Las 11 claves para mejorar la relación entre tus hijos

Las dinámicas en el hogar son muy complejas. Los hijos tendrán edades distintas, pero no solo eso, sino intereses y formas de ser y de sentir que pondrán en tensión creencias y criterios. Los padres deben armarse de sabiduría y amor.
Las 11 claves para mejorar la relación entre tus hijos
Marisol Rendón Manrique

Escrito y verificado por la maestra Marisol Rendón Manrique.

Última actualización: 06 agosto, 2022

Mejorar la relación entre tus hijos es una de las claves para que la convivencia del hogar sea tranquila y agradable. Como padre o madre querrás que tus hijos encuentren en sus hermanos el apoyo y la amistad incondicional.

Los siguientes consejos te ayudarán a fortalecer el lazo de complicidad y armonía entre tus hijos desde los primeros años de vida. Puedes ponerlos en práctica si tus hijos no se llevan bien o, si ya tienen una buena relación, servirán para reforzarla diariamente.

¿Cómo mejorar la relación entre tus hijos?

La relación entre hermanos será la más duradera de sus vidas, aun más larga que la que establezcan con amigos o parejas y, en la mayoría de los casos sobrevivirá a los padres. Son claro está, esenciales dentro de la dinámica familiar.

Dicha relación estará sujeta a la estructura de la familia y a factores ambientales, sociales, económicos, propios del contexto. En términos generales, podrás lograr una excelente relación entre tus hijos, poniendo en práctica estas 11 claves.



1. Trata a tus hijos con equilibrio

Desde sus primeros años, los niños ven la relación que tienes con ellos y la comparan con la forma en que tratas a sus hermanos. La falta o el exceso de atención hacia un niño, puede generar conflictos en la forma en que se relaciona con sus hermanos mayores o menores. Todos tus hijos requieren de igual atención en los diferentes momentos de la vida familiar. Reparte tu amor equitativamente.

2. En las disputas, toma distancia

Serán muy comunes los enfrentamientos por diversos motivos. La mayoría de las veces cesarán de pronto sin rencores y como si nada hubiera ocurrido. Pero, si fueran a más, mantén distancia prudente, observadora, sin intervenir de buenas a primeras.

Fundamental es que intenten solucionar el problema entre ellos, pero si acuden a tí, media, escucha ambas versiones e indaga con ellos el origen. Si hacen esto, no hará falta una decisión salomónica porque seguro quedará en evidencia el motivo. Actúa sí para que al terminar el forcejeo se disculpen mutuamente y se abracen.

3. Reducir la rivalidad reforzando los comportamientos positivos

Las comparaciones son las peores enemigas para la relación entre los hijos. Los niños, y las personas en general, queremos ser individuos diferentes aunque pertenezcamos al mismo grupo; estimula los buenos comportamientos sin hacer comparaciones. Resalta las virtudes de cada uno de tus hijos en medio de su esencia y su personalidad.

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4. Ayúdales a identificar y manejar sus emociones

Las claves para el equilibrio emocional son: identificar, monitorear, evaluar y modificar los comportamientos negativos. Uno de los grandes retos que tenemos como padres, es enseñar a nuestros hijos a realizar todos estos procesos para evitar las dificultades en la comunicación, la sensación constante de frustración y los problemas para construir lazos afectivos.

5. Proporciona espacios para el juego

Especialmente cuando son pequeños, permíteles compartir experiencias positivas de juego. Los buenos momentos de juego entre hermanos, son el inicio para construir relaciones fuertes para el resto de sus vidas. Involucra a todos tus hijos en las actividades recreativas para que puedan conocerse y compartir tiempo de calidad que nunca olvidarán.

6. Ármate de herramientas para manejar el conflicto

Por buena que sea la relación entre tus hijos, en algún momento se presentarán diferencias y discusiones que debes enfrentar y construir de una forma asertiva. El primer paso para que una discusión no termine en algo más grave, es enseñarles desde pequeños a controlar sus impulsos antes de reaccionar. Con tu acompañamiento aprenderán a manifestar calmadamente sus necesidades e incomodidades.

7. Paternidad positiva

Todos sabemos que hechos como castigar con excesiva severidad o “solucionar” todo con un grito, no son nada positivos para la unidad familiar. Los niños aprenden lo que ven y lo aplicarán con cualquiera que no haga lo que quieren; el respeto de los padres es modelo para los niños.

 

Buena relación entre tus hijos

8. Refuerza la autoestima de cada uno para mejorar la relación entre tus hijos

Uno de los detonantes de la rivalidad entre los hijos, es el competir por el estímulo y el afecto de los padres. Enséñales a reconocer sus propios logros y los de los demás y hazles saber lo valiosos que son para ti. Si saben cuánto te importan, no se sentirán obligados a enfrentarse por la aprobación de las personas a las que más admiran.

9. Haz que sean amigos desde el momento de anunciar al nuevo bebé

Hacer que tus hijos sean amigos desde antes del nacimiento, creará un vínculo indestructible entre ellos. Muéstrale las fotografías de cuando era un recién nacido o de cuando estaba dentro de tu vientre y cuéntale que ahora sucederá lo mismo con su pequeño hermanito y que como hermano mayor será un compañero y protector.

10. Comienza el día en armonía

No permitas que las prisas en la rutina diaria, establezcan el caos desde las primeras horas de la mañana. Despierta a tus hijos con una sonrisa y un abrazo para que recarguen sus energías y todo salga mejor durante el día. Las rutinas estresantes ocasionan hostilidad en el hogar.

11. Responsabilidades supervisadas

Si hay una diferencia de edad de un par de años entre tus hijos, asígnale pequeñas responsabilidades al hermano mayor en el cuidado del más pequeño. Hay muchas menos posibilidades de que los niños se enfrenten a alguien a quien sienten como cercano y por quien se preocupan.   



Claves para comprender y mejorar la relación entre tus hijos

La relación entre tus hijos es sistémica, ecológica, dialéctica y educativa. Son un todo complejo e integral, y amerita de tu parte el máximo de atención.

Es interactiva porque esta relación toca profundamente las dimensiones socio-afectivas y cognitivas. Se dice que es sistémica porque ocurre dentro de sistemas que se complementan e interconectan. Vale decir, no ocurre aislada de los diferentes campos de acción de cada uno de los hijos.

Por esa misma razón, es una relación ecológica, influenciada por los contextos. Ello obliga a ver la relacion entre tus hijos desde una perspectiva dialéctica, bidireccional y de influencia mutua.

Finalmente, es una relación marcada por lo educativo, pues es intervenida con acciones que provienen de tu parte, del seno familiar como un todo, de la escuela y de la sociedad en general.

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