5 reglas de oro para lograr que tus hijos te obedezcan

María José · 8 enero, 2016

Hay veces que los padres se echan las manos a la cabeza porque no saben cómo lograr que los hijos obedezcan, esto sin duda puede ser un gran motivo de frustración de los padres.

Los padres suelen buscar ayuda a profesionales para que les den pautas o consejos para lograr que los niños obedezcan y que hagan caso a las órdenes que ellos les dan. Pero la realidad es que los niños no necesitan órdenes para obedecer, solo necesitan entender y sentirse valorados.

La tarea de administrar disciplina en el hogar puede ser frustrante e incluso desagradable, pero es un elemento crucial para la crianza de los hijos. Es a partir de los 18 a 24 meses cuando los niños empiezan a reconocer, entender y a respetar la autoridad de los padres, siempre y cuando éstos, sepan cómo hacerlo sin que los pequeños se sientan mal en ningún momento.

Que los niños obedezcan se consigue con sabiduría, discernimiento y creatividad. También deberás administrar la disciplina en una atmósfera de amor y mucho cariño. La clave está en que es necesario que los niños entiendan que todos los comportamientos tienen consecuencias, tanto negativas como positivas. Deben entender que los diferentes tipos de comportamientos producen resultados diferentes, algunos son agradables y otros no son tan agradables.

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Usar el tiempo fuera estando a su lado

El tiempo fuera no consiste en dejar al niño solo en una estancia para que piense sin más, ni mucho menos. Si empleas de este modo el tiempo fuera, solo conseguirás que tu hijo sienta abandono y que sus sentimientos no son importantes. Cuando tu hijo no obedece puedes emplear el tiempo fuera como consecuencia, pero deberás estar a su lado para que entienda cuál ha sido su comportamiento negativo, cuál es el adecuado, cuál será la consecuencia y además también, deberás guiarle para que se calme en caso de que fuera necesario.

Modela su conducta

Es muy importante que le ayudes modelando la conducta que quieres que aprenda. Si quieres que tu hijo sea más amable, deberás ser amable. Si quieres que tu hijo no sea agresivo con su hermano, es necesario que no seas agresivo ni con ellos, ni con los demás ni contigo mismo.

Reconoce las buenas conductas

Reconocer las buenas conductas es una forma de dar importancia a sus buenos comportamientos, así los niños sentirán que lo que hacen bien está bien valorado y tenderán a comportarse mejor en futuras ocasiones.

No me refiero a que le recompenses (algo que promueve el egoísmo si se ofrece en exceso), pero una buena manera de hacerlo es recompensarle con experiencias familiares positivas cuando tenga muchas buenas conductas hechas. Puedes establecer un sistema de puntos, o que tu hijo llene un frasco de vidrio con pequeñas canicas… cuando esté lleno el frasco podrá escoger la actividad para hacer en familia, como ir a la playa o salir al parque a comer helado.

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Piensa si hay algo que no va bien

Es posible que si tu hijo se comporta demasiado desobediente sea porque hay algo que no marcha bien y te lo está intentando hacer ver. Quizá debas valorar si está bien alimentado, si ha descansado suficiente, si tiene un horario demasiado estresante, si en la familia ocurre algo que le está causando malestar emocional… así podrás pensar qué ocurre y cómo solucionarlo.  Es necesario también darse cuenta de si los pequeños tienen algún conflicto emocional que vale la pena resolver antes de pensar en que obedezcan a ciegas a tus órdenes. Cuando estén bien emocionalmente, su comportamiento podrá mejorar drásticamente.

Dile qué esperas de él

Muchas veces los hijos son desobedientes (sin que ellos sepan que lo están siendo) simplemente porque no saben qué es lo que se espera exactamente de ellos. Los niños necesitan información sobre su conducta y sobre lo que está bien y lo que no lo está.

Si hay algo que no están haciendo correctamente deberás dejarles clara cuál es la actitud correcta y las consecuencias negativas en caso de que no lo cumpla (y las consecuencias positivas en caso de que sí lo haga). En muchas ocasiones las consecuencias naturales también son una buena forma de que aprendan qué es mejor para ellos y que obedezcan la próxima vez.