Mi hijo se aburre en clase

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
· 30 mayo, 2019
Los niños con altas capacidades y los que presentan TDAH son dos de los colectivos más afectados por el aburrimiento en el aula.

Casi todos los niños han experimentado el aburrimiento en clase alguna vez. Incluso nosotros mismos podemos recordar nuestra etapa escolar y revivir el mismo tedio. Bien, mi hijo se aburre en clase, pero ¿hasta qué punto es esto normal? ¿Cuáles son las causas y qué podemos hacer?

Tu hijo se aburre en clase por el modelo educativo

Una de las principales razones del hastío y el desinterés de los más jóvenes hacia el colegio es el sistema educativo. Un modelo de enseñanza ya obsoleto que limita al niño a un papel de receptor pasivo de información, cuyas bases son rígidas y repetitivas, y que pasa por alto totalmente las particularidades de cada alumno.

Los niños son, por naturaleza, seres curiosos y creativos. Sin embargo, al llegar a la edad escolar, comienzan a recibir instrucciones para mantenerse callados, quietos y obedientes. Esto coarta completamente su espontáneo y genuino deseo por aprender.Mi hijo se aburre en clase.

Si queremos que se produzca un aprendizaje significativo que despierte el interés de los pequeños, debemos:

  1. Ponerlos a ellos en el centro de la ecuación. El sistema educativo debe otorgarles un papel activo en su propio aprendizaje, alentarlos a preguntar, participar y expresarse.
  2.  Permitirles explorar y experimentar por sí mismos, fomentar que ellos busquen y creen su propio contenido, sirviendo el adulto únicamente de guía.
  3. Variar en cuanto a los formatos en los que se presenta la información, de modo que la novedad pueda captar su atención y su interés. Y, sobre todo, que el modelo educativo pueda adaptarse a los diferentes alumnos. Si bien algunos niños son más visuales, otros aprenderán mejor mediante la lectura y otros mediante el movimiento.

Es realmente beneficioso que cada niño encuentre en el aula un espacio en el cual explorar su personalidad y potenciar sus talentos. Pero, sobre todo, que despierte en él las ganas de conocer más acerca del mundo.

Ya existen algunas escuelas con modelos educativos alternativos que realmente están poniendo el énfasis en este imprescindible cambio. Pedagogías como la Waldorf o la Montessori son algunas de las opciones que más se están extendiendo recientemente.

Mi hijo se aburre en clase: ¿es normal?

Sin embargo, a pesar del deficiente sistema escolar que encontramos en la mayor parte de las escuelas, hay algunos niños que presentan dificultades añadidas a la hora de concentrarse y tener un buen rendimiento.

Niños con altas capacidades

Este colectivo representa un pequeño porcentaje (apenas 1 de cada 25 alumnos) que se ve especialmente impactado por el aburrimiento en el aula. Los niños con altas capacidades no encuentran estímulo ni motivación en el temario común y, si esta situación no es detectada a tiempo, puede llevarles al fracaso escolar.

Las principales características de estos niños son:

  • Precocidad intelectual. Normalmente adquirieron hitos tales como aprender a caminar o a leer antes de lo común.
  • Hipersensibilidad sensorial: les molestan las luces fuertes, los ruidos, las etiquetas de la ropa, e hipersensibilidad psicomotriz: son entusiastas, movidos y difíciles de agotar.
  • Cuestionan la autoridad si no se les ofrece una explicación de las normas, y se cuestionan asuntos existenciales a muy temprana edad.

En caso de que sospeches que tu hijo puede tener altas capacidades, lo más conveniente es que consultes con un profesional lo antes posible, de modo que puedan ofrecerle las oportunidades más beneficiosas. Sin embargo, ten en cuenta que lo más importante será descubrir y potenciar sus intereses en lugar de cercenarlos tratando que se parezca a los demás niños.Mi hijo se aburre en clase.

Niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

El otro colectivo más afectado por el aburrimiento escolar son los niños con TDAH. En este caso, también sienten una necesidad imperiosa de estar en movimiento pero, al contrario que en el grupo anterior, estos pequeños son incapaces de concentrarse por largos periodos de tiempo (ni aunque el tema les interese realmente).

Hay que tener siempre presente que la conducta de estos niños no persigue molestar o portarse mal, simplemente su cerebro necesita un nivel más alto de estimulación para funcionar correctamente y, normalmente, no lo reciben. Por otro lado, también encuentran problemas a la hora de planificar y ejecutar, dado que su sistema ejecutivo no funciona de manera óptima.

Es imprescindible llevar a cabo un correcto diagnóstico para poder realizar las adaptaciones necesarias en el aula. Pequeños cambios como dividir tareas largas en otras más sencillas o utilizar el refuerzo positivo pueden marcar la diferencia en el futuro de estos niños.