5 maravillas que son un privilegio exclusivo de las madres

Amanda · 10 junio, 2017

Algunos privilegios de la maternidad son totalmente exclusivos, no es algo que se puede explicar así de fácil y solo quienes lo han vivido lo entienden. Por fortuna, la mujer tiene características únicas que la llevan a completar una valiosa misión. No solo se trata de una etapa de la cual salimos cuando finalice, ser madres es para siempre.

Si lo observamos con consciencia, podemos disfrutar de un proceso maravilloso en todos los sentidos. ¿Cómo explicar lo que se siente? Muchos momentos son únicos, en especial cuando sabemos interpretarlos e internalizarlos. Somos privilegiadas de gestar a otro ser humano, y de tener una conexión inevitable con nuestro hijo.

Otros privilegios tienen que ver con las sensaciones que nos provocan los más profundos sentimientos. Quienes no han llevado a un hijo en su vientre, no podrán entender lo que contamos. Muchas veces son emociones imposibles de creer si no las vivimos. A continuación, resumimos cinco momentos maravillosos que solo mamá tiene el privilegio de vivir.

Los 5 momentos mágicos de mamá

Escuchar a un corazón latir dentro de ti

Uno de los primeros contactos que tenemos con el bebé que está en nuestro vientre, es escuchar su corazón. Cuando nos hacemos la primera ecografía, es el momento que nos confirma la vida. Es una sensación de que nunca más estarás sola. Puede ver a tu pequeño, pero su corazón se oye muy fuerte y maravilloso. Aunque este evento puede ser presenciado por cualquiera, nadie como la madre para sentir lo que verdaderamente sucede.

Sentir su movimiento y pataditas

 

En cualquier otro momento de la vida sentiríamos terror con una sensación así. Que algo se mueva dentro de nosotros y no sean gases, sería espantoso. Sin embargo, cuando estamos embarazadas es un momento mágico, sin importar la hora o la disposición que tengamos.

Sentir las primeras patadas y acostumbrarnos a sus movimientos, es un privilegio exclusivo e inexplicable. Sabemos que algunos movimientos son incómodos o causan cierta irritación, pero en definitiva son únicos. Las veces que sientes a tu bebé moverse dentro de ti, es una manera de comunicarse. Acostumbramos a hablarles en estos momentos, ellos quizá también lo están haciendo.

La primera vez que lo vez y lo tocas

 

Durante la gestación hemos ido conociendo a  nuestro pequeño, incluso, ya es posible ver imágenes con detalles precisos. Sin embargo, nada se compara a la sensación de poder tocarlo y sentir su piel sobre la tuya. La exclusividad de ese momento reside en que es irrepetible, ese bebé en particular no lo volverás a ver. Su temperatura, tono de piel, e hinchazón característica del recién nacido, pronto desaparecerán.

Disfruta del placer de tomar al bebé sobre tu piel apenas nace. Si no lo has hecho, procura que cuando te toque, nadie sostenga a tu hijo, primero que tú. Además de maravilloso, ese paso es muy beneficioso para el pequeño, y significa un tipo de conexión irremplazable.

Cuando el bebé busca tu pecho con ansia

Esto es algo que todos los bebés lo hacen por instinto. Solo quien es madre ha tenido el privilegio de ver a un pequeño intentar localizar tu pecho con tanto deseo.

Es un momento que te deja admirada, porque nadie se lo enseña, es el fruto de un vínculo que se ha creado sin haberlo visto. Él puede tener los ojos cerrados, estar llorando o confundido, pero puede oler y percibir lo que es importante para sí mismo.

Sentir que te está mirando realmente y te ama

bebe recibiendo el pecho

¿Qué sería de tu bebé si tú no estuvieras? Él lo sabe, eres lo más importante en su vida. Desde entonces el lazo se vuelve irrompible. No es solo una sensación, el bebé te mira con amor. Te admira, eres su mundo, no solo la fuente de alimentación.

Hemos oído a los bebés llorar porque extrañan a sus madres y calmarse cuando sienten su olor. Sin embargo, no es suficiente con haberlo visto en otros casos; cuando nos sucede a nosotras mismas lo entendemos todo. Son momentos exclusivos que tenemos el privilegio de vivir, y por los cuales debemos estar inmensamente agradecidas.