Aislamiento escolar: qué es y cómo se puede evitar

Inés Gómez · 15 noviembre, 2017
El aislamiento escolar puede derivar en problemas psicológicos graves para la víctima. Saber identificarlo y actuar a tiempo puede ayudar a prevenir numerosas situaciones de bullying y acoso. 

Hoy en día el acoso escolar es un tema candente en cualquier medio de comunicación. Las campañas para acabar con esta lacra se centran en evitar que peligre la integridad física del menor, que se vea sometido a agresiones, humillaciones y burlas. A pesar de ello, apenas se hace hincapié en evitar el aislamiento escolar, considerado algo banal.

A través de recientes estudios llevados a cabo por la Universidad de Michigan, la gran mayoría de padres considera imperativo acabar con la intimidación y la violencia en las aulas. Este dato no sería tan llamativo si no hubiera un 56% que cree que evitar el aislamiento escolar es innecesario.

Según su perspectiva, solo las agresiones o las burlas constituyen un mal mayor para los más pequeños. El esparcir rumores dañinos sobre otros niños, aislarlos o hacerlos sentir invisibles no parece ser reseñable para ellos, más centrados en el sufrimiento físico de los pequeños.

¿Qué es el aislamiento escolar?

El aislamiento escolar consiste en excluir socialmente a un niño de forma voluntaria. Muchas veces estos comportamientos no son detectados a simple vista. Hay momentos en los que puede parecer que es el propio menor el que se aleja de los demás, lo cual casi siempre está lejos de la realidad.

El acoso escolar genera grandes sufrimientos en los niños que lo padecen.

Cuando un grupo de niños excluye a otro destruye la autoestima del afectado. Le hacen sentir que no vale nada, que existe algo malo en su interior y que incluso merece estar solo. Estos sentimientos de abandono acaban causando que el menor tenga problemas de adaptación en el futuro.

Las relaciones con los demás pueden verse afectadas en las siguientes etapas. Esto inferirá de forme grave en el desarrollo de su personalidad. Evitar el aislamiento social es una de las formas de acabar con este bullying invisible. No debemos olvidar que las heridas emocionales pueden llegar a ser aún más dolorosas que las físicas o las provocadas por las mofas.

El aislado se siente indefenso ante estas situaciones. Es probable que intuya que los demás hablan de él a sus espaldas, que esparcen rumores inventados o que se dirigen a él de forma hipócrita.

¿Cómo evitar el aislamiento escolar?

Los padres y los maestros deben ser los que lleven a cabo las acciones pertinentes. El comportamiento de un niño que se siente aislado es bastante específico, y puede que incluso él mismo se sienta avergonzado de hablar con sus progenitores.

“Ellos se ríen de mi porque soy diferente. Yo me río de ellos porque son todos iguales”

-Kurt Cobain-

Hablar con el menor

Si creemos que un niño de nuestro entorno puede estar sufriendo aislamiento, debemos hablar con él. Puede que al principio le cueste abrirse, pero es necesario que lo haga. Para que no se sienta forzado debemos ser comprensivos y empáticos. 

Se pueden usar juegos, adivinanzas o bromas para que vaya perdiendo la timidez y decida hablar. Debe sentir que está en un ambiente seguro, donde es imposible que pueda pasarle nada. Es necesario recalcar que el aislamiento puede ser el comienzo de un probable futuro caso de bullying.

El aislamiento escolar debe prevenirse siempre.

No infravalorar sus sentimientos

Hay adultos que creen que minimizando la impresión del niño lo que están haciendo es ayudarlo. Lo que no saben es que frases como “eso no es nada” o “vamos, no es para tanto” hacen más mal que bien. Infravalorar sus sentimientos generará desconfianza hacia los adultos, lo que hará más difícil la tarea.

Un menor que está sufriendo necesita saber que se tiene en cuenta su dolor. Que no es culpa suya y que mucho menos es una tontería. Si las personas mayores que conoce no lo protegen ni le ofrecen soluciones, las consecuencias podrían ser dramáticas.

Analizar si ha ocurrido algo con los demás niños

Puede que alguna acción o comportamiento particular haya generado algún malentendido entre ellos. De ser así, lo mejor es que los profesores organicen un encuentro con los afectados y expongan sus opiniones. Al ser niños, los problemas se solucionan mucho más rápido que en la etapa adulta.

No hay que olvidar que evitar el aislamiento escolar está en manos de los adultos. Si la exclusión del menor no se debe a ninguna causa justificada se deben tomar cartas en el asunto. Ningún niño merece ser tratado de esa forma, y mucho menos sin razón aparente.