Hábito de lectura en la adolescencia

A través del hábito de lectura, los adolescentes tienen la oportunidad de comprender el mundo que los rodea desde nuevas y diversas perspectivas. Ayudarles a adquirirlo es una tarea de los padres.

Para muchos jóvenes, leer es sinónimo de trabajar, una obligación. Aunque la adolescencia es una época complicada para toda la familia, también es un gran momento para inculcar el hábito de lectura. En esta etapa en la que el niño pasa a ser adulto y forja su personalidad, podemos mostrarle que leer también puede ser un placer y le aportará grandes beneficios.

“La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta”

André Maurois–

Lectura para adolescentes: una gran ayuda

Durante la adolescencia, los jóvenes se abren al mundo, descubriendo su belleza pero también su complejidad. Es un momento de transición muy complicado, ya que se acaba la inocencia de la infancia. A través del hábito de lectura, los adolescentes tienen la oportunidad de comprender el mundo que los rodea desde nuevas y diversas perspectivas.

Las novelas mezclan sentimiento, razón e imaginación, sin importar cuál sea su género. Pero al mismo tiempo, se basan siempre en elementos reales. Esta combinación refleja el entorno que el adolescente comienza a descubrir y le ayuda a acercarse a él. Además, la ficción de la lectura les aporta libertad para imaginar, pensar y para enfrentarse a los nuevos retos.

Leer nos transporta a un mundo maravilloso.

La adolescencia a través de los personajes literarios

Una de las propiedades más maravillosas de la lectura es su capacidad de transportarnos a otro mundo. Nos dejamos llevar por la historia, e inevitablemente nos ponemos en la piel de sus personajes. Leer es sentir incontables emociones, con las que los adolescentes se identifican.

“La lectura nos regala mucha compañía, libertad para ser de otra manera y ser más”

 –Pedro Laín Entralgo–

Leyendo, el adolescente desarrolla su imaginación y adopta la personalidad de personajes muy variados. A través de sus vivencias y de sus diversas formas de entenderlas y afrontarlas, los jóvenes aprenderán lecciones vitales. Y aún más, encontrarán en estos personajes compañía y consuelo a la sensación de soledad que suele acompañar a esta etapa.

Fomentar el hábito de lectura

En ocasiones, la insistencia a los adolescentes para que lean es tanta que tiene el efecto contrario. Para muchos, la lectura es un trabajo, una obligación impuesta en el colegio o en casa. Si queremos que nuestros hijos adquieran el hábito de lectura, no podemos plantearlo como una tarea extra.

Tenemos que hacer comprender a los jóvenes que la lectura puede ser tan placentera como provechosa. A través de los libros encontrarán entretenimiento, pero también respuestas a sus dudas y preguntas. Y todo ello desde el vasto pero reducido espacio que es la mente, en la intimidad que tanto se busca en la adolescencia.

Consejos si tu hijo no lee

  • Buscad literatura juvenil que sea de su gusto. Actualmente, la temática de este tipo de literatura es muy variada y de calidad. Puedes proponer temas que le interesen y facilitarle que lea. Es importante recordar que no por tener una edad tienen que gustarnos unas determinadas temáticas asociadas a ella. Lo importante es que tu hijo lea y disfrute con la lectura.
  • Si no os decidís por qué leer, siempre podéis preguntar en bibliotecas y librerías. Además de guiaros en base a vuestros gustos, podrán recomendaros una lectura más actual y moderna, que pueda interesar más a los adolescentes.
  • Cualquier momento es bueno para leer. Por ejemplo, durante las vacaciones hay tiempo libre de sobra. Tanto, que muchas veces no sabemos qué hacer. Si ves que tu hijo está en esta situación, proponle que lea un rato, o comentad juntos algo que ambos hayáis leído. Esos momentos os unirán y fomentarán la lectura.
  • El entorno influye. Si los padres no leen, es normal que el niño tenga menos tendencia a la lectura. Sin embargo, si ofrecemos un entorno relajado, cómodo y en el que leer sea habitual, fomentaremos este hábito.
El hábito de lectura no siempre se adquiere de forma sencilla.

  • El tamaño no importa. No ofrezcas a tu hijo como primera lectura un “tocho”. Da igual que otros jóvenes lo hayan leído, un libro voluminoso puede desanimarlo. Puede empezar con recopilaciones de relatos breves, fábulas o novelas cortas.
  • Nunca es demasiado tarde para empezar a leer. Que tu hijo no lea ahora, no significa que no vaya a leer nunca. Lo importante es encontrar la lectura adecuada. Hay un libro para todos, y seguro que con tu ayuda, tu hijo consigue encontrar ese que le emocionará y le enseñará los beneficios de leer.

No te preocupes si en un principio tu hijo no muestra interés, una vez que un libro le enganche no podrá dejar de visitar frecuentemente al maravilloso mundo de la literatura.

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