¿Es peligroso que mi bebé tenga la mirada perdida?

Francisco María García · 30 abril, 2018
Cuando un bebé tiene la mirada perdida, su origen suele estar determinado por problemas en la vista, o bien por alguna anomalía en su sistema nervioso. En estos casos, lo mejor es la visita periódica al pediatra.

Mirada perdida, ojos introvertidos y problemas de percepción. Si observamos que nuestro bebé manifiesta alguno de estos síntomas, debemos estar alertas. Todos estos son posibles indicios de algunas anomalías mentales, aunque todo dependerá de la edad del pequeño.

La mirada perdida recurrente en los niños puede anunciarnos la presencia de dos tipos de padecimientos: visuales o en el sistema nervioso. Por eso, los pediatras aconsejan mantener un control activo del comportamiento visual de los bebés.

Para contar con la información adecuada, debemos saber que los órganos visuales tienen un tiempo de adaptación para su funcionamiento correcto. Incluso después del parto, cada ojo continúa adaptándose a la recepción de los estímulos hasta llegar a su estado óptimo.

Síntoma 1: movimientos extraños en los ojos

Esto se puede observar cuando tenemos contacto directo con nuestros pequeños. Si el niño no enfoca cuando le estamos poniendo el biberón en la boca, podría haber un problema de estrabismo. Una mirada un poco dispersa puede ser normal, pero hasta cierto punto.

Cuando los niños son muy pequeños, sus ojos pueden estar un poco desorbitados hacia adentro. Esto solo indica que los órganos visuales aún están adaptándose para cumplir con su función; en realidad, los padres podemos hacer ejercicios para ayudar a nuestros hijos.

No obstante, lo correcto es que este inconveniente sea superado antes o a partir del sexto mes de vida. En caso de que esto no ocurra, el doctor puede diagnosticar una enfermedad e iniciar el tratamiento médico; cuanto más tiempo pase, será más difícil realizar la corrección.

Si un bebé tiene la mirada, perdida, esto puede ser señal de una anomalía en su sistema nervioso.

Síntoma 2: el niño tiene la mirada perdida

Los fallos visuales pueden motivar que el bebé mire hacia otro lado mientras interactuamos con él. No obstante, siempre existe la posibilidad de que el pequeño experimente un problema en su sistema nervioso.

En la actualidad, se asocia el síntoma de la mirada perdida con la presencia de algún grado de autismo en los niños. Por eso, si tenemos alguna sospecha, lo adecuado es consultar con nuestro pediatra de confianza.

El especialista se encargará de guiarnos en los análisis médicos a los que se someterá el pequeño de la casa. Probablemente, el pediatra pedirá que se haga una revisión oftalmológica para llegar a un buen diagnóstico.

Otras señales a las que debemos prestar atención

  • El bebé no fija la mirada: los niños a partir de los tres meses deben ser capaces de fijar y coordinar su mirada. Si no pueden y sus ojos se mueven constantemente, puede haber un problema.
  • El niño no sigue los objetos con la mirada: como vemos, esto es normal hasta cierta edad y se puede trabajar con ejercicios. Pero llegado el cuarto mes del pequeño, la solución podría complicarse.
  • No puede mover los ojos hacia determinada dirección: esté síntoma también denota poco control de los órganos oculares, así como una falta de alineación.
  • Lagrimeo: se produce cuando el pequeño presenta lágrimas constantes en los ojos, incluso cuando no ha llorado. Podría ser que exista algún fallo en la función del parpadeo.

“La mirada perdida recurrente en los niños puede anunciarnos la presencia de dos tipos de padecimientos: visuales o en el sistema nervioso”

¿Cómo debemos verificar estos síntomas?

Lo ideal tampoco es que los padres se preocupen en exceso. A decir verdad, existen etapas en la vida del bebé en las que es normal que el niño no controle del todo su mirada. Por ejemplo, durante el primer mes, el neonato solo distingue formas un tanto borrosas.

De la quinta a la sexta semana, el bebé deberá ser capaz de enfocar la vista. Lo que puede ocurrir es que sus ojos no estén bien alineados. Generalmente, esta pequeña falla ocular solo se presenta en uno de los ojos.

Si a los dos o tres meses se mantiene el problema, lo recomendable es que el niño sea revisado por un especialista. Un pequeño con un semestre de vida ya debe ser capaz de observar prácticamente como un adulto.

Los controles rutinarios ayudan a detectar la mirada perdida en los bebés.

Los padres podemos ayudarles haciendo ejercicios

Los mayores tenemos un papel muy importante en el desarrollo de la vista de nuestros bebés. No solo se trata de observar si algo anda mal, sino que también podemos ayudarlos mediante los ejercicios estimulantes.

Uno de los más efectivos se puede hacer con juguetes de colores llamativos. La idea es mover hacia los lados dos objetos diferentes y verificar que el niño es capaz de seguirlos.

Los juguetes móviles que se colocan en la cuna también son buenos para trabajar el desarrollo óptico de los niños. En conclusión, el tema central es darnos cuenta con rapidez de cualquier anomalía.