Carta a la mujer que cuida a mi hijo mientras yo trabajo

Agetna · 26 abril, 2016

Estimada:

Espero que al recibir esta carta se encuentre bien junto a sus familiares y amigos. Que tenga mucha salud y la dicha no le falte.

Esta mañana, apenas tuve un momento para fruncirle la frente, sonreírle y hacerle un gesto con la mano en son de saludo.

Las presiones del trabajo y la vida cotidiana no me dejan tiempo para sentarme junto a usted a conversar como siempre he querido, pero deseo que sepa que la veo como una amiga y hasta un familiar muy cercano.

Poco importa si apenas conozco su nombre y apellidos: datos que me aprendí de memoria cuando supe que dejaría a su cuidado el tesoro más preciado que tengo.

Lo que más interesa, y así debe ser, es saber y constatar diariamente la calidad humana que tiene, todos sus valores y el cariño que es capaz de ofrecer, incluso, sin esperar lo mismo a cambio.

Le escribo esta carta para ensalzarle los méritos que en el poco tiempo que nos conocemos y con nuestro poco roce, le he podido descubrir.

Esta carta se la envío además para abrir mi corazón y serle totalmente sincera, más, quizás de lo que hubiera sido si conversáramos frente a frente.

Con mis sentimientos totalmente desnudos, quiero hablarle del miedo que siento en las mañanas cuando la veo abrazar, besar y levantar del suelo a la persona más importante del mundo para esta mujer que le escribe.

Del temor que me surge cada tarde cuando llego y la veo vestirlo, peinarlo, mimarlo…, pensando que quizás un día de pronto él quiera quedarse junto a usted y no volver a casa.

Sé que en este minuto puede hasta esbozar una sonrisa al darse cuenta de lo ilusa que soy, pero las madres, en no pocas ocasiones, somos así. Por eso, le pido que me entienda.

Esta carta se la hago para trasmitirle la envidia sana que me despiertan las caricias que se dan, las miradas que se cruzan y las muchas, pero muchas horas que dedican a conversar y jugar juntos.

Pero no puedo llegar al final de mi misiva sin volverla a alabar, sin decirle cuánto la admiro por la dedicación y el amor que cada día pone en su trabajo. Por ser una madre más para mi hijo.

Y si me remito a usted es precisamente por una petición que, anoche antes de dormir, mi pequeño me hizo.

En su nombre y el mío propio, deseamos que reciba estas líneas como un sencillo pero cálido homenaje por el día de las madres.

Supe que la naturaleza aún no le dio la oportunidad de tener a un bebé.

Y ya sea que lo logre o no, le transmito lo dichosa que debe sentirse por acoger en sus brazos a tantas y tantas semillitas que bajo su tutela se están desarrollando, entre ellas, la mía.

Foto cortesía de inspirulina.com

Lo bienaventurada que es por la labor que ha escogido para desempeñar; obra que la hace disfrutar de esos importantes y únicos momentos que deberíamos tener las madres de los niños que cuida, pero que por la necesidad de sostener a la familia, a veces nos perdemos:

El primer pasito, la primera vez que dicen mamá, cuando se lanzan a hacer una peripecia nueva…

Mujer, aunque no haya podido concebir no hay dudas de que si alguien merece los elogios y regalos que se hacen por este día, ese alguien es usted.

Para terminar, espero que sea consciente del afecto y el agradecimiento que mi tesoro y yo le tenemos. Por hacerlo feliz, educarlo, quererlo, protegerlo y enseñarle casi todo lo que sabe hacer.

Mil gracias por acogerlo como propio y encaminarlo por el mismo camino que encaminaría a los suyos.

Espero, muy pronto, que la vida la premie con un hijo nacido de su vientre y sienta en carne propia lo que significa ser madre.

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Por ahora solo me resta felicitarla, obsequiarle estas flores y desearle lo mejor de este mundo.

La exhorto a que siga manteniendo su buen carácter y esos sentimientos tan nobles e inagotables que le brinda a tantos niños.

Que pase un buen día y que la buena suerte la acompañe siempre.

Gracias otra vez,

Una mamá.