Mi hijo no quiere ir a la universidad

Corina González · 6 marzo, 2019
La juventud trae consigo numerosas dudas e inseguridades que en muchos casos dificultan la toma de decisiones importantes que definirán el futuro del individuo.

Terminan los estudios preparatorios para los chicos y llega el momento de decidir a qué dedicarse para el resto de la vida, un evento crucial para cualquier individuo. Como padres esperamos que nuestros hijos ya se vislumbren claramente en el futuro ejerciendo una profesión y, por ende, tengan decidido estudiar alguna carrera profesional. Pero, ¿qué hago si mi hijo no quiere ir a la universidad?

Mi hijo no quiere ir a la universidad

Algunos chicos pueden pensar que la vida es eterna y que ya habrá muchas más oportunidades para hacer las cosas que les dicen sus padres. Sienten que tienen toda una vida por delante y que el mundo entero está presto para complacerles sus caprichos, ya que se encuentran en una etapa en donde la diversión y los amigos son la prioridad, desplazando para luego los estudios.

A muchos padres, tras dar su mejor esfuerzo para garantizar la preparación académica de sus pequeños, les embarga una gran frustración cuando sus hijos no están interesados en cursar estudios universitarios o no tienen claro en absoluto qué quieren hacer con sus vidas.

La primera reacción es enojarse y determinar que tanto esfuerzo no puede quedar así nada más. Pero nuestra actitud de controversia no será de ayuda alguna ante la decisión prematura de nuestros chicos. Lo mejor que podemos hacer es entablar una conversación armónica con ellos y que allí manifiesten con claridad sus motivos. La información que consigas será el material de inicio para tu trabajo de orientación.

Cuida la manera de actuar con tus hijos

La búsqueda constante de confort junto a la rebeldía son conductas muy comunes en la mayoría de los chicos. Muchos toman como costumbre adoptar una actitud de desacato ante las órdenes de sus padres, en especial cuando estos les presentan como su única responsabilidad estudiar, un deber que se muestran reacios a asumir.

Mi hijo no quiere ir a la universidad.

Ahora bien, como padres tendemos a cometer el error, muchas veces, de darle a nuestros hijos cosas materiales y comodidades sin que ellos lo hayan ganado por su propio esfuerzo. Es simplemente una manera de auto-satisfacer esas carencias que tuvimos cuando teníamos su edad. Con ello no hacemos más que reforzar la ausencia de deseo de superación y responsabilidad.

En algunos casos, incluso se puede crear la sensación de que no vale la pena estudiar ni trabajar, ya que siempre estarán sus padres para proveerles todo aquello que necesiten: ropa, calzado, entretenimiento y demás. No es cuestión de negar beneficios a nuestros hijos, es enseñarles que la única manera de obtener las cosas es con esfuerzo y dedicación.

Ayuda a tu hijo a encontrar su vocación

Muchos chicos se decantan por estudiar una carrera universitaria porque esta posee una alta demanda en el campo laboral y grandes ingresos, sin importar muchas veces si es su vocación o no. En ocasiones, son seleccionadas por tradición familiar cuando a los jóvenes desde pequeños se les repite constantemente “tu padre es médico y tú también lo serás”. Ambos casos luego propician abandono de los estudios o profesionales frustrados.

Desde niños, nuestros hijos hacen gala de sus mejores habilidades y estas nos pueden dar un indicio de cuál será su perfil profesional. No es que sea la regla para todos los casos, pero muchas veces lo que les apasiona de pequeños sí tiene relación con la carrera a la que deciden dedicarse toda la vida.

Si las habilidades que posee tu hijo son muchas, entonces lo que debemos hacer es buscar profesiones que tengan algo que ver con estas e ir desglosando sus características, campo de trabajo, implicaciones, universidades que las imparten, entre otros detalles, para que juntos encuentren aquella con la que más se identifique y tenga mayor accesibilidad.

La vocación profesional de tu hijo puede estar escurrida en pequeños detalles, esos que se pasan por alto gracias a la cotidianidad. Una buena y larga conversación con muchas opciones sobre la mesa te ayudará a canalizar esas emociones rebeldes propias de la adolescencia hacia un camino concreto de metas profesionales.Mi hijo no quiere ir a la universidad.

Conclusión

En definitiva, cuando nos abrimos a la gran cantidad de opciones ocupacionales y profesionales junto a nuestros chicos, es probable que la frase “mi hijo no quiere ir a la universidad” quede fácilmente desplazada.

Es necesario dejarles claro que la formación profesional no es una obligación, es un derecho y un privilegio que muchos quisieran tener, el cual, sin duda, les brindará más oportunidades. Aprovecharlo o no es una decisión personal que está solo en sus manos.