La psicoterapia con niños narcisistas

¿Conoces qué es la psicoterapia? ¿Alguna vez has escuchado sobre niños megalómanos o narcisistas? Te invitamos a que continúes leyendo.Con motivo de la celebración del cuarto centenario de la Muerte de Miguel de Cervantes, el año pasado, el maestro de Literatura propuso un trabajo acerca de la vida del “Príncipe de los Ingenios”. Luis se esforzó muchísimo para presentar  la mejor tarea. Como premio, ganó un diploma.

No cabía de satisfacción cuando el docente le dio unas palmaditas en la espalda: “Te felicito muchacho”. Luego, llamó a Pedro y le dio un diploma. El niño, al ver que no era el único, hizo trizas su cartoncito porque ya no lo quería. Sus padres fueron citados a la dirección por su mala conducta.

¿Un malcriado? No. Esta anécdota, que le ocurrió a dos amigos, ilustra un típico caso de narcisismo infantil. Hablamos de niños prepotentes, egocéntricos y arrogantes que se sienten superiores a los demás.

Se aman a sí mismos y lo que los rodea les tiene sin cuidado. No hay medias tintas: las personas o las cosas son magníficas o una porquería. Quienes los rodean están allí para alabarlos y ratificar su grandiosidad.

Esta patología, conocida históricamente como megalomanía, es un trastorno de la personalidad que, para el psicoanálisis, representa uno de sus conceptos básicos y puede ser definido aludiendo al mito de Narciso.

Si bien se desconocen las causas de este trastorno, se piensa que las experiencias tempranas en la vida, como una crianza demasiado severa, mimar exageradamente al pequeño, exigirle más allá de su capacidad o no prestarle atención, puede inducir al narcisismo. No se descarta el componente genético.

La genética desempeña un papel fundamental, esto explica que algunos niños podrían ser más propensos que otros a convertirse en narcisistas cuando los padres los elogian constantemente cultivando en ellos un “Yo” grandioso

Tipos de niños narcisistas y la psicoterapia

Según los reconocidos investigadores y doctores en psicología Paulina Kernberg (1935-2006) Alan Weiner y Karen Bardenstein, autores del libro “Trastornos de la personalidad en niños y adolescentes (2000), el diagnóstico y tratamiento en la infancia y adolescencia se puede tratar y produce cambios a largo plazo.  

En 1992, Kernberg ya había identificado tres tipos de narcisismo: normal, patológico y, el más grave, antisocial:

“El narcisismo normal, en niños de tres años en adelante, es tratable porque en los primeros años, aunque quieren ser Superman, aceptan su relación de dependencia. No desvalorizan ni envidian a los otros niños”, dijo la especialista, hace 25 años, en una ponencia presentada en ocasión del VI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia de Niños y Adolescentes (SEPYPNA), celebrado en Barcelona.

En contraste, los niños con narcisismo patológico están convencidos de ser ese personaje que quisieran ser. Tienen un Yo grandioso: “Un niño, de ocho años le dijo a su terapeuta que era SuperMauricio y quería que lo trataran como tal. Durante el tratamiento empezó a establecer que era Mauricio y creó un amigo imaginario que era SuperMauricio y, al final, no necesitó el amigo imaginario”, comentó Kernberg.

Todos los niños con conductas antisociales son narcisistas: Cuando al narcisismo patológico se le suman las conductas antisociales severas, no hay indicaciones para la psicoterapia individual porque estos niños mienten sistemáticamente y deben ser tratados clínicamente.

Cómo reconocer a un niño narcisista

Existen diversas maneras de identificar a un niño narcicista, algunas de ellas son:

  • Evitará mirarte a los ojos. Kernberg asegura que los niños con personalidad antisocial mienten y por eso no miran a los ojos.
  • Masacran sus juguetes. Así juegan, porque sufren; lo que demuestra que son muy sensibles.
  • Se creen superiores a sus compañeros y maestros. Pese a su prepotencia, tienen miedo de quedarse solos. Sus madres son controladoras. Explica Kernberg que el Yo grandioso es una estructura que defiende al chico de angustias, depresiones y rabias muy intensas.
  • Son desagradables y caprichosos; los demás no existen. 

La psicoterapia comienza por casa

Si a tu hijo no le importan sus compañeros, te está enviando señales de alerta. Enséñalo a comprender a los otros, a ponerse en sus zapatos. Hazle ver que es responsable de sus actos, sin gritarle. No le quites su derecho a disfrutar del mundo irreal (es un niño) pero que sepa diferenciar la fantasía de la realidad. Habla mucho con tu hijo.

Comunícate con él mientras disfrutas de tenerlo en tu regazo.

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