Mitos sobre los gatos y las mujeres embarazadas

Adrianazul 8 noviembre, 2016

Años atrás, cuando no estábamos tan interconectados como ahora y una mujer estaba encinta, era común escuchar en los hogares una fuerte campaña en contra de los felinos.

Esa situación era el caldo de cultivo perfecto para que una ola de mitos sobre los gatos y las mujeres embarazadas comenzaran a surgir; en medio de esta intensa campaña aparecían dudas y miedos que rodeaban a la palabra: toxoplasmosis, una enfermedad provocada por un parásito que puede producir malformaciones en el feto.

Pero ¿por qué la campaña contra el gato? Primeramente se debe a que de las mascotas de hogar, el felino es el único animal doméstico que puede contagiarse con dicha enfermedad sin presentar síntomas aparentes. Sin embargo, eso no lo hace el culpable absoluto de transmitir toxoplasmosis.

En España, 13% de los gatos abandonados, unos 3000 al año según la Asociación Promiau, son echados de casa debido al temor a la toxoplasmosis o a que el felino complique las condiciones para el nacimiento de un bebé. Esta situación es bastante injusta, sobre todo porque es consecuencia de no estar bien informados, pues como podrás comprobar hay estudios científicos que demuestran que las posibilidades de contraer toxoplasmosis por medio de los felinos son muy reducidas, casi nulas de hecho.

Empecemos a desmitificar la relación “maligna” entre los gatos y las mujeres por el principio; primero que nada es preciso saber que el gato no es un portador intrínseco de la toxoplasmosis como muchos creen. Hay quienes afirman que se puede contraer la enfermedad con solo acariciarlo, pero el felino que no está infectado por el parásito no  le transmitirá la toxoplasmosis a ninguna mujer en estado ni a otra persona.

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Verás, para que el gato pueda ser considerado un “problema” en el hogar tiene que contraer el virus por medio de la ingesta de carne o embutidos crudos o medio cocidos; y aún esto no garantiza que el gato contraiga la enfermedad, ya que no todas las carnes o embutidos traen el parásito que trasmite Toxoplasma Gondii, nombre científico con el que se identifica al virus.

Las pautas alimentarias del felino y su estilo de vida deben asegurar que el animal no adquiera el parásito que provoca la toxoplasmosis durante la gestación. “Se trata de cuestiones tan sencillas, como que el gato no ingiera carne cruda, sino un alimento comercial; y para garantizarlo es preciso que el animal no acceda al exterior, como a un jardín, donde pueda cazar ratones o pájaros”, explican los veterinarios.

Gato no es igual a toxoplasmosis

Por otro lado, conviene hablar de los síntomas que provoca en el ser humano la toxoplasmosis, y es que en resumen casi todos los médicos coinciden en que sufrir de toxoplasmosis es como padecer de una fuerte gripe o resfriado que está acompañado de fiebre y malestar general; por lo tanto un alto porcentaje de personas ha contraído la enfermedad en algún momento de su vida y no lo han notado.

Es más, existen mujeres que tienen anticuerpos que las protegen la enfermedad porque han sido infectadas antes de su gestación.

“En estos casos no se produce el contagio de la madre al bebé, ya que su inmunidad la protege frente a nuevas infecciones”, asegura un integrante del Grupo de Especialidad de Medicina Felina de la  Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA), quien basa su declaración en un estudio hecho sobre toxoplasmosis, gatos y embarazos.

También hay numerosas evidencias científicas que demuestran que el contagio de los seres humanos de toxoplasmosis a través del contacto con las heces de un felino infectado es poco probable; esto sucede sobre todo porque la gran mayoría de las personas que se infectan lo hacen a través de carne poco cocinada o el consumo de vegetales u hortalizas contaminados o mal lavados.

Y si usamos la lógica, conviene abrir un poco el foco y no olvidar que existen muchas veterinarias en el mundo que están en contacto diario con gatos durante su proceso de gestación sin contraer la enfermedad. Por lo tanto, resulta innecesario interrumpir la convivencia con los felinos, unos animales tan nobles que aportan numerosos beneficios tanto emocionales como físicos a quienes disfrutan de su compañía. La separación de una embarazada de su gato puede provocar un trauma que altere su bienestar psicológico.

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Gatos en casa

Si tienes un gato en casa y estás embarazada o ya ronda la idea de tener un bebé, hay unas pequeñas consideraciones a tener en cuenta para evitar un posible contagio de toxoplasmosis:

Para que un gato pueda producir heces infecciosas, primero tiene que contagiarse mientras tú estés embarazada. Tal contagio se produce cuando los gatos se comen animales que hayan cazado o carne cruda; así que si tu gato no sale al exterior, seguramente no contagiará, además al mantenerlo dentro de casa controlarás su alimentación dándole comida para gatos.

El período de contagio dura de tres a veinte días máximo, y luego de ese tiempo, el animal libera durante un mes el parásito a través de las heces. Si después vuelve a infectarse, no liberará más parásitos, por lo tanto, para que libere el parásito tiene que ser también su primer contagio, lo cual debe determinarse a través de un examen, ya que como en los humanos, el gato con toxoplasmosis no suele presentar síntomas visibles.

Para que las heces sean infecciosas tienen que madurar en exposición durante 24-48 horas, lo ideal es limpiar el arenero del gato más de una vez por día y lo más recomendable es que alguien más lo haga por la futura madre. Si has sufrido toxoplasmosis antes de quedar embarazada, el bebé no puede ser infectado. Y si estás en las últimas semanas de gestación, el riesgo de contagio es menor. Sin embargo, si aún tienes dudas y miedos, lo más recomendable antes de separarte del gato es que te hagas exámenes médicos y sigas los consejos de tu médico de confianza.

Estar bien informada te ayudará a llevar sin temor tu embarazo junto a tu felina mascota, pues sabrás que no son los culpables de transmitir la toxoplasmosis. Compartir tu embarazo con tu gato puede ser una de las experiencias más lindas que tengas, además estarás contribuyendo a frenar los abandonos y las adopciones innecesarias, principalmente las atribuidas a un falso mito. Con el tiempo verás que en realidad no hay nada mejor que un bebé que vive con gatos desde que nace.

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