Las barreras que un padrastro o madrastra no deben cruzar

Formar parte de una familia reconstituida puede ser una maravillosa experiencia. Sin embargo, como padrastro o madrastra, has de saber dónde están los límites.
Las barreras que un padrastro o madrastra no deben cruzar
Marisol Rendón Manrique

Escrito y verificado por la licenciada en preescolar Marisol Rendón Manrique.

Última actualización: 07 marzo, 2023

Tener una familia recompuesta puede ser una experiencia extraordinaria para todos los miembros que la conforman. Podrán compartir amor y vivencias positivas y generar vínculos de afecto sincero. Sin embargo, existen barreras que un padrastro no debe cruzar.

Se deben conocer y respetar los límites respecto a los hijos de nuestra pareja. Pues de esta manera lograremos una convivencia más armónica y beneficiosa para todos.

Antes de constituir una relación de pareja con una persona que ya tiene hijos, es necesario entender la importancia del vínculo entre padres e hijos, y la importancia de que se mantenga fuerte para que todo alrededor funcione de manera adecuada. Los hijos no deben sentirse abandonados en ningún momento, y mucho menos ante la llegada de una persona nueva a la familia.

«Desde la psicología, ser padre o padrastro, como madre o madrastra no son sinónimos de buenos o malos padres, pues dependiendo de las cargas psico-afectivas, en cada caso pueden reaccionar de manera distinta y tener actitudes deseables o reprochables, de tal manera que pueden o no beneficiar el desarrollo emocional del niño, niña o adolescente».

Arturo Hurtado Peña

Barreras que un padrastro no debe cruzar

En muchos casos, los progenitores tienden a desplazar los problemas afectivos derivados de la separación a los hijos:

  • Tratar de tomar el lugar del padre o de la madre. No importa si la unión es el resultado de un divorcio o de la muerte, no se debe intentar suplir la figura del padre o madre real. Aunque quieras a los hijos de tu pareja como si fueran tuyos, no lo son; hay que respetar los métodos de crianza y no exigirles que te traten como esa persona de la familia que ya no está.
  • Castigar físicamente a los niños. Si es un comportamiento poco adecuado incluso para los propios hijos, lo es aún más para pequeños que no son tuyos. La experiencia de un castigo físico proveniente de un nuevo integrante de la familia puede deteriorar de manera definitiva la relación. Es necesario calmar el temperamento para no caer en eventos como estos.
  • Asumir una postura de autoridad. Los niños pequeños, sobre todo de menos de cinco o seis años, pueden tener más disposición para acatar la autoridad de un padrastro o madrastra en la nueva familia; pero los niños que se encuentran en edad escolar y los adolescentes no suelen aceptar estas manifestaciones. De hecho, como lo sugiere una investigación presentada en la Universidad Pontificia Comillas, los miembros que más pueden verse afectados son los adolescentes, pues estos se encuentran en un ciclo vital en el que se está formando su identidad.
  • Involucrarte en discusiones de tu pareja con su ex. Puede ser muy tentador tomar partido en una conversación o un conflicto entre tu esposo o esposa y su ex, pero no es correcto entrometerte en esos momentos. Aunque no haya una relación sentimental, hay un vínculo humano común que prevalece. No te tomes atribuciones impropias y fuera de lugar.

Otras conductas que es mejor evitar

Asumir posiciones inadecuadas o que ponen en entredicho las palabras y las acciones de la pareja frente a los hijos o al exconviviente, entre otras actitudes, hacen parte de la lista de recomendaciones que hay que evitar para cumplir sin conflictos tu rol de padrastro o madrastra.

  • Intervenir en discusiones de tu pareja con sus hijos. Si quieres que la relación de pareja y la relación con sus hijos perdure, es mejor dejar que manejen sus conflictos por sus propios medios. Una palabra inoportuna suele generar resentimientos difíciles de remediar y sensaciones de incomodidad en el matrimonio. Elude los momentos de tensión y deja que se solucionen los problemas solo con la participación de los involucrados.
  • Contrariar la autoridad paterna o materna del ex. Si los padres de los niños han acordado reglas que se deban cumplir, por ningún motivo deben faltar estas normas. No seguirlas es una falta de respeto, porque el derecho para tomar decisiones y establecer conductas adecuadas está reservado a los padres, una imposición de parte del padrastro o madrastra puede generar un ambiente de malestar en familias reconstituidas, que puede propiciar un conflicto de lealtades en los hijos, que afecta directamente la adaptabilidad de estos a la nueva familia,  tal como concluye un estudio propiciad0 por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
  • Hablar mal de la ex pareja. No importa que consideres que no es una buena persona o que haya cometido muchos errores; no emitas juicios sobre uno de los padres de los niños. Hablar de una forma poco agradable sobre uno de los progenitores puede causar rencores hacia ti y tanto tu pareja, como sus hijos pueden sentirse atacados.
  • Presionar a tu pareja o enojarte por el tiempo que comparte con sus hijos. Se busca construir una vida familiar en común, pero también es necesario entender que en muchos momentos los hijos necesitan más a sus padres de lo que tú puedes ofrecer, así que hay que respetar esos momentos de intimidad y aprender a compartirlos como familia, cuando sea posible. En tal sentido debes tener clara la diferencia entre hogar y familia, tal como expresa este artículo sobre las familias reconstituidas publicado en la Universidad Complutense de Madrid, en el cual se menciona que la constitución del hogar está integrada por personas con parentesco o no familiar que viven en un mismo espacio, mientras que familia son personas con parentesco o afinidad que pueden o no vivir juntas.


Las barreras que un padrastro no debe cruzar para ayudar a preservar la armonía

Procura no tener comportamientos invasivos para no hacer que el núcleo familiar se sienta atacado; obtendrás mejores resultados respetando los diferentes modos de ser,  que al imponer tu voluntad y tu forma de vida. No sobrepases estos límites.

En conclusión, para ayudar a preservar la armonía en la familia recompuesta o compleja, como también se le denomina, es pertinente convertirse en una fuente de apoyo para el niño o la niña.

«Una familia compleja es aquella que tiene su origen en la unión matrimonial o extramarital de un viudo(a), divorciado(a), con hijos de uniones sexuales o familiares anteriores o con padre o madre no casado antes».

Vera Judith Villa

Hay que controlar la inclinación a ciegas por la pareja ante un conflicto con los hijos, manteniéndose al margen en estas situaciones. Este es un buen comienzo para instaurar una relación de respeto y amistad que deje claro desde el principio que no existe ningún interés por sustituir las competencias del padre o la madre.

Y, en caso de notar una conducta indebida, es mejor notificarle a la pareja antes que tomarse atribuciones disciplinarias, pues más temprano que tarde estas actitudes terminarán incomodando a todos. Como padrastro hay barreras infranqueables, que si se cruzan derivarán en coyunturas difíciles de manejar.

Seguir los puntos anteriores ayudará a que tanto tu relación de pareja como la convivencia en la familia sea más satisfactoria. Recuerda que la principal figura de autoridad y referencia para un niño son sus padres y esto debe ser así. Respetarlo ahorrará varios disgustos y malos entendidos.


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