Los lenguajes del amor en la relación madre-hijo

24 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Cada persona expresa su amor de una manera y requiere algo distinto para sentirse amado. Por ello, es necesario que los padres conozcamos y nos adaptemos al lenguaje del amor de nuestros hijos.

Probablemente hayas escuchado hablar del libro Los cinco lenguajes del amor, de Gary Chapman. O tal vez tus propias experiencias vitales te hayan ayudado a comprobar que no todas las personas amamos de la misma manera.

Cada uno de nosotros expresa su afecto de forma distinta y necesita algo diferente para sentirse amado. El ámbito de la pareja es en el que más se han explorado los lenguajes del amor, sin embargo, estos también resultan fundamentales en la relación madre-hijo.

Por lo general, los padres somos conscientes de la importancia que tiene el amor para nuestros hijos. Este constituye la base principal sobre la que se sustentará su autoestima y el resto de sus relaciones futuras.

No obstante, no es suficiente con que los queramos, sino que ellos deben sentirse queridos. No basta con que les mostremos amor, pues es imprescindible que ellos puedan percibirlo claramente.

Los cinco lenguajes del amor

Madre e hijo hablando sobre los lenguajes del amor.

Palabras de afirmación

Este tipo de lenguaje consiste en expresar el amor con elogios, palabras de aprecio, agradecimiento. Si tu hijo se identifica con él, necesitará escuchar y leer cuánto lo amas. Para ello, háblale afectuosamente: “qué orgullosa estoy de ti”; “eres muy inteligente”; “me encanta ser tu mamá”.

Estos infantes también valorarán pequeños detalles, como una nota escrita a mano en su almuerzo para el colegio deseándoles un buen día o una tarjeta especialmente dedicada para ellos. Ábreles tu corazón con palabras.

Tiempo de calidad

El tiempo de calidad consiste en regalarle a la otra persona, en este caso, nuestro hijo, nuestra presencia plena, nuestra atención completa. No consiste únicamente en estar en el mismo espacio físico, sino en conectar de verdad. Los niños que hablan este lenguaje necesitan esos momentos especiales a solas con sus padres, en especial, si tienen hermanos.

Por ello, para mostrarle tu amor, organiza, de vez en cuando, citas o actividades en las que podáis compartir y disfrutar juntos, como salir a pasear en bicicleta, jugar a su juego favorito, ir a ver una película… Regálale tu tiempo y se sentirá amado.

Regalos como lenguajes del amor

Para los niños que manejan este lenguaje, es importante recibir regalos para sentir el afecto, pero no por su valor material, sino por su significado. Recibir un regalo significa que mamá o papá han pensado en él y en sus gustos, y desean agradarle.

Si eres madre de uno de estos niños, evita regalarle dinero por su cumpleaños y trata de buscar algo realmente significativo y valioso para él. También será positivo obsequiarle con algún detalle de forma espontánea, aunque no sea un día especial.

Recogerle en el colegio con una chuchería o encontrar, al llegar a casa, un pequeño juguete de aquellos que colecciona le generará una enorme felicidad.

Actos de servicio

En este caso, los actos valen mucho más que las palabras. Tu hijo necesitará que le demuestres tu amor con acciones concretas, no solo que se lo digas. Se sentirán amados cuando realices pequeños sacrificios por ellos, como llevarlos a sus clases extraescolares, ayudarles con los deberes, dedicar tiempo a hacerles su peinado favorito o coser aquel animal de peluche que se rompió.

Niño abrazando a su padre al ir a la escuela porque tiene rechazo al colegio.

Contacto físico

Por último, algunos niños necesitan las muestras físicas de afecto para sentirse amados. No solo disfrutarán de los besos y abrazos, sino que apreciarán ir cogidos de tu mano por la calle o acurrucaros juntos en la cama mientras leéis un cuento antes de dormir.

Aprende a manejar los lenguajes del amor de tu hijo

Aunque todas las personas manejamos, en mayor o menor medida, todos estos lenguajes del amor, solemos presentar una clara preferencia por uno o dos de ellos.

En el caso de los niños, esta predilección ya empieza a verse de forma clara hacia los cinco años de edad. Sin embargo, una vez que hayas identificado los lenguajes del amor de tu hijo, puede que compruebes que no valora ni utiliza los mismos que tú.

Puede que para ti el contacto físico no sea necesario, o incluso hasta te resulte incómodo. Pero si detectas que es lo que tu hijo precisa, será necesario que hagas un esfuerzo.

Del mismo modo, si nunca fuiste alguien muy detallista pero tu hijo valora enormemente los regalos espontáneos y de corazón, habrás de intentar cambiar esto. Es importante amar a los hijos como ellos necesitan, pues esto marcará de forma importante su vida.