¿Implantes de pecho y lactancia son compatibles?

Amanda · 31 enero, 2017

Aunque muy populares en los últimos tiempos, tener implantes de pecho genera dudas sobre su compatibilidad con la lactancia. Es normal que la opinión pública no esté convencida sobre la efectividad de amamantar teniendo estas prótesis, sin embargo, los especialistas consideran que no hay ningún impedimento.

Como es de suponerse, la cirugía realizada para colocar los implantes de pecho podría poner en riesgo la integridad del pecho materno, hay probabilidades de que nervios y conductos sean dañados por el procedimiento. En tal caso, sí podríamos estar hablando de un potencial impedimento para la lactancia cuando sea necesaria.

En circunstancias normales las prótesis mamarias no constituyen un impedimento para que las madres puedan amamantar a sus hijos. Sin embargo, es preciso considerar otros aspectos de la lactancia que quizá puedan ser afectados por esta situación especial, por ejemplo el mecanismo de alimentación podría dificultarse en gran medida.

¿Cuál podría ser el impedimento?

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La falta de información es capaz de generar infinidad de rumores acerca de un tema como este, la mayoría de las creencias al respecto son infundadas, pues los especialistas consideran que los implantes de pecho no son un problema en la lactancia. Hablar de las complicaciones que estas prótesis podrían ocasionar, es un asunto que no tiene nada que ver con el correcto funcionamiento del órgano mamario.

En tal sentido, aquellas noticias sobre explosiones de prótesis o riesgo de cáncer, serían una excepción a la que no todas estamos expuestas. De manera que, el primer mito desmontado al respecto se basa en que por ninguna razón los implantes colocados con normalidad deberían afectar la producción de leche, o el proceso de alimentación.

No obstante, la colocación de implantes supone un riesgo para la producción de leche y la correcta alimentación del bebé, todo depende de las características de la intervención, el tiempo de realización y los resultados de la misma. Por ejemplo, cuando la vía de colocación es periareolar, existe un inminente riesgo de perjudicar los conductos galactóforos, interfiriendo drásticamente en un eventual proceso de lactancia.

Tanto las terminaciones nerviosas como los conductos galactóforos son indispensables para dejar poder producir leche y dejarla fluir hacia el pezón. En tal sentido, los nervios de la areola del pezón son las encargadas de estimular al cerebro para producir hormonas como la oxitocina y la prolactina, vitales en la producción y eyección de la leche.

De tal manera que, aquellas mujeres en edad reproductiva cuya vía de colocación de prótesis es por la región periareolar deben estar informadas acerca de los riesgos de dañar los conductos o nervios de la glándula mamaria. Aunque no todas estas intervenciones terminan con un desenlace negativo en este aspecto, el riesgo de generar un impedimento para la lactancia, sugiere que la vía de colocación de implantes sea axilar  o submamario.

La ubicación de los implantes de pecho

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Además de la vía de colocación ante la cirugía de implante, el lugar donde se ubica dentro de la glándula es muy importante cuando nos preocupamos de la compatibilidad de las prótesis con la lactancia. Se cree que los problemas más comunes por los cuales una mujer debe dejar de dar el pecho o no pueda hacerlo, se relacionan a la producción de leche y la normalidad de la glándula.

De manera que, considerando que durante la intervención no hubo daños sobre la estructura y funcionamiento del pecho, es posible que la ubicación en que se coloca la prótesis pudiera intervenir en la lactancia. En este aspecto, cabe destacar que la funcionalidad del pecho puede verse afectada si el implante se ubica por debajo de glándula mamaria, pues su posición podría causar una interrupción en el paso de la leche.

No obstante, un implante colocado por debajo del músculo, además de evitar potenciales daños en el área, deja en libertad los conductos de la leche. En tal sentido, es conveniente que mujeres y cirujanos mantengan la comunicación adecuada para garantizar que la ubicación de la prótesis no intervenga en futuros planes de amamantar.