Neurodidáctica: qué es, para qué sirve y cómo aplicarla

Francisco María García · 19 octubre, 2018
Las metodologías de enseñanza basadas en el funcionamiento cerebral conforman la llamada neurodidáctica. En definitiva, se trata de integrar la curiosidad del alumno, su atención y las emociones.

La fusión de la neurociencia, la educación y la psicología dio paso a la neurodidáctica. Su objetivo es la aplicación de metodologías de enseñanza basadas en el funcionamiento cerebral. Qué es, para qué sirve y cómo aplicarla son aspectos básicos que conviene conocer.

¿Qué es la neurodidáctica?

La neurodidáctica, neurociencia o neuroeducación define estrategias con base en cómo el cerebro aprende y qué estimula su desarrollo en el ámbito escolar. La meta de esta disciplina es sacarle el mejor provecho al funcionamiento cerebral en el momento de adquirir nuevos conocimientos.

La emoción, la curiosidad y la atención serán las bases del proceso, a través de las aulas inclusivas. También interviene la ludificación —que proviene del inglés gamification—, que consiste en el uso de juegos en el aula. Se prioriza un modelo basado en el respeto y en el esfuerzo dentro del salón de clases.

Cuando un educador entiende cómo el cerebro aprende, procesa y almacena la información, puede adaptar su estilo de enseñanza. En simultáneo, podrá estructurar sus clases, palabras, actitudes y emociones. Así, logrará influir en el desarrollo cerebral de sus alumnos y en la manera en la que aprenden.

Una novedosa fusión

La neurodidáctica es una nueva forma de enseñar que fusiona la educación y la neurología. Asimismo, otorga a la psicología educativa un papel fundamental en el desarrollo de los infantes.

A los maestros se les recomienda buscar estrategias que optimicen el funcionamiento de las neuronas del alumno. Algunas de estas estrategias consisten en aprovecharse de las percepciones sensoriales, trabajar la memoria y captar los estímulos y la atención de los estudiantes.

Las claves de la neurodidáctica

La capacidad de adaptación del cerebro, definida como plasticidad cerebral, es un hecho de gran relevancia para la neurodidáctica. Además, se sabe que, con la estimulación adecuada, el cerebro puede crear permanentemente nuevas neuronas y conexiones entre ellas.

Por otra parte, las neuronas espejo son vitales para las estrategias neuroeducativas. Se trata de células que se activan cuando vemos a alguien hacer algo o cuando lo hacemos nosotros mismos. También lo hacen estimuladas por las emociones; se les atribuye una importancia central en el aprendizaje del lenguaje y en la empatía.

El niño que experimente el juego como terapia psicológica irá venciendo sus temores poco a poco.

Además de esto, ya es un hecho comprobado la vinculación entre las emociones y el aprendizaje. Si los niños aprenden a tomar el control de sus emociones y conductas negativas, será más fácil enseñarles. Es indispensable, además, un ambiente libre de estrés y ansiedad.

Aprendizaje significativo

El aprendizaje significativo es la definición de ese proceso que involucra las emociones. Es de mejor calidad y más duradero.

Cuando el docente logra que el alumno comprenda para qué le sirve lo aprendido, tendrá éxito. Una forma es aplicar sus conocimientos al mundo real, mediante experimentos, analogías o actividades artísticas.

El razonamiento y la memoria

Más allá de los elementos citados previamente, el entrenamiento mediante el razonamiento, la mejora y consolidación de la memoria y los tratamientos de los problemas de aprendizaje son protagonistas de la neurodidáctica en el aula. Estas capacidades logran también determinar las causas neurológicas vinculadas a los fracasos escolares.

“Algunas de las estrategias de la neurodidáctica consisten en aprovecharse de las percepciones sensoriales, trabajar la memoria y captar los estímulos y la atención de los estudiantes”

¿Cómo aplicar la neurodidáctica en el aula?

Para lograr que los alumnos reciban conocimientos, los manipulen y participen en sus procesos de enseñanza, hay que tomar en cuenta varias herramientas. Lo primero es crear un ambiente positivo en clase, pero también podemos considerar las siguientes cuestiones:

  • La cercanía y la empatía del docente con los alumnos marcará la diferencia. Si se logra contagiar de positivismo a los estudiantes, tendrá buena parte del camino andado.
  • En las aulas no debe haber estrés en exceso, pues perjudica el rendimiento. En niveles bajos, el estrés estimula y motiva al estudiante, que también podrá ser capaz de manejarlo.
  • Las emociones y la memoria están ligadas. Si se logra crear conexiones emocionales con los temas a explicar, se facilitará el aprendizaje.
  • El uso de videos, imágenes, música o actividades vinculadas con sus experiencias es una herramienta de la neurodidáctica. Con esto, se estimulan los sentidos y se aprende de manera integral.
Mejorar la memoria visual en los niños le ayudará en muchos aspectos de su vida escolar.

Los padres y la neurodidáctica

En casa, los padres pueden reforzar ese aprendizaje. En primer lugar, ellos pueden mantener alta la autoestima del niño, lo que favorecerá el trabajo en el aula. Asimismo, la creatividad es importante; la meta es fomentarla dentro del hogar.

Si los padres ayudan a aplicar los conocimientos adquiridos, contribuirán decididamente con el proceso de aprendizaje. También deben vigilar que el niño descanse de manera correcta para incrementar su rendimiento en clases. Nueve horas de sueño tranquilo y reparador son indispensables. Fomentar la actividad física para activar y oxigenar el cerebro es vital también.

En definitiva, la neurodidáctica es una disciplina vinculada con el proceso de enseñanza muy efectiva. Sacarle provecho al funcionamiento cerebral es una estrategia que está dando excelentes resultados.