más sincero, profundo e incondicional que existe.
  • Porque tienes mil medallas de las que no te vanaglorias.
  • Porque eres mi enfermera y mi guía, la única que puede curar mis heridas en las rodillas y en el corazón a base de besos y abrazos infinitos.
Mamá primeriza 2

  • Porque eres mi niñera, mi confesora y mi eterna acompañante.
  • Porque aunque te sientas vencida, consigues sellar mis desvelos y mis preocupaciones.
  • Porque ser tu hijo es un privilegio.
  • Porque eres todo valentía y me has sacado adelante.
  • Porque te pasas la vida forjando espadas y escudos, remendando descosidos y construyendo cabañas de fantasía.
  • Porque quiero que mis hijos tengan una mamá como tú, la más especial, la más bonita.

También, mamá, sé que gran parte de la gente nos juzga y que podemos llegar a inspirar compasión. Pero ellos no lo entienden, no saben lo felices que somos ni todo lo que conseguimos hacer juntos cada día.

Tú y yo y nada más, mamá. Somos una verdadera familia y no hay nada como eso para garantizar la incondicionalidad del amor.

Madre soltera abrazando a su hijo

Mamá, no te voy a negar que a veces desearía tener a mi padre cerca, tampoco puedo prometerte que no vayan a llegar tiempos difíciles, de incomprensión y de trabajo emocional doble o triple. Pero precisamente porque siempre me has amado por dos, apoyado por dos y cuidado por dos, sé que a tu lado no me falta de nada.

Entiendo que la exigencia emocional de cuidarme y de criarme sola, así como de lidiar a la vez con las dificultades cotidianas, es un reto realmente agotador. Sé que a veces la tristeza te gana la batalla, pues te lo noto en la cara y a veces incluso te oigo sollozar.

Pero sé, mamá, que solo son momentos de tensión emocional que las mamás solteras necesitáis tener para reafirmar una vez más que somos vuestra bendición y que gracias a nosotros, los hijos, podéis sobreponeros a todo.

Mamá soltera abrazando a su bebé

Soy consciente de que, como cualquier otro niño, a veces puedo resultar insoportable; pero tú, mamá, no puedes mandarme a dar un paseo con papá y relajarte. Pero bueno, después de todo tú y yo conseguimos siempre entendernos.

Tú eres un huracán y yo adoro los desastres, no nos compenetramos mal. Me encantan nuestros ratos de secretos, nuestro rincón de lectura y nuestras noches de película y manta. Me encanta quedarme dormido en tu regazo, que te tires al suelo a jugar conmigo o que me leas un cuento por las noches.

Y esa manera tuya, mamá, de prepararme mi plato favorito y sorprenderme. Tu manera de sonreír me hace tan feliz y dichoso que despierta en mí un terremoto. Tu amor, mamá, es el culpable de que sepa que no debo conformarme con cualquier cosa.

Besos de cariño y una mamá a su hija

Gracias a ti he aprendido que los principios que siempre me sostendrán en pie se basan en amar con todo mi corazón, en tener una mano para dar y otra para recibir, en ser humilde y en sentirme orgulloso de mí mismo y de mi familia.

Te lo mereces todo, mamá. Gracias por cada logro, por cada sueño, por cada beso y por cada achuchón. Gracias por colmarte de paciencia ante mis errores, por hacerme sentir grande, por ser mi mayor privilegio, por sostenerme, por tus desvelos y por tus anhelos.

Gracias por ser la maestra de mi vida, mamá; fuiste, eres y serás por siempre mi anclaje para la vida.

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