Mi hijo no pronuncia la R y la S: ¿cómo puedo ayudarlo?

Francisco María García 31 enero, 2018
En algunos niños, el comienzo de la pronunciación conlleva dificultades difíciles de superar. Se da, por ejemplo, cuando el pequeño no puede pronunciar con corrección la R y la S.

Siempre existirán esos casos en los que un niño no pronuncia la R y la S. Aunque sea un poco difícil de pensar cuando uno es adulto, aprender a hablar es un gran reto, y existe una enorme posibilidad de que los niños se vean estancados, como al no lograr pronunciar ciertos sonidos.

¿Es peligroso si mi hijo no pronuncia la R y la S?

Es importante comprender que no existe un límite de tiempo específico en el que el ser humano o en este caso, el niño, deba aprender a pronunciar de forma correcta todas las letras o palabras.

De hecho, este problema se ha vuelto tan común que se le ha dado el nombre de dislalia específicamente a la dificultad no peligrosa para pronunciar distintos sonidos, sean estos consonantes o vocálicos.

Si un niño no pronuncia la R y la S correctamente, es debido a que son sonidos más complicados y suelen tardar más en aparecer o desarrollarse dentro de su secuencia del habla.

Estos sonidos, además, pueden confundirse al hablar a causa de la incorrecta articulación del mismo. No obstante, la dislalia o dificultad de articulación también puede ser producida por problemas como:

  • No haber llegado a la madurez de los órganos articulatorios debido a haber masticado excesivamente biberones o chupetes.
  • Enfermedades relacionadas con la pérdida de audición, frenillo lingual, malformación en los órganos del habla o problemas respiratorios.
  • Retrasos madurativos.
  • Bilingüismo.
  • Dificultad de control sobre la motricidad fina.
  • Dificultades de percepción y captación de movimientos.
El niño con dificultades para comunicarse no logra establecer relaciones sociales firmes.

¿De qué manera se puede prevenir la dislalia en los niños?

A pesar de ser generalmente una dificultad adquirida por problemas externos que suelen escapar de las manos de los padres, esta anomalía puede ser prevenida de diferentes maneras. Algunas de ellas son:

  • Habituar al niño a respirar por la nariz y limpiarse las mucosidades.
  • Ofrecerle alimentos sólidos que requieran esfuerzo al masticarlos.
  • Examinar constantemente los canales auditivos y su funcionamiento.
  • Jugar al reconocimiento de sonidos mediante timbres e instrumentos.
  • Ejercitar los órganos de articulación mediante juegos de muecas u onomatopeyas.

Estas medidas de prevención de la dislalia deben ser realizadas por las personas que tienen contacto constante con el niño, tales como maestros, primos y hermanos.

De esta manera, no solo se notará cualquier alteración en la pronunciación o inicio de habla, sino que también se será capaz de intervenir el problema lo antes posible.

¿Cómo mejorar la pronunciación de la R y la S del niño?

La dificultad de pronunciación de la R y la S en los niños puede ser mejorada significativamente con diversas técnicas de enunciación y articulación:

La respiración profunda

Antes de comenzar a hablar, enunciar y articular, es necesario preparar el aparato fonador con ejercicios de respiración profunda. Además de ayudar a los niños a tener un mayor conocimiento sobre los músculos faciales, este mecanismo también los relajará.

Además, estos ejercicios permitirán que concentre toda su atención en la lengua. De este modo, le será más sencillo su movimiento y, por consiguiente, la pronunciación de las palabras.

“La dificultad de pronunciación de la R y la S en los niños puede ser mejorada significativamente con diversas técnicas de enunciación y articulación”

Mostrar un buen ejemplo

Si un niño no pronuncia la R y la S correctamente es porque no ha llegado a notar y aprender la manera de articularlas y generar los sonidos de la manera debida.

Sin embargo, este problema puede ser reducido considerablemente al mostrarle un buen ejemplo de cómo realizarlo; incluso exagerando la articulación y el sonido para que logre captarlo con mayor facilidad.

Ejercicios de la lengua

La lengua es un músculo, y al igual que cualquiera de los tantos que posee el cuerpo humano, esta debe ser cuidada y entrenada de manera adecuada mediante ejercicios que facilitan su movilización. Aquí presentamos algunos ejemplos:

  • Mover la lengua mientras se mastican los alimentos.
  • Tocar todos los dientes con la punta de la lengua.
  • Flexionar o doblar la lengua rápidamente.
  • Meter y sacar la lengua.
Los profesionales pueden ayudar a un niño que no pronuncia la R y la S.

Aprovechar los materiales infantiles

Actualmente, existe mucha variedad de material interactivo para niños pequeños. Podremos encontrar libros, vídeos y aplicaciones que pueden ayudar a hablar y pronunciar los sonidos adecuadamente, sobre todo la R y la S.

Si utilizamos estas herramientas adecuadamente, el niño no solo logrará hablar pronto, sino que también se divertirá en el proceso de aprendizaje. Recuerda: el aspecto lúdico hace más sencillo cualquier proceso de aprendizaje. ¡No dudes en probarlo!

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