¿Qué es la toxoplasmosis?

Amanda · 16 noviembre, 2015

Es una infección que se contagia por medio de la acción de un parásito llamado Toxoplasma gondii, la cual puede afectar a cualquier adulto sano, pero que resulta de cuidado en mujeres embarazadas. Esta afección no merece especial atención cuando afecta a una persona en condiciones normales, pero representa un riesgo potencial para el feto, cuando la madre es contagiada.

La toxoplasmosis también es peligrosa cuando ataca a personas que poseen un sistema inmunológico débil, aun cuando es benigna en todos los casos. No obstante, benigna no quiere decir que esta no sea capaz de traer consecuencias graves; pues supone una serie de efectos adversos en especial en las embarazadas.

No obstante, esta infección es común en todos los países y afecta a unos diez fetos entre diez mil, pero la mayor preocupación que existe con este tema es que el organismo contagioso se encuentra presente en muchos hogares.
El parásito que la causa se halla presente especialmente en los gatos y es trasmitida a los humanos, por medio de los huevos que deposita en las heces de los felinos.

Pero, no es suficiente que existan gatos en la casa, sino también que tengan dentro el parásito. Sin embargo, para que los huevos de la toxoplasmosis lleguen al organismo humano es preciso:

  • Descuidar la higiene en la preparación de alimentos, especialmente los de origen vegetal
  • Comer la carne de algún animal contagiado, sin la cocción suficiente. Particularmente es afectada la carne de cordero
  • No lavarse las manos apropiadamente cuando se entra en contacto con el animal, sus heces, tierra o lugares donde descansa el animal.

Síntomas, diagnostico y tratamiento de la Toxoplasmosis

La sintomatología de esta infección es muy ligera, por lo general no se percibe más allá de 38 ºC de fiebre, el desarrollo de pequeños ganglios en el cuello, enrojecimiento moderado de la retina o dolores musculares. Los síntomas, suelen desaparecer de manera espontánea.

Para diagnosticar la presencia de toxoplasmosis, es precisa la realización de un análisis de sangre, que arroje resultados positivos a la presencia del anticuerpo antitoxoplasma. Después de la detección, no se acostumbra un tratamiento específico y tampoco existe vacuna, por lo cual esta enfermedad comienza a desaparecer por su cuenta.

En el caso de las mujeres embarazadas, si el diagnostico arroja una serología positiva, no es motivo de preocupación, porque esta ya padeció la infección y no tiene riesgos.
Pero, si el positivo aparece durante el embarazo, es decir, si la madre se contagia estando embarazada es obligatorio el control de la infección.

Un diagnóstico preventivo debe realizarse obligatoriamente en las mujeres embarazadas de todo el mundo, esta evaluación es permanente durante la aplicación de análisis prenatales; pues la mayor complicación surge cuando ya ha ocurrido el embarazo y no antes.

Las acciones en estos casos, son la evaluación regular del feto y la madre por medio de ecografías y la obtención de sangre del cordón umbilical cerca de la semana veintidós de gestación. El tratamiento durante el embarazo se aplica para evitar la contaminación del feto y se realiza a base de antibióticos, que también son administrados al recién nacido, si este llegara a ser afectado.

Complicaciones de la toxoplasmosis en mujeres embarazadas

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Las complicaciones en caso de embarazo, son producidas cuando la infección contagia al feto, esto no sucede en todos los casos; porque si es detectada a tiempo, el control de su avance impide que el organismo traspase la placenta. Pero puede ocasionar problemas graves si este es infestado.

Cuando el embarazo de halla en el primer trimestre, ocurre el periodo de mayor riesgo para el feto si fuera infestado con la toxoplasmosis. Una eventual contaminación podría conllevar a la aparición de anomalías de tipo neurológica o cardiaca, e incluso puede llevar a la muerte del feto.

La infección del feto puede producir especialmente padecimientos cerebrales, tales como el retraso mental, convulsiones, discapacidad motora y ciertas afecciones hepáticas definitivas.

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De igual manera, los bebés pueden presentar malformaciones oculares después de varios años de haberse producido la infección, es decir, que aunque el bebé nazca normal, más adelante puede enfermar. A esto se le conoce como toxoplasmosis congénita, que implica el seguimiento de la enfermedad por lo menos durante el primer año de nacido.

Es sabido que en un 50% de los casos, la madre no llega a infestar al feto y también que en casi el 80% de las infecciones no derivan en problemas graves; por lo tanto el bebé aun contagiado puede nacer normal.