7 técnicas para limpiar los mocos al bebé

Los mocos y las flemas son muy comunes en los niños más pequeños. No obstante, la acumulación de estas secreciones puede generar dificultad respiratoria, por lo que te diremos algunas técnicas con las que puedes eliminarlas y olvidarte del problema.
7 técnicas para limpiar los mocos al bebé
Pedro González Núñez

Escrito y verificado por el educador infantil Pedro González Núñez.

Última actualización: 24 agosto, 2022

Ahora que llega el invierno y con él la bajada de las temperaturas, es frecuente ver a los bebés y niños con mocos. Vemos a las madres desesperadas porque sus hijos empiezan a resfriarse y con ello los problemas respiratorios son frecuentes.

Esto les dificulta alimentarse y dormir, por lo que es un tema que nos preocupa. Es importante eliminar el moco, porque si se le acumula en las vías respiratorias, le puede producir infecciones.

Los bebés respiran por la nariz y tenerla obstruida con mucho moco les obliga a respirar por la boca. Esto hace que no duerman ni respiren bien, que les cueste comer e incluso les puede provocar que vomiten.

A continuación mostramos una serie de técnicas para limpiar la nariz de tu hijo y que esto no vuelva a ser un problema.

Técnicas para limpiar los mocos al bebé

Todas estas técnicas son útiles para eliminar los mocos de los bebés y, en algunos casos, también la flema. Tan solo debes recordar no abusar de las mismas, ya que puedes irritar la nariz de tu pequeño.

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1. El suero fisiológico

Esta es la técnica principal para la limpieza nasal de nuestro niño, y además la más utilizada. El suero fisiológico es agua a la que se le ha añadido minerales para que se parezca a los fluidos de nuestro organismo. Esto lo que hace es ayudar al chico reblandeciendo los mocos. Gracias a esto el pequeño acaba expulsándolos o bien acaba tragándoselos.

No hay ningún problema con que se los trague. Estos acabarán en el estómago y de allí finalmente saldrán expulsados a través de las heces.

Hoy en día venden en las farmacias ya el producto preparado para hacer estas limpiezas nasales. Es importante preguntar por el que sea adecuado a la edad de tu niño, porque si tiene mucha presión puede hacer que los microbios se vayan hacia los oídos.

Lo ideal es acostar al niño de costado, colocar la cantidad recomendada de suero en la fosa nasal que se encuentre hacia arriba. Luego, deberás voltear al bebé y repetir el proceso en la otra fosa nasal. Al finalizar, coloca al niño en posición vertical para favorecer la salida de los mocos.

Los lavados hay que realizarlos antes de comer y antes de dormir. Con 3 o 4 veces al día suele ser suficiente.



2. Aspirador nasal de cánula

Este instrumento consta de una boquilla para la madre o padre y un cabezal que se adapta a la nariz del pequeño. En este cabezal hay un filtro para controlar la presión de aspiración y para frenar los mocos que llegan.

Hay que colocar el cabezal en la nariz de nuestro niño y con cuidado el padre o la madre debe de aspirar sin mucha fuerza.

3. Aspirador nasal de pera

Este tipo de aspirador también es muy frecuente. Consta de una boquilla que va introducida en una goma con forma de pera. Se introduce la boquilla en la nariz de nuestro bebé, entonces presionamos la pera y soltamos poco a poco para que aspire los mocos.

Es de suma importancia tener mucho cuidado con el uso del aspirador nasal de cánula y de la pera nasal. Ambos instrumentos pueden generar lesiones al momento de introducirlos en la nariz. Además, su uso continuo irritará las fosas nasales y generará gran incomodidad. En este sentido, se recomienda emplearlos no más de 2 veces al día.

4. Pinzas nasales

Estas son recomendables cuando los mocos están secos. Tienen un tope de seguridad para que la pinza no entre demasiado en la nariz del bebé. En ciertas situaciones tener unas pinzas nasales nos puede venir bien.

5. Después del baño

Otra técnica que también funciona bien para eliminar los mocos de nuestro pequeño es justo después del baño. Cuando bañamos a nuestro hijo con agua caliente, esta reblandece los mocos y, por tanto, es mucho más sencillo que salgan.

En estos casos, se pueden usar las peras o las cánulas nasales para aspirar los mocos con mayor facilidad. Los mocos también pueden salir por sí solos debido al vapor, por lo que solo será necesario utilizar una gasa para limpiarlos.

6. No te olvides de limpiar la flema

La flema no es más que mucosidades de las vías respiratorias localizadas en la garganta. Por desgracia, esta secreción es capaz de causar los mismos problemas respiratorios que los mocos, por lo que conviene eliminarla.

Limpiar la flema de la garganta de tu bebé es muy sencillo, solamente deberás emplear una gasa estéril. La idea es envolver la gasa en el dedo, introducirlo en la boca del bebé y extraer la flema.

Debes tener cuidado de no introducir mucho el dedo, nada más deberás eliminar la flema que se encuentre al alcance. También puedes apoyarte con las cánulas y las peras nasales.



7. Sujeta bien a tu bebé mientras lo limpias

A simple vista, es lógico entender que todas las técnicas que acabamos de mencionar puedan ser un poco incómodas para el bebé. No esperes que vaya a quedarse tranquilo: llorará, se moverá e intentará resistirse.

Para evitar lesiones en sus fosas nasales o garganta, es importante que mantengas bien sujetado al pequeño durante todo el procedimiento. Es posible que después esté algo agitado, por lo que un poco de cariño nunca estará de más.

Cómo aliviar ciertas dificultades que provocan los mocos en el bebé

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  • Ofrecerle líquidos constantemente. Con esto lo hidratamos y favorecemos la expulsión de los mocos.
  • Si los mocos impiden dormir a tu niño, intenta poner la espalda y cabeza algo más alta que el resto del cuerpo. Esto lo puedes conseguir poniendo debajo de la cuna algún libro para que haga de cuña o doblando una manta y poniéndola debajo del colchón para que la espalda quede más elevada.
  • Dale de comer en pequeñas cantidades pero con más frecuencia. La comida junto con los mocos le pueden producir vómitos.
  • Ambiente húmedo y ventilado. Si tenemos un ambiente húmedo, les ayuda a descongestionarse.
  • Usar humidificadores. Estos son muy útiles cuando nuestro hijo tiene congestión, puesto que el aire húmedo entra y reblandece los mocos de sus vías respiratorias, ayudándolo a expulsarlos.

Cómo prevenir infecciones respiratorias en los bebés

Está claro que el exceso de congestión nasal suele aparecer en infecciones respiratorias, situaciones muy comunes en la infancia. Si bien no es posible evitarlas por completo, hay algunos consejos prácticos para disminuir su intensidad y frecuencia:

  • Asegúrate de que el bebé tenga su calendario de vacunas al día.
  • Mantenlo bien abrigado en los meses más fríos del año.
  • Mantén la lactancia materna mientras esté indicada. Esta aporta todos los nutrientes y defensas que tu hijo necesitará.
  • Evita que entre en contacto con tóxicos ambientales, en especial el humo de cigarrillo. Según un artículo publicado en los Anales Españoles de Pediatría, el tabaquismo pasivo también puede ocasionar desde problemas cognitivos hasta síndrome de muerte súbita infantil.
  • Lávate las manos con frecuencia.

Ahora que sabes algunas técnicas para aliviar la mucosidad de tu hijo, puedes ponerlas en práctica. Con ellas seguro que tu bebé va a estar más cómodo y tú más tranquila. Los mocos no volverán a ser un problema.

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