La importancia de atesorar los recuerdos de la infancia en fotografías

Fotografía a tu pequeño durante su infancia, de manera que siempre podáis revivir las anécdotas y experiencias vividas en esta maravillosa etapa.
La importancia de atesorar los recuerdos de la infancia en fotografías
Ana Couñago

Revisado y aprobado por la psicóloga Ana Couñago.

Última actualización: 30 agosto, 2022

La infancia es una etapa invaluable y definitiva en la vida de toda persona, que determina en gran medida la personalidad, actitud y rumbo en el porvenir. Se trata del tiempo en el que se hacen muchas cosas por primera vez: ver el rostro de los padres, jugar, hacer amigos, ir al colegio, aprender a andar en bici, acampar, enamorarse, etc. Por eso la importancia de atesorar los recuerdos de la infancia en fotografías.

“De mi infancia, tengo imágenes que me acompañan, fotos que nadie sacó y sin embargo están en mi memoria”.

-Fotógrafo Juan Ángel Urruzola-

Esta es una manera de grabarlos en la memoria y registrarlos en instantáneas de por vida con recordatorio de lo que se fue. Por tanto, los padres deben guardar las fotografías y vídeos de sus hijos, niños, como una parte importante de su infancia.

La fotografía contra el olvido

Se ha demostrado en diversos estudios que la memoria no comienza a tener recuerdos claros y precisos sino a partir de los 3 o 4 años de edad y es desde entonces que las primeras experiencias, buenas o malas, son casi imborrables.

Sigmund Freud calificó a este lapso de ausencia de recuerdos como una represión inconsciente de los recuerdos. En la modernidad, los expertos en neurología la llaman amnesia infantil, aplicada sobre todo a los traumas y malos momentos de la niñez. Sin embargo, esta defensa natural de nuestro cerebro muchas veces también se lleva por delante a los buenos momentos, haciéndolos borrosos en nuestra memoria.

“En una rigurosa revisión de Pillemer y White (1989), se establece que los adultos situamos el recuerdo más antiguo alrededor de los 3½ años”.

José María Ruiz-Vargas

Este autor refiere que la primera amnesia se extiende hasta los 3 años aproximadamente, e “implica un bloqueo prácticamente total de recuerdos, y la segunda, que iría de los 3 a los 6 años, aunque incluye algunos recuerdos, sigue presentando una escasez muy significativa de recuerdos accesibles respecto a la memoria posterior”.



Consejos para atesorar los recuerdos de la infancia

Si recurrimos a las fotografías para guardar recuerdos, es preciso hacernos una pregunta: ¿cómo las vamos a atesorar? La memoria digital es frágil y los dispositivos electrónicos tienden a ser relativamente desechables.

De modo que el consejo más apropiado para comenzar es: selecciona las mejores fotografías, imprímelas y llévalas a un álbum físico. Aunque te parezca demodé la memoria de tu hijo y de la familia, agradecerán que hayas tomado esa previsión.

Fotografía al bebé desde el útero

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Las ecografías, el momento del parto o los primeros días en casa, son recuerdos para atesorar. Las fotografías donde se aprecien los primeros años de vida del niño o niña, la formación de la familia, la evolución de los miembros del hogar y su evolución en el tiempo son buenos momentos que merecen la perpetuidad.

Cada niño debe tener sus propios recuerdos

Cada niño debe tener el derecho a mirar atrás y ver su infancia resumida en fotografías. Pasa que los padres luego del segundo o tercer hijo pierden el interés en registrar los detalles. Olvidan que son los recuerdos de sus hijos para el futuro.

Que la fotografía no te impida saborear el momento

A veces pasa que los padres están más pendientes de la foto, de captar el momento perfecto y se olvidan de disfrutar ese instante para luego también reproducirlo en la memoria. Trata de vivir el momento, no te lo pierdas por estar detrás del lente de la cámara.

Momento de revivir el instante

No guardes solo fotografías, también registra en vídeos el desarrollo de tu hijo, guarda ropita o algún objeto que te retraiga de la realidad y lleve a un bonito momento del pasado. De los recuerdos atesora lo especial, lo trascendente que luego pasa a ser temas de conversación familiar.

La tecnología como baúl para atesorar los recuerdos de la infancia

Antes lo convencional eran los álbumes de fotografías, guardar muchas fotos impresas. Sin embargo, hoy día es más sencillo y práctico coleccionar las fotos que queramos gracias a la tecnología. Ya no hace falta un gran espacio para conservar las imágenes: pendrive, discos externos de memoria o reservorio de archivos en la nube.

Sin embargo, toma precauciones y trata de hacer una selección que mantengas en soportes más duraderos.



¿Por qué es importante atesorar los recuerdos de la infancia en fotografías?

Los recuerdos crean un pasado que nos vincula afectivamente con familiares y amigos. Una experiencia puede ser olvidada, pero también creada, reinventada y revivida a partir de la fotografías.

Ayuda a estructurar la memoria

Recurrimos, gracias a recuerdos y fotografías, al pasado. En efecto, los recuerdos son una máquina del tiempo. Llegará el momento en que tu hijo o hija querrán saber de su infancia y recordar algo que hayas atesorado o guardado para compartir en familia. Para mostrarlo a sus hijos, amistades o parejas, o solo para pasar un rato agradable mirando fotos y escuchando anécdotas.

Reafirma la identidad

Da una mayor autodefinición, un sentido de pertenencia con las raíces. Lo que se recuerde puede facilitar la entrada a la adultez. Como se dice: infancias felices, adultos exitosos. Los recuerdos personales definen quien es la persona.

Para fortalecer relaciones

Incluso algunos recuerdos tienen el poder de cambiar el estado de ánimo. En caso de un mal día, podemos recurrir a ese baúl de tesoros y ojear la propia vida como ejercicio de relajación y reflexión y recordar quienes estuvieron con nosotros en momentos importantes.

La fotografía es la infancia que nos cuentan

En torno a las fotografías de infancia abundan los relatos. Con ellos, nuestros mayores, hermanos, tíos, primos, padres y abuelos, nos dibujan nuestra infancia y, a partir de esas historias, nos hacemos una idea de nosotros mismos.

Pues bien, esos relatos que de alguna manera serán la arquitectura de sus días, es lo que legas a tus hijos cuando los fotografías, y cuando atesoras de la manera más perdurable sus imágenes.

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