Qué hacer si tu hijo adolescente se quiere ir de casa

La adolescencia es una etapa complicada, tanto para los padres como para un hijo adolescente. Es una época de cambios constantes, físicos, emocionales y mentales. Esta es una etapa de transición entre la niñez y la adultez.

Es por eso por lo que suelen surgir bastantes conflictos entre padres e hijos, y puede ser que para los chicos estar en casa con sus progenitores suponga un problema, por lo que decidan que la mejor opción sería marcharse del hogar y llevar una vida relajada.

Esto supone un acto de rebeldía y rechazo ante la autoridad que significa la figura de sus padres. Irse es una forma de protestar porque se sienten incomprendidos y puede resultar muy angustiante para los progenitores de hijos adolescentes, ya que en muchos casos no saben qué deben de hacer ante esta situación.

Motivos por los que un hijo adolescente decide irse de casa

Casi siempre esta decisión no es madurada, sino fruto de un acto rebelde y deseos impulsivos de alejarse de la situación que les agobia sin pensar en las consecuencias que se derivarán de esta acción.

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Algunas de las motivaciones que llevan a un adolescente a marcharse de casa pueden ser:

  • En respuesta a un estilo de educación autoritario, en el que los padres imponen sus normas sin más. Escapándose creen que podrán controlar la situación.
  • La separación de los padres también puede ser el desencadenante para que el adolescente huya de esa situación que para él/ella resulta desagradable.
  • En otras ocasiones puede ser porque sientan vergüenza por algo que hayan hecho y toman la decisión de marcharse para así no enfrentarse a lo que les avergüenza.
  • Por el simple hecho de llamar la atención de sus padres, porque necesite más cariño y atención.

Los motivos pueden ser muy diversos, pero lo importante es saber qué hacer ante la huida de un hijo adolescente.

¿Qué puedo hacer si mi hijo se quiere marchar de casa?

Lo primero que hay que tener claro es que un hijo adolescente no se vuelve rebelde de un día para otro. Su rebeldía se alimenta de los conflictos con sus padres de los que cree que sale victorioso.

Es importante saber que cómo actúen los padres repercutirá en la acciones que lleven a cabo los hijos. Ellos saben perfectamente cuáles son los puntos débiles de sus progenitores, y no dudarán en amenazarlos con irse de casa si saben que así cederán a sus peticiones.

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Pero los padres tienen que actuar como tal y no se pueden dejar intimidar por sus hijos. Poner una serie de normas y límites bien establecidos en el momento oportuno, hace que los hijos sepan que están bajo la tutela de sus padres.

Esto no quiere decir que seamos autoritarios y no dialoguemos con nuestros hijos, pero hay que saber hacerlo. Es importante negociar con ellos las normas, las consecuencias del incumplimiento de estas, así como resolver los conflictos que surjan en la familia a través del diálogo, la comprensión y el entendimiento.

La empatía, la confianza y esa conexión especial con los hijos adolescentes se crea poco a poco. No hay que juzgar ni criticar, hay que decir las cosas, pero de la mejor forma posible sin humillar y siempre respetando también a nuestros hijos.

Sugerencias para una mejora de la relación y confianza con un hijo adolescente

  • Prestar atención cuando hable, escúchalo.
  • Demostrar respeto.
  • Intentar entender a su hijo.
  • No sermonear, decir las cosas claras y de manera concisa.
  • Hablar de las emociones y sentimientos de ambos, cómo os sentís cada uno.
  • Resolver conflictos, hablando con ellos y orientándolos para que aprendan de sus errores.
  • Evitar forzarlos a hacer las cosas a nuestra manera, dejarlos a ellos que se equivoquen si han de hacerlo.
  • Establecer unos límites y normas claros, pero no impuestos, sino comentados y consensuados con ellos. Que sepan el qué y el por qué han de hacer las cosas.

Los cambios físicos y emocionales revolucionan al ser humano. Sentirse diferente a los demás o pensar que no se encaja puede ser muy angustiante. Hablar de los problemas con nuestros hijos y encontrar la solución puede ser la clave para que no se sientan así. Aunque parezca que los consejos y palabras de apoyo no sirven para nuestros hijos, son importantes. Un abrazo sigue siendo el mejor refugio para un niño, no importa la edad que tenga.

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