La búsqueda de la identidad en la adolescencia

31 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la educadora social Natalia Cobos Serrano
Establecer una identidad personal es la tarea principal durante la etapa adolescente.

La adolescencia se caracteriza por ser un periodo reservado a la reflexión sobre uno mismo. El adolescente se pregunta quién es y lo que puede llegar a hacer en la vida. Sin duda, la búsqueda de la identidad en la adolescencia es una de las tareas más importantes del ciclo vital, y es la principal durante este periodo en concreto.

La identidad en la adolescencia, una etapa de cambios

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adolescencia como el periodo vital que va desde los 10 a los 19 años; en el que se originan una serie de cambios biológicos y psíquicos que culminan en el paso de la niñez a la etapa adulta. Es decir, se trata de una etapa de transición: el individuo ya no es un niño, pero tampoco adulto.

Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) entiende que la adolescencia es una etapa compleja y que puede, a su vez, subdividirse en la adolescencia temprana y tardía.

En la temprana, de los 10 a los 14 años, se producirían los cambios más llamativos, los biológicos; mientras que en la tardía, de los 15 a los 19, se desarrolla la capacidad del pensamiento analítico y reflexivo. No obstante, es en este último período en el que surge con más frecuencia el consumo de alcohol y drogas.

«A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea».

-Thomas Szasz-

La adolescencia es un hecho sociocultural

Las corrientes antropológicas y psicológicas y, en general, las ciencias sociales, consideran que la adolescencia no es un hecho universal (a diferencia de lo que se denomina pubertad). La adolescencia es un concepto joven que se ha conformado a raíz del prolongamiento de la convivencia de hijos y padres.La búsqueda de la identidad en la adolescencia.

Debido a la importancia que se ha otorgado a la educación y formación del individuo, la vida en familia se prolonga y, con ello, se ha retrasado la independencia económica y personal. 

No obstante, esto no ocurre en todas las culturas. En algunas partes del mundo, muchos niños tienen que empezar a trabajar a temprana edad. De esta forma, acceden directamente a lo que es el mundo de los adultos, sin opción de disfrutar de la adolescencia.

La búsqueda de la identidad en la adolescencia como tarea vital

De acuerdo a la teoría del desarrollo psicosocial de Erikson, según la cual la personalidad se desarrollaría por etapas, la adolescencia corresponde con la conformación de la identidad. Erikson llamó a esta etapa «búsqueda de la identidad vs. dispersión del rol», y coincide con la crisis de la adolescencia.

La tarea principal de la adolescencia consiste en que el adolescente adquiera un compromiso de identidad del yo y, en consecuencia, un aumento de confianza en su autoconcepto. El adolescente necesita confirmar que la manera de verse a sí mismo tiene continuidad con el pasado y que, además, encaja con la percepción que tienen los demás de él.

Sin embargo, si el adolescente no logra esto, puede encontrarse al otro lado de la balanza y sufrir dispersión del rol. Durante la adolescencia, esta lucha interna de no saber realmente quiénes somos y de no saber si lo que nosotros creemos que somos encaja con la opinión de los otros, puede originar severos trastornos de ansiedad.

Factores influyentes en la búsqueda de identidad en la adolescencia

Por supuesto, en la búsqueda de la identidad influyen diversos factores:

Por su parte, el psicólogo James Marcia, en su teoría de los estados de la identidad, definió cuatro niveles en la conformación de la identidad de acuerdo a la presencia o ausencia de compromiso o crisis:

  • Logro de identidad. A pesar de la crisis que ha sufrido para encontrar su identidad, finalmente expresa un compromiso con las decisiones que ha tomado, confirmando dicha identidad.
  • Exclusión. Se compromete con su identidad personal, pero no ha sufrido dificultades (es decir, crisis), ya que ha construido dicha identidad a través de las elecciones de los demás.
  • Confusión de identidad. No se produce un compromiso, es decir, el adolescente no encuentra ni acepta una identidad, y no se propone metas, por lo que tampoco hay crisis.
  • Moratoria. Aún no ha encontrado un compromiso, a pesar de la crisis que está sufriendo, aunque está enfocado en solucionarlo.

La implicación de los padres en la búsqueda de la identidad en la adolescencia

Con frecuencia, la literatura y el cine nos han mostrado la eterna rivalidad del adolescente con sus padres, siendo las razones de la revelación el exceso de límites o, incluso, la posible represión de su forma de ser.La búsqueda de la identidad en la adolescencia.

No obstante, desde las ciencias sociales se cree que los padres pueden jugar un papel muy favorable a la hora de la conformación de la identidad del adolescente. Por ejemplo, el hecho de que los padres acepten los cuestionamientos que les realizan sus hijos adolescentes y se muestren flexibles ante los cambios que experimentan, puede facilitar esta etapa de transición.

La conformación de la identidad: clave para la adaptación social

De acuerdo a Shaffer, establecer una identidad personal es fundamental para el desarrollo de la personalidad y, finalmente, para aprender conductas adaptativas. Por lo tanto, aquellos adolescentes que adquieran una identidad personal, se adaptarán mejor a las situaciones sociales, desarrollarán autoconfianza, se relacionarán mejor y tendrán menos problemas de conducta.

Para los adolescentes, decidir qué estudios y qué profesión escoger y, finalmente, qué camino seguir en la vida, genera, sin duda, gran incertidumbre. En definitiva, las elecciones y decisiones que tomamos conforman el modo en que nos perciben. Y es que, nuestra identidad se consolida no solo a través de nuestro autoconcepto, sino también por cómo nos ven los demás.

Por ello, los adolescentes deben saber conocerse a sí mismos y, así, descubrir lo que les gusta, sus intereses, sus deseos, su forma de estar en el mundo para, en definitiva, conformar su identidad.