Soy una valiente, soy una madre soltera

Amanda · 6 noviembre, 2015

La imagen de madre soltera es cada vez más común, ya que se supone que una mujer que ha elegido ser madre no necesita una pareja estable para lograrlo, pero muchas veces esta no es una elección. Una madre soltera es valiente, porque se enfrenta sola con su hijo a las condiciones sociales, lo haya elegido o no.

Si de por sí toda madre es una heroína ante los ojos de su hijo, en el caso de la madre soltera el elogio es mayor. Las mujeres a quienes les ha tocado ser madres sin apoyo masculino, son el doble de valiosas; aunque sabemos que muchas veces el padre no llega a ser del todo cooperante, nunca está de más un poquito de ayuda.

Toda madre soltera es valiente

Hoy en día es común ver madres que salen a flote solas con sus hijos y aunque no nos preguntamos el motivo de su situación, sabemos que están pasando por un momento que requiere de sus mejores dotes. Son tan valientes las que han elegido criar solas a sus hijos, como aquellas a quienes el destino las puso en esa situación.

En algún momento de la historia, había un conflicto con que las mujeres se quedaran solas con sus hijos, lastimosamente todavía hay algo de eso. Pero este problema es totalmente moral, pues lo constituye el hecho de que una mujer tuvo relaciones sin estar casada y esto no era bien visto en absoluto.

Otra complicación consiste en que por mucho tiempo las mujeres eran trabajadoras del hogar y por ende no tenían una formación que las capacitara para trabajar, esto dificultaba que económicamente sobrevivieran con sus hijos. Esto era aplicable tanto a las que enviudaban como a las abandonadas.

Sin embargo, por mucho tiempo, quedarse soltera no era una elección. Pero todo ha cambiado y cada día son más las mujeres que toman la decisión de tener a sus hijos sin compañía masculina, pues existe mayor independencia económica y mental; dos aspectos importantes a considerar cuando deseamos ser madres.

En tal sentido, se es valiente cuando se toma una determinación tan importante y se avanza por la maternidad sin el padre como apoyo; pero también cuando la vida nos ha colocado en esa posición. Una mujer que se queda sola tiene la opción de volverse a casar, pero no siempre es la decisión correcta.

¿Cuáles son los desafíos de la madre soltera?

Una madre sin el apoyo masculino, tiene necesidades que nadie va a cubrir; no se trata de ir sola al médico o no tener ayuda para levantarte, se trata de que todas las responsabilidades recaen sobre la misma persona.

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El esfuerzo que día a día hace la madre, por lo general es posible debido a que el padre tiene su cuota de responsabilidad; es decir, si ella puede estar en la casa a diario luchando con el quehacer y los niños, es porque desde afuera existe un apoyo económico.
Pero no todo es dinero, los hijos también necesitan que sus padres les puedan brindar:

  • Apoyo personal. Tener cerca a una persona con quien contar en las buenas y las malas.
  • Afecto. Sentirse queridos y crecer rodeados de amor familiar
  • Autoridad. La disciplina se consigue siguiendo directrices con firmeza, la autoridad es garante de disciplina.
  • Seguridad, para sentirla hace falta tener la confianza de que todo va a estar bien, de que existe alguien capaz de resolver los inconvenientes.

Estos aspectos son cubiertos por toda madre soltera con mucha eficiencia; todas las mujeres en esta situación tienen la valentía para asumir nuevos retos. Desde luego que sería mucho mejor si se hiciera entre dos, por eso en ocasiones deben enfrentarse a dilemas morales que le dificultan aun más la existencia.

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El problema moral de ser madre soltera

Si una mujer se atiene a las habladurías, quizá nunca consiga avanzar lo suficiente; por eso muchas veces vemos a madres en situación de inconformidad con su vida en pareja. Por ahí dicen que es mejor estar solos que mal acompañados; en otras palabras, cuando la necesidad obliga a estar solos, no hay que pensarlo dos veces.

Hacer sacrificios es un hábito de las madres, esto conlleva a que se enfrenten a circunstancias no deseadas, solo para complacer a sus hijos o a alguien más y casi todo el tiempo, por el bienestar.
Esto determina que decidan quedarse con la pareja para evitar problemas mayores, los cuales limiten su desarrollo personal o el de sus hijos. Sin embargo, por lo general esta situación representa una carga difícil de soportar, lo que se traduce en familias infelices.

Estar en pareja para criar a los hijos no es secreto para la felicidad. Así como las madres solteras tienen conflictos, las casadas también los tienen, pero ambos retos requieren la actuación de mujeres valientes.