Leche materna para curar el cordón umbilical

Macarena 11 mayo, 2017

Una vez que el bebé nace y es separado de la placenta, resulta necesario cuidar la pequeña fracción de muñón umbilical durante los días sucesivos al alumbramiento. Ahora bien, vale aclarar que son varios los métodos a través de los cuales se puede curar el cordón umbilical.

Sin embargo, en la actualidad se han realizado avances al respecto. Por este motivo, ciertos investigadores sostienen que curar el cordón umbilical con leche materna es la mejor solución para esta transición. Conoce todos los detalles en este artículo de Eres Mamá.

¿Por qué curar el cordón umbilical?

Es ideal secar paulatinamente ese resabio del punto de contacto entre la madre y el hijo pues de esta misión depende que el muñón caiga y se forme finalmente el ombligo. Según especialistas este proceso tiende a prolongarse durante siete o doce días.

Aunque este cambio no suele generar grandes inconvenientes, esto puede llegar a desembocar en una infección del cordón. Esto suele conocerse generalmente como Onfalitis, una patología peligrosa pero que -con el tratamiento antibiótico adecuado y oportuno- puede solucionarse.

Sin embargo, no es un dato menor que en aquellos países más pobres esta infección afecte a 197 bebés por cada mil recién nacidos, llegando incluso a ser en ocasiones mortal. En consecuencia, es realmente importante conocer los diversas alternativas para curar el cordón umbilical del bebé.

Curar el cordón umbilical del bebé: Los métodos tradicionales

Actualmente coexisten dos métodos para curar el cordón umbilical del bebé. Uno de ellos consiste en apelar al uso de antisépticos mientras que el otro implica realizar el cuidado con agua y jabón. En cualquiera de los casos, se recomienda mantener el muñón siempre limpio y seco.

Sin embargo, los placebos y anticépticos resultarían totalmente fundamentales e imprescindibles en casos en los que existan altos riesgos de infección bacteriana. Tal es el caso de hogares con poca higiene o ante poblaciones con una mala alimentación.

Ahora bien, una investigación realizada por la Organización Mundial de la Salud en 2004 concluyó que resulta indiferente la manera de cuidar el ombligo del recién nacido. Por eso, científicos de El Cairo intentaron determinar si el cuidado del ombligo del bebé con leche materna resulta útil y efectivo.

Según apreciaron los especialistas, por transmisión popular se estila usar también agua con paños calientes, mantequilla, aceite de oliva, alcohol, leche materna, aceite de alcanfor, una venda sobre el ombligo, violeta de genciana y solución yodada.

Así, para comparar estos métodos con la aplicación de leche materna, formaron dos grupos de mujeres con sus respectivos bebés, a quienes se enseñó a curar el cordón umbilical de los recién nacidos. Además, a ambos grupos le brindaron las indicaciones pertinentes.

Leche materna: ¿la mejor solución?

El método supone, en primera instancia,  lavarse las manos antes de extraer entre 4 y 6 gotas de calostro o leche materna para aplicar al cordón del bebé. Posteriormente, se deja secar y, por último, se dobla el pañal hacia abajo. Esta práctica se realiza cada 4 horas, tres veces al día.

Al comparar entre los distintos métodos, los resultados fueron realmente reveladores:

  • El cordón umbilical de aquellos bebés curados con leche materna se cae cerca del cuarto día mientas que a los otros se les cayó aproximadamente al séptimo día.
  • A aquellos recién nacidos curados con leche materna les sangró el cordón durante un día y medio, en comparación con los tres días y medio de los demás.
  • Las secreciones en el cordón de los bebés sometidos al calostro se extendieron por menos de dos días, en detrimento de los dos días y medio del resto.

De acuerdo a lo que sostienen estos investigadores a lo largo de la introducción de este estudio científico, la leche materna contiene anticuerpos de IgA. Los mismos poseen un efecto preventivo sobre infecciones de la piel.

Asimismo, esta leche tiene efectos antibacteriales y antivirales que ayudan a nivel tópico. También contiene los principales factores de crecimiento muscular capaces de promover la reparación de cartílagos, así como la cicatrización de heridas.

Por todos estos motivos, se considera que la aplicación sobre el muñón evita sustancias patógenas, a la vez que fomenta una momificación acelerada. Ello implica la caída temprana del cordón, disminuyendo el riesgo de infección.

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