Mi hijo no pronuncia la R y la S: ¿cómo puedo ayudarlo?

En algunos niños, el comienzo de la pronunciación conlleva dificultades difíciles de superar. Se da, por ejemplo, cuando el pequeño no puede pronunciar con corrección la R y la S.
Mi hijo no pronuncia la R y la S: ¿cómo puedo ayudarlo?
María José Roldán

Escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán.

Última actualización: 15 noviembre, 2022

Siempre existirán esos casos en los que un niño no pronuncia la R y la S y las dudas de cómo ayudarlo. Aunque sea un poco difícil de pensar cuando uno es adulto, aprender a hablar es un gran reto. Existe una enorme posibilidad de que los niños se vean estancados, como al no lograr pronunciar ciertos sonidos.

Las dificultades para pronunciar la R y la S son comunes durante los primeros años. Sin embargo, la situación suele ser pasajera y tiende a desaparecer a medida que el niño afina el oído y practica el habla. Sus padres, maestros y personas más allegadas pueden ayudarle a mejorar la pronunciación aunque, en algunos casos, se requiere ayuda profesional.

¿Es peligroso si mi hijo no pronuncia la R y la S?

Antes que nada, es necesario comprender que no existe un límite de tiempo específico en el que el ser humano o en este caso, el niño, deba aprender a pronunciar de forma correcta todas las letras o palabras.

De hecho, este problema es relativamente común. De manera específica recibe el nombre de dislalia la dificultad no peligrosa para pronunciar distintos sonidos, sean estos consonantes o vocálicos. Incluso, existe un término específico para los problemas de pronunciación del fonema R (rotacismo) y S (sigmatismo).

En este sentido, si un niño no pronuncia la R y la S de forma correcta, es debido a que son sonidos más complicados y suelen tardar más en aparecer o desarrollarse dentro de su secuencia del habla.

Estos sonidos, además, pueden confundirse al hablar a causa de la incorrecta articulación del mismo. No obstante, la dislalia o dificultad de articulación también puede ser producida por problemas como:

  • No haber llegado a la madurez de los órganos articulatorios debido a haber masticado en exceso biberones o chupetes.
  • Enfermedades relacionadas con la pérdida de audición, frenillo lingual, malformación en los órganos del habla o problemas respiratorios.
  • Retrasos madurativos.
  • Bilingüismo.
  • Dificultad de control sobre la motricidad fina.
  • Dificultades de percepción y captación de movimientos.
  • Padres que presentan las mismas dificultades de pronunciación.


El niño con dificultades para comunicarse no logra establecer relaciones sociales firmes.

¿De qué manera se puede prevenir la dislalia en los niños?

A pesar de ser por lo general una dificultad adquirida debido a problemas externos que suelen escapar de las manos de los padres, esta anomalía puede ser prevenida de diferentes maneras. Algunas de ellas son:

  • Habituar al niño a respirar por la nariz y limpiarse las mucosidades.
  • Ofrecerle alimentos sólidos que requieran esfuerzo al masticarlos.
  • Examinar constantemente los canales auditivos y su funcionamiento.
  • Jugar al reconocimiento de sonidos mediante timbres e instrumentos.
  • Ejercitar los órganos de articulación mediante juegos de muecas u onomatopeyas.

Estas medidas de prevención de la dislalia deben ser realizadas por las personas que tienen contacto constante con el niño, tales como maestros, primos y hermanos. De esta manera, no solo se notará cualquier alteración en la pronunciación o inicio del habla, sino que también se estará en capacidad de intervenir el problema lo antes posible.

¿Cómo mejorar la pronunciación de la R y la S del niño?

A continuación queremos comentarte cómo mejorar la pronunciación de la R y la S del niño, ya que se logra de manera significativa con diversas técnicas de enunciación y articulación. No pierdas detalle para ayudar a tu hijo si fuese necesario.

La respiración profunda cuando no pronuncia la R y la S

Antes de comenzar a hablar, enunciar y articular, es recomendable preparar el aparato fonador con ejercicios de respiración profunda. Además de ayudar a los niños a tener un mayor conocimiento sobre los músculos faciales, este mecanismo también los relajará.

Estos ejercicios permitirán que concentre toda su atención en la lengua. De este modo, le será más sencillo su movimiento y, por consiguiente, la pronunciación de las palabras.

“La dificultad de pronunciación de la R y la S en los niños se mejora significativamente con diversas técnicas de enunciación y articulación”

Mostrar un buen ejemplo

Si un niño no pronuncia la R y la S es porque no ha llegado a notar y aprender la manera de articularlas y generar los sonidos de la manera debida. Sin embargo, este problema puede ser reducido al mostrarle un buen ejemplo de cómo realizarlo; incluso exagerando la articulación y el sonido para que logre captarlo con mayor facilidad.

Ejercicios de la lengua cuando no pronuncia la R y la S

La lengua es un músculo, y al igual que cualquiera de los tantos que posee el cuerpo humano, esta debe ser cuidada y entrenada de manera adecuada mediante ejercicios que facilitan su movilización. Aquí presentamos algunos ejemplos:

  • Mover la lengua mientras se mastican los alimentos.
  • Tocar todos los dientes con la punta de la lengua.
  • Flexionar o doblar la lengua rápidamente.
  • Meter y sacar la lengua.
Los profesionales pueden ayudar a un niño que no pronuncia la R y la S.


Aprovechar los materiales infantiles cuando no pronuncia la R y la S

En la actualidad, existe mucha variedad de material interactivo para niños pequeños. Podremos encontrar libros, vídeos y aplicaciones que pueden ayudar a hablar y pronunciar los sonidos de forma adecuada, sobre todo la R y la S.

Si utilizamos estas herramientas, el niño no solo logrará hablar pronto, sino que también se divertirá en el proceso de aprendizaje. Recuerda: el aspecto lúdico hace más sencillo cualquier proceso de aprendizaje.

Consultar con un logopeda siempre es una buena opción

Como hemos comentado, si tu hijo no pronuncia la R y la S es probable que se trate de un trastorno pasajero. No obstante, si tiene ya cinco años y el problema persiste, conviene consultar un logopeda. Este profesional identificará el origen del problema y recomendará la terapia adecuada.

Es importante abordar estas dificultades de pronunciación a tiempo para que no afecten al aprendizaje de la lectoescritura, no limiten al niño a la hora de expresarse y no se produzcan daños en su autoestima. Por esto, no dudes en trabajar con tu hijo y buscar ayuda profesional si intuyes que hace falta.


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