Cómo decir no a los hijos

María José · 12 marzo, 2016

La crianza autoritaria fue muy popular en otras décadas y se trataba de que la disciplina estuviera acompañada con el miedo, con poco cariño, y que la calidez y la comunicación no fuesen protagonistas en ningún caso.

Pero la realidad es que una crianza con autoridad sí puede ser firme, cálida y llena de amor. Decir no a los hijos no debe estar acompañado de miedo ni de severidad.

Un padre con autoridad escuchará a sus hijos, también establecerá límites y será coherente acerca de los que establezca en la educación de sus pequeños. Los padres que son autoritarios también sabrán decir que no a tiempo y sí siempre que sea necesario.

Además este tipo de padres podrán admitir cuando se equivocan para poder buscar las mejores soluciones, así se enseñará a los niños un buen modelo de conducta, donde los errores están presentes pero para aprender de ellos.

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Un padre permisivo que no sabe decir que no a sus hijos, es cálido y amoroso pero no les dan los elementos esenciales para que los niños tengan una infancia saludable con límites y rutinas tan necesarias para que puedan formar su personalidad.

¿Por qué es tan difícil decir “no” a los niños hoy en día?

No se sabe a ciencia cierta por qué para los padres es tan difícil decir que no hoy en día, cada familia es un mundo y cada una tiene su propia idiosincrasia.

Pero el acceso a la información y a los diferentes estilos educativos puede hacer que los padres se den cuenta que la disciplina se puede transmitir a los niños sin necesidad de infundir miedo y sin ser tan negativistas.

Pero el “no” sí debe estar presente en la educación de los niños, debe haber una disciplina flexible donde los padres aprendan a establecer los límites adecuadamente.

En muchas ocasiones los padres deben marcar límites en cuanto a la compra de juguetes o peticiones de los niños, ya que las campañas de publicidad son bastante agresivas y los niños quieren todo lo que ven creando en muchas ocasiones, conflictos en casa.

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Cómo aprender a decir “no” a los hijos

No siempre es fácil decir que no a un hijo, sobre todo cuando saben chantajear como expertos emocionalmente para conseguir sus deseos, pero hay que dominar el arte de la negociación y pensar que sea cuál sea su intención, deberás valorar si merece luchar por ella.

No debes crear el hábito de poner y anteponer los deseos de tus hijos por delante de los tuyos propios, en la mayoría de ocasiones simplemente se trata de establecer un orden de prioridades.

Los niños siempre querrán exigir el máximo y averiguar hasta dónde pueden llegar, por eso es necesario ser coherentes y aprender a establecer límites claros.

Una idea es involucrar a los niños en una toma de decisión antes de aceptar y buscar entre todos la mejor opción en la que sean un “ganar-ganar”, es decir, en donde la voluntad de los padres se respete pero sea el niño el que acepte las medidas tomadas por propia convicción.

Por ejemplo, si el niño no quiere ir a la cama a dormir, se le puede dejar 10 minutos más viendo su programa favorito con la condición de que después se vaya a la cama, si después no quiere ir  a la cama tendrá una consecuencia negativa, como que al día siguiente tendrá que irse a dormir 10 minutos antes.

Es muy importante tomar conciencia de que no se debe decir que sí sólo para evitar confrontaciones, porque aunque parezca el camino más fácil a la larga puede acarrear serios problemas de comportamiento en los niños.

Si le dices que sí a todo, tus hijos pensarán que tienen absoluto derecho a poder exigirte todo lo que quieran y si no les satisfaces, entrarán en cólera. Decir un no a tiempo, sin duda es la mejor opción de establecer límites.

Decir no a los hijos les ayudará a promover sus valores y a aprender grandes lecciones de vida. Además, también aprenderán nuevas habilidades para desenvolverse en la sociedad porque en la vida no tendrán todo a la primera y deberán esforzarse para conseguir las cosas.

No te sientas culpable por decirle que no, como adultos los niños encontrarán en tus negativas el valor de las cosas.