3 cuentos budistas para niños

Fernando Clementin 20 enero, 2018
Los cuentos son una gran herramienta educativa. El budismo presenta historias sumamente atractivas, fáciles de entender y con mensajes profundos para los niños. 

El budismo es un sistema filosófico de creencias que tiene como objetivo desarrollar las virtudes del ser humano para vivir una vida plena. Intenta eliminar los pensamientos egoístas, el rencor y la envidia de la mente para dar lugar a la reflexión. ¿Cómo se puede acercar a los niños a este mundo tan profundo? Los cuentos budistas para niños representan una gran solución para ello.

Hoy el mundo atraviesa tiempos diferentes. Todos viven apurados, oprimidos por su trabajo y dando más de lo que pueden para obtener cosas que son solo eso, objetos materiales. Las enfermedades psicosomáticas (principalmente por causa del estrés) son muy frecuentes. No se trata de casos aislados, sino de un estilo de vida desafortunado.

El budismo propone alcanzar la paz interior. Para lograrlo, debemos encontrar un equilibrio. Es lógico que no podemos desechar las obligaciones de nuestra vida, pero sí balancearlas con el tiempo de descanso, de meditación y de espiritualidad.

¿Cómo acercar a los niños al budismo?

Los niños no son ajenos a la realidad y mucho menos al estrés. Cada vez, y desde más pequeños, están cargados de más obligaciones y exigencias. Además, se reprime constantemente su necesidad de jugar, llorar, gritar y correr. Además están muy influenciados por las tendencias materiales que se les imponen.

El budismo deja de lado lo material y se avoca al cuidado de las personas y sus espíritus. Esto es así porque entiende que lo que percibimos a través de los sentidos no es suficiente para explicar la condición humana. Es decir, hay una espiritualidad que va más allá.

 “Guardar rencor es como sujetar un carbón caliente con la intención de lanzárselo a alguien más; es uno el que se quema”
-Buda-

Dado que el budismo trabaja con la mente para el desarrollo del discernimiento y la bondad para alcanzar la sabiduría, debemos apelar a recursos específicos para inculcarlo en los pequeños. Por ejemplo: los cuentos budistas para niños.

Los cuentos budistas para niños presentan historias con interesantes reflexiones, que pueden aprovecharse al máximo si la lectura es acompañada por un mayor. Aquí, te mostramos algunas opciones para tener en cuenta:

3 cuentos budistas para niños que puedes leer en casa

1.- Siddharta y el cisne

Es una historia muy emocionante. Siddharta era el hijo de un rey. Cuando era pequeño, un sabio dijo que sería un gran rey, pero que un día abandonaría el palacio para ayudar a los demás. Preocupado por esto, el padre lo seguía muy de cerca y desde chico lo encomendó a los mejores profesores del reino.

A Siddharta le gustaban mucho los animales y, sobre todo, cuidarlos. Un día, se encontró con un cisne herido por una flecha. Mientras lo cuidaba, apareció su primo Devadatta y le dijo que el ave le pertenecía. Después de una discusión, finalmente decidieron acudir a consulta con el rey para hallar una solución.

Ambos contaron su versión del hecho. Ante la mirada perpleja de todos en el palacio, un hombre viejo sugirió que el animal preferiría estar con quien lo salvó y no con quien lo quiso matar. En ese momento, Devaratta se dio cuenta de que los animales también tienen sentimientos: pueden sufrir y amar.

Entonces el cisne fue curado y, una vez que pudo volar de nuevo, volvió con su familia. Siddharta y el cisne es uno de los cuentos budistas para niños más conocidos y con mayor alcance a nivel mundial.

El budismo es un sistema de creencias que no se interesa por lo material.

2.- Vivir el presente

Sin dudas, este es uno de los más bellos (y breves) cuentos budistas para niños. Tiene mucha aplicabilidad en la vida diaria, y sobre todo, en los tiempos que corren.

Esta es la historia de una conversación entre un hombre y un anciano. El primero le preguntó al viejo por la clave para llegar a ser sabio. El anciano le dijo algo muy simple. Le contó que lo esencial es vivir el momento presente.

El anciano le explicó al hombre que, cuando come, simplemente come; cuando duerme, simplemente descansa; cuando habla con otra persona, se dedica exclusivamente a hacer eso.

  • Pero eso también lo puedo hacer yo sin ser un sabio- respondió el hombre.
  • No lo creo- dijo el sabio anciano. -Cuando duermes, estás pensando en los problemas que tuviste a lo largo del día. Cuando comes, piensas en qué harás más tarde. Mientras hablas conmigo, piensas qué preguntarme o responderme antes de que yo termine de hablar.
  • El secreto-, finalizó- está en estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida.

“Todos los actos incorrectos vienen de la mente. Si la mente cambia, ¿cómo podrían permanecer esos actos?”
-Buda-

3.- Afilar el hacha

Otro de los cuentos budistas para niños que nos propone frenar el ritmo frenético en el que vivimos y darnos un momento para la instrospección.

Un día, un joven fuerte llegó a un campo de leñadores para pedir trabajo. Al ver su aspecto, el encargado lo contrató sin dudarlo. El primer día, su trabajo fue muy duro y su producción excelente. Todos estaban alegres por su rendimiento.

Curiosamente, el segundo día su producción fue la mitad, aunque había trabajado con la misma fiereza. El tercer día, aún peor. Los árboles que cortó fueron muy pocos.

Los cuentos budistas para niños transmiten importantes enseñanzas para su vida.

Cuando le consultaron por su pobre trabajo, el joven respondió que no sabía lo que pasaba. Había trabajado con la misma intensidad todos los días. Entonces su jefe le hizo una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que afinaste tu hacha?

  • Realmente, no he tenido tiempo. Estuve demasiado ocupado cortando árboles.

Todas estas historias transmiten mensajes valiosos y duraderos si los sabemos transmitir de la manera correcta. Busca un ambiente relajado, propón una lectura consciente y aprovecha junto con tus hijos la sabiduría budista, que sobrevive sin problemas al paso del tiempo.

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