Mamá, gracias por ser mi ejemplo a seguir

Mi ejemplo a seguir eres tú, querida madre, porque no hay en el universo persona más cálida. Si, así como dicen los que creen en la fuerza del alma, tenemos la posibilidad de elegir a nuestros padres antes de nacer, ¡qué bueno que tuve la decisión acertada de elegirte! De ser cierto eso, soy afortunada porque entre todas las mujeres fértiles del mundo dije: esa, esa va a ser mi mamá.

Ahora bien, en caso que se trate de una de las tantas creencias sin fundamento que recorren el mundo, entonces, ¡gracias, naturaleza! ¡te agradezco, concepción!, por permitirme nacer a partir de la fusión de dos gametos diferentes y ser parte, sobre todo, de la información genética que me transmitiste.

De cualquier manera, gracias doy a la vida.

Razones por las cuales eres mi ejemplo

Eres mi ejemplo por tu sencillez

Eres mi ejemplo no por tu belleza, y fíjate que podrías clasificar como top model de este siglo.

Mi ejemplo eres por tu sencillez y la manera esa que tienes de decirlo todo, incluso, de requerir, de una forma simple y natural.

Tú no te complicas con ser una mujer enrevesada, con los muchos secretos y enigmas que les gusta tener a otras.

En ti todo es transparente. Se te puede ver el carácter, lo que piensas, con solo mirar tu rostro.

Así estoy aprendiendo a ser. Me es difícil, pero con tu ayuda, voy a lograrlo.

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Tu ternura

Eres tierna como pocas. Sabes ser cariñosa en el momento exacto y ofrecer tu amor a todos como si el mundo entero estuviera falto de cariño.

Tu simpatía y afección no tienen días malos u horas inoportunas. Siempre estás dispuesta para dar afecto, comprender, aconsejar y perdonar ¡Qué feliz soy a tu lado!

Admiro tu valentía

Quien te conoce no puede decir que la belleza, la feminidad y el arrojo no pueden encontrarse en una misma mujer.

Sabes ser valiente sin perder la delicadeza y no temes lanzarte a la lucha de la vida para conquistar tus sueños.

Tu valentía de criar a 2 pequeñas sin dejar de ser esposa, hija, trabajadora y mujer, te hace grande.

 Te destacas por tu entereza

Tu entereza destaca en ti. La integridad de tu carácter me contagia. Gracias a él, estoy aprendiendo a ser disciplinada, esforzada, respetuosa, honrada, honesta, leal con mis principios y mis pensamientos.

La educación que tienes

Eres educada, inteligente. En las reuniones familiares a las que asistimos juntas siempre tienes una opinión para dar, no importa el tema que se hable.

Cuando he tenido la oportunidad de acompañarte al trabajo veo cómo tus compañeros tienen en cuenta lo que dices y hacen silencio para escuchar cada uno de tus comentarios.

Sabes sentarte a la mesa, conducirte en cualquier ambiente, jamás olvidas decir: gracias, buenos días, adiós, con su permiso, perdón…

Dichosa yo, de tenerte como mi maestra.

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Eres noble

Eres noble, no sabes herir, engañar, ni sentir envidia. Para ti todos son buenos, por eso alguna que otra vez has sufrido en carne propia la traición y la mentira.

Pero por lo noble que eres has sabido levantarte y hacer uso de la hidalguía propia de las reinas para perdonar, olvidar y seguir adelante.

Tu compañerismo

Tienes amigos en todos los confines de la tierra porque supiste ser amiga de ellos y cultivar la amistad como el lazo bien fuerte que ata a dos personas.

Sabes anteponer necesidades ajenas por delante de las tuyas cuando te piden ayuda y necesitas la fuerza y el tiempo para brindar tu apoyo.

A tus amigos los quieres, no los abandonas, les trasmites confianza. No sé cómo logras tener empatía con tanta gente diferente en edad, sexo, raza, religión y puntos de vista.

Mamá, gracias por ser mi ejemplo a seguir

Gracias, mamá, por el cariño, el apoyo, la confianza, la libertad y el sostén diario. También por las muchas horas que me dedicas y esa paciencia que me tienes.

En ti he encontrado a la mujer que quiero ser en el futuro: íntegra, feliz, amada.

Mi deseo más ferviente es que sigas cosechando virtudes como haces con las plantas del jardín.

Desde mi cochecito siempre te estaré observando aguardando la oportunidad de decirte con palabras: ¡Mamá, gracias por ser mi ejemplo a seguir!

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