Las barreras que un padrastro o madrastra no deben cruzar

Tener una familia recompuesta puede ser una oportunidad para revivir el amor y compartir experiencias enriquecedoras para cada una de las personas que han decidido conformarla.

El otro lado de esta situación es tanto menos positivo; en muchos casos se cruzan barreras que no deberían ser sobrepasadas por el padrastro o la madrastra en ningún caso.

8 Barreras para los padrastros: Límites para una autoridad sana

Antes de constituir una relación de pareja con una persona que ya tiene hijos, es necesario entender la importancia de que el vínculo entre padres e hijos se mantenga fuerte para que todo alrededor funcione adecuadamente. Los hijos no deben sentirse abandonados en ningún momento, y mucho menos ante la llegada de una persona nueva a la familia.

Procura no tener comportamientos invasivos para evitar que el núcleo familiar se sienta atacado; obtendrás mejores resultados que tratando de imponer tu voluntad y tu forma de vida. Evita sobrepasar estos límites para tener mejores resultados:

1. Tratar de tomar el lugar del padre o de la madre. No importa si la unión es el resultado de un divorcio o de la muerte, no se debe intentar suplir la figura del padre real. Aunque quieras a los hijos de tu pareja como si fueran tuyos, no lo son; hay que respetar los métodos de crianza y no exigirles que te traten como esa persona de la familia que ya no está.

2. Castigar físicamente a los niños. Si es un comportamiento poco adecuado incluso para tus propios hijos, lo es aún más para pequeños que no son tuyos. La experiencia de un castigo físico proveniente de un nuevo integrante de la familia, puede deteriorar definitivamente la relación. Es necesario calmar el temperamento para evitar situaciones como estas.

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3. Asumir una postura de autoridad. Los niños pequeños, especialmente de menos de 5 o 6 años, pueden tener más disposición para acatar la autoridad de un padrastro o madrastra en la nueva familia, pero los niños que se encuentran en edad escolar y los adolescentes, no suelen aceptar estas manifestaciones.

4. Involucrarte en discusiones de tu pareja con su ex. Puede ser muy tentador tomar partido en una conversación o un conflicto entre tu esposo o esposa y su ex, pero no es correcto entrometerte en esos momentos. Aunque no haya una relación sentimental, hay un vínculo que prevalece y es el de tener a uno o más hijos en común. Evita tomarte atribuciones que no son propias en tu posición.

5. Intervenir en discusiones de tu pareja con sus hijos. Si quieres que la relación de pareja y la relación con sus hijos perdure, es mejor dejar que manejen sus conflictos por sus propios medios. Una palaba que no se dice en el momento adecuado puede generar resentimientos difíciles de remediar y sensaciones de incomodidad en el matrimonio. Evita los momentos de tensión dejando que se solucionen los problemas solo con la participación de los involucrados.

6. Contrariar la autoridad paterna o materna del ex. Si los padres de los niños han acordado reglas que se deban cumplir, por ningún motivo debes contrariar estas normas. Hacerlo es una falta de respeto porque aunque ya no haya una relación sentimental de por medio, seguirán siendo los padres por siempre. El derecho para tomar decisiones y establecer conductas adecuadas, debe estar reservado para los padres.

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7. Hablar mal de la ex pareja. No importa que consideres que no es una buena persona o que haya cometido muchos errores; no emitas juicios sobre uno de los padres de los niños para no crear imágenes poco apropiadas o incluso conflictos mayores. Hablar de una forma poco agradable sobre uno de los padres puede causar rencores hacia ti y tanto tu pareja como sus hijos pueden sentirse atacados.

8. Presionar a tu pareja o enojarte por el tiempo que comparte con sus hijos. Es muy entendible que haya que encontrar el equilibrio entre las barreras que se deben respetar y los momentos que se deben compartir, pero también es necesario entender que en muchos momentos los hijos necesitan más a sus padres de lo que tú puedes hacerlo, así que hay que respetar esos momentos de intimidad y aprender a compartirlos como familia cuando sea posible.

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