Cómo saber si mi niño necesita atención temprana

Pedro 8 noviembre, 2016

El hecho de tener que llevar a atención temprana a un niño no es fácil de aceptar para los padres. Pero es evidente que si un pequeño lo necesita, algo que tampoco es muy habitual, lo mejor es hacerlo cuanto antes para solucionar el problema y evitar que se agrave.

No obstante, ¿cómo podemos saber si hemos de llevar a nuestro niño a atención temprana? No solo no es fácil de aceptar, a veces tampoco es sencillo de descubrir. Pero con ayuda de los educadores y la familia, podremos encontrar la fórmula para aclarar el problema.

Logros del niño para saber si necesita atención temprana

El Cenit, el centro especializado en atención temprana en España, realizó una lista orientativa de logros que el niño debe conseguir según la etapa en que se encuentra. Hoy comentaremos dichos logros. Pero no pienses que porque tu hijo no cumpla uno de ellos ya hacen falta cuidados especializados. Es necesaria la participación de un profesional para tomar la decisión.

De los 0 a los 6 meses

La primera etapa que especifica en Cenit es de los 0 a los 6 meses. El centro establece una serie de logros a diferentes niveles, desde el motriz hasta el cognitivo, pasando por su capacidad para socializar, comunicarse y jugar.

En esta primera etapa, el niño debe ser capaz de retener objetos con la mano y aguantar la cabeza al estar sentado a nivel motriz. Ya podrá sacudir objetos y seguirlos hasta desaparecer, sonríe y responde a los estímulos. Localiza quién le habla, repite sonidos, imita gestos y juega con sus manos y pies.

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De los 6 a 12 meses

En esta segunda etapa, según el Cenit, a nivel motriz el niño se sienta sin apoyos, gatea, se pone en pie con ayuda y usa sus dedos para pinzar objetos. Ya da palmadas y se pasa los objetos de mano a mano. Puede llevarse la cuchara a la boca, descubre objetos escondidos o se tapa la cara. Responde a su nombre, imita gestos, responde cuando le hablan con sonidos y reacciona al “no”. También puede emplear palabras con sentido y es capaz de jugar al cu-cú, tirar cosas o golpear.

De 12 a 18 meses

En la siguiente etapa, el chico puede trepar pequeñas escaleras, se pone de pie y camina solo. Ya puede construir torres con juguetes sencillos y garabatear. También saca juguetes de recipientes y se señala sus partes del cuerpo.

Puede pasar páginas de un libro, imitar a otros niños, estar atento a una actividad, entregar libros y cosas, llamar la atención con sonidos, obedecer órdenes simples o responder a su nombre. Incluso podrá distinguir diferentes palabras y su significado. Ya juega con objetos rodantes o arrastrando juguetes.

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De 18 a 24 meses

Llega la etapa en que el chico corre y coordina los movimientos, da patadas y se pueden mantener sobre un pie. Puede construir torres altas, garabatea con cierto sentido, sostiene pinceles e imita objetos con los juguetes. Simula juegos de vida cotidiana y es capaz de señalar figuras nombradas.

También se acerca a otros niños, juega con los demás, comparte si se le pide, identifica objetos y dice su nombre. Es un gran imitador y muestra preferencia por ciertos juguetes.

De los 24 a los 30 meses

A estas edades, el chico tiene un desarrollo motriz que le permite saltar, ponerse de cuclillas o caminar hacia atrás. Puede ensartar bolas en una cuerda, dibujar trazos verticales y pasar páginas de un libro con soltura. Podrá señalar si se le pide, agrupar colores y obedecer a los educadores casi siembre.

También llevará objetos e imitará acciones de adultos. Comprende las preposiciones, crea frases más complejas, usa pronombres, corre, trepa y juega a papás y mamás.

De los 30 a los 36 meses

Por último, el Cenit establece una última etapa para la atención temprana que va de los 30 a los 36 meses. En esta fase el niño puede correr si caerse, chuta un balón grande o lanza pelotas en la dirección que desea. Dobla papeles, hace bolas con plastilina o agarra el lápiz con seguridad.

Ya distingue números y objetos, empieza a recordar acontecimientos, expresa y entiende sentimientos, participa en juegos y demanda atención. Usa el lenguaje, baila y canta y responde a preguntas. Los juegos ya no tienen por qué ser tan movidos, le gustan otros como las construcciones y progresa en el juego simbólico de situaciones cotidianas.

Estas son las etapas y algunos de los logros que la mayor parte de los niños van logrando. No obstante, consulta la web del Cenit para asegurarte de la situación en que está tu hijo. Si notas algo extraño, consulta con sus educadores para que toméis una decisión en conjunto.

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