10 errores cuando vas al parque con tus hijos

Para poder disfrutar de la salida al parque con los niños es conveniente buscar un equilibrio entre estar atentos y cuidarlos, pero permitirles su espacio de libertad.
10 errores cuando vas al parque con tus hijos
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 02 octubre, 2022

Las salidas al aire libre son uno de los momentos que más les gusta a los niños. Estos paseos les permiten descargar energías, interactuar con sus pares y dar rienda suelta a la diversión. Sin embargo, cuando vamos al parque con nuestros hijos, solemos cometer algunos errores que pueden empañar este plan. Veamos cómo podemos evitarlos.

10 errores cuando vas al parque con tus hijos

Algunas equivocaciones que podrías cometer cuando vas al parque con tus hijos pueden hacer que una tarde de diversión termine con llantos y enojos. Por eso, te contamos cuáles son los errores más comunes a fin de evitarlos y que puedas pasar un buen momento en familia.

1. Descuidarse y dejar de prestar atención

Quizás tu hijo ya es algo mayor y puede estar solo en los juegos o en el tobogán. Sin embargo, en ocasiones abusamos de esa confianza y seguridad, nos sumergimos en el mundo digital y dejamos de tener una mirada atenta. No se trata de estar en alerta máxima todo el tiempo, pero sí de poder anticiparnos al peligro o a los riesgos que los niños no son capaces de percibir.

2. Dejar que se ocupen otros niños mayores de tu hijo

Esto suele suceder cuando la visita al parque se hace con hermanos o primos de mayor edad. En estas ocasiones, delegamos la responsabilidad en el niño mayor cuando no le compete, al tiempo que le impedimos que disfrute del lugar y del momento.

Llevar agua al parque es fundamental, principalmente en los días de calor. Los niños suelen correr y gastar energías, por lo que necesitan refrescarse, recuperarse y mantenerse hidratados.

3. No llevar agua y alimentos

Especialmente en las épocas de altas temperaturas, es necesario mantenerse hidratado. Por eso, llevar agua es fundamental, sobre todo, para los niños. Además, deberás llevar algo de comida o bien dinero para comprar en el lugar. Las frutas son una excelente opción para esos días de calor.

4. Insistir con el parque a pesar de las altas temperaturas

Cuando el calor es muy intenso, quizás ir al parque no sea la mejor opción, ya que los niños deberán permanecer en la sombra y no podrán disfrutar del lugar. En ocasiones, es conveniente pensar en un plan alternativo. En caso de acudir de todos modos, debemos llevar protector solar y algún gorro. También es una buena opción contar con otra muda de ropa.

5. No pactar acuerdos

Si bien debemos permitir que los chicos jueguen a su antojo, también es preciso darles indicaciones y ayudarlos a entender que deben respetarlas por su propio bien. En este sentido, podemos decirles que pueden jugar dentro de cierto perímetro o espacio, que no pueden alejarse sin que los acompañemos, que no deben irse con extraños y que tienen que cuidar sus pertenencias, entre otras normas. Si conversamos sobre estas reglas en casa, la convivencia en el parque será más fácil para todos y evitaremos pasar malos ratos.

6. Convertir un paseo en una visita rutinaria

Muchas veces, el cansancio o el desgano nos lleva a olvidar que el momento del parque debe ser de disfrute. De este modo, concretamos el plan, pero sin un sentido, casi como una obligación o una actividad de rutina. Lo peor, es que en lugar de incentivar el juego y disfrutar junto con los niños, solemos llegar y controlar el tiempo que falta para irnos.

7. Hacer juegos para adultos

En ocasiones, cometemos el error de imponer nuestras propias reglas y formas de jugar. En lugar de eso, lo mejor es permitir que los chicos funcionen con su propia lógica, que hagan y deshagan a su gusto y antojo. Debemos aceptar que a determinadas edades no hay formas correctas o incorrectas de jugar, sino que el objetivo es dejar divagar la curiosidad.

8. Intervenir de manera continua en las interacciones con otros niños

En la calle los chicos aprenden a defenderse y a desarrollar habilidades sociales. Por eso, si tu hijo se relaciona con otros, antes de intervenir es conveniente que evalúes la situación con calma. A veces, nos anticipamos y los sobreprotegemos. De esa manera, les quitamos la oportunidad de que aprendan a resolver sus propios asuntos.

Muchas veces, los adultos son quienes ponen las reglas de los juegos. Lo mejor, es permitirles a los niños usar su propia lógica y ¡dejar volar su imaginación!

9. No intervenir si hay un problema serio

Derivado del punto anterior, tampoco se trata de dejar pasar todo lo que sucede. Hay momentos en los que la situación se descontrola y los niños empiezan a pasarla mal. De repente vuelan los juguetes, se reparten golpes o se tiran del pelo. Es importante que seamos capaces de poner un límite y de hacerles sentir a nuestros hijos que estamos a su lado para protegerlos y ofrecerles seguridad.

10. Compartir alimentos o bebidas con otros niños

Quizás preparamos la merienda para nuestros hijos y en el parque se encontraron con otros más. Con amabilidad, les ofrecemos algo de comida o de beber. Sin embargo, más allá de las buenas intenciones, no es conveniente hacerlo. Esto se debe a que no conocemos a ese niño y, por ende, no sabemos si tiene alguna alergia o si sus progenitores le prohíben algún alimento. En tal caso, otra opción será preguntarle a sus padres si podemos convidarle.



Un momento de disfrute

Más allá de las actividades que hagamos en el parque con los niños, lo más importante es que podamos estar conectados con ellos. Debemos respetar ese tiempo de juego, aventura y exploración, al tiempo que les ofrecemos protección y cuidado. Pero al mismo tiempo, también tenemos que aprender a soltar y a no estar pendientes al punto de que les impedimos disfrutar o relajarse.

Es obvio que cada adulto se enfrenta con sus propios temores e inseguridades cuando está a cargo de un niño. En este sentido, hay quienes se sienten muy nerviosos por la posibilidad de que se golpeen o que les suceda algo malo, así como están los que sobrestiman sus capacidades y se olvidan de que son niños. Es importante poder conocernos a nosotros mismos, reconocer estas emociones y aprender a gestionarlas. Debemos permitirnos esa búsqueda entre la libertad y la supervisión e intentar encontrar un equilibrio.

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  • Meneses, Maureen, & Monge, María de los Ángeles (2001). El juego en los niños: enfoque teórico. Revista Educación, 25(2),113-124.[fecha de Consulta 29 de Septiembre de 2022]. ISSN: 0379-7082. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44025210
  • Larrabure, María Pilar; Paolicchi, Graciela La función del juego en la infancia y las concepciones de madres, padres y docentes sobre su incidencia en el desarrollo infantilLa función del juego en la infancia y las concepciones de madres, padres y docentes sobre su incidencia en el desarrollo infantil En: Anuario de Investigaciones, vol. XXV‚ 25. Facultad de Psicología. Universidad de Buenos Aires. [consultado: 29/9/2022] Disponible en el Repositorio Digital Institucional de la Universidad de Buenos Aires: <http://ppct.caicyt.gov.ar/index.php/anuinv/article/view/14387/45454575768304>