Un bebé hace tu amor más fuerte, tus días más cortos y tus noches más largas

La llegada de un bebé da a nuestra vida un giro de 180º. Cambian las rutinas, cambian los horarios, nuestras horas de sueño, cambian esas ojeras bajo nuestros ojos y ante todo, crece nuestro corazón. El bebé se convierte en nuestra brújula emocional, en nuestra inspiración y en el motor de cada día.

A pesar de que no falten los típicos comentarios por parte de algunos de que la maternidad supone un alto coste del cual nadie nos había hablado antes, debemos ser conscientes de que ser padres no es fácil para nadie. Los niños no llegan al mundo con un manual de instrucciones porque no son máquinas: están hechos de carne, de emociones y múltiples necesidades que iremos comprendiendo día a día…

Y ese aprendizaje, esa aventura, será sin duda lo mejor de nuestras vidas. Los buenos padres y las madres excepcionales están hechos de un material especial: de amor inoxidable, de paciencia infinita y cariño incombustible.

Hoy en “Eres Mamá” queremos hablarte de todos esos cambios que acontecen de forma inesperada en nuestra vida, esos que día a día nos cincelan por dentro como si un pequeño escultor nos invitara a ser mejores, a madurar, a ser increíblemente fuertes.

Mis noches son más cortas, mis días más largos, pero soy más feliz

abrazo

Así es: hay días en que piensas seriamente que no vas a poder con tu jornada, porque te pesan los huesos, te duelen las piernas, te sientes hinchada y sientes en tu mente todas esas horas de sueño que aún no has recuperado.

  • ¿A dónde han ido esos días en que podías levantarte a medio día sin que nadie dependiera de  ti? Han quedado muy lejos, sin embargo, todo ese envoltorio cansado que es tu cuerpo se recupera al segundo cuando coges a tu bebé en brazos.
  • No sabes cómo ni de dónde llega esa fuerza, pero al instante reaccionas y se pone en marcha esa fabulosa maquinaria que es la maternidad y la paternidad.

Ya no necesitas elogios  externos: tu bebé es tu motivación

Hasta no hace mucho agradecías que alguien reconociera cada cosa que hacías o emprendías. A todos nos gusta que nos elogien, que nos animen… Es como recibir energía externa para llevar a cabo nuestros proyectos con más ánimo y motivación.

Ahora no necesitas cumplidos ni ánimos: el único que va a juzgar cada cosa que haces, emprendes o dices es tu bebé, él es lo único que te importa y lo único que te preocupa.

Su sonrisa, su bienestar y su sueño tranquilo cuando duerme y feliz en la cuna es tu mejor motivante.

Ahora eres más paciente, más tolerante: tu corazón se ha hecho grande

mamá con bebé emociones

Ahora ves la vida desde otra perspectiva: desde alguien que está empezando a ver el mundo, ahí donde todo es nuevo, interesante y maravilloso.

  • Tu corazón se ha hecho más grande y eres más tolerante hacia aspectos que antes te preocupaban quizá demasiado porque ahora, tus prioridades son otras.
  • Tu mundo va a otro ritmo, sabes que las prisas no sirven de nada, basas la crianza en ese fuego lento que atiende e intuye, que abraza y aprende, que consuela y guía.

Ahora entiendes que las cosas más sencillas son las más hermosas de esta vida

Compartir una siesta con tu bebé, ser testigo de sus primeros pasos, de cómo descubre la naturaleza, de cómo se emociona cuando está cerca de sus mascotas o cómo ríe a carcajadas con su papá, es para ti lo mejor de este mundo.

Ahora, de pronto, tu vida se ha complicado pero se ha vuelto increíblemente simple: porque amas esas simplezas maravillosas, porque las cosas más increíbles se inscriben en ese día a día del que tú eres testigo y también responsable.

Ahora sabes… “que no sabes nada” porque estás aprendiendo cada día

mama que corrige buho pequeño

Hay mamás y papás que antes de la llegada de su bebé eran de los que creían saberlo todo de la vida. Sus estudios, sus experiencias previas y ese autoseguridad que a veces tenemos, nos hacen creer que tenemos todos los conocimientos de este mundo preinstalados en nuestra mente.

  • Sin embargo, cuando llega el primer hijo nos damos cuenta de que “no sabemos nada”. Porque nadie nos ha preparado para saber por qué lloran, por qué rechazan el pecho a veces, por qué se enfadan, por qué no duermen o qué intentan decirnos con ese fantástico idioma propio.
  • No tardamos en darnos cuenta de que “no sabemos nada” y que la crianza tiene mucho de improvisación y todo de esa ciencia que no llega de los libros, sino que nace directamente desde el corazón.

Para concluir, tener un bebé cambia la forma de nuestros días, nos trae nuevas sonrisas, nuevos retos, grandes miedos y maravillosas esperanzas. Asúmelas del mejor modo posible, porque tener un hijo es una aventura que no merece la pena: MERECE LA ALEGRÍA. 

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