La intolerancia transitoria a la lactosa en el niño

29 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la médica Elisa Martin Cano
La intolerancia transitoria a la lactosa es un cuadro frecuente en el bebé, aunque no es grave. Te contamos lo que debes saber acerca de esta patología.

La intolerancia transitoria a la lactosa es una diarrea crónica que se produce tras una gastroenteritis aguda en el niño. Es un cuadro relativamente frecuente en el recién nacido y en la infancia. Aquí te contamos todo lo que debes saber acerca de esta patología.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La lactosa es el principal azúcar del que está compuesta la leche. Es un hidrato de carbono que está compuesto, a su vez, por glucosa y galactosa, formando esta molécula algo más compleja.

Cuando ingerimos leche, para que pueda digerirse correctamente y podamos absorber estos azúcares más simples, necesitamos la lactasa. La lactasa es una enzima digestiva que se encuentra en el intestino y se encarga de separar la glucosa y la galactosa de la lactosa.

Cuando la cantidad de esta enzima en nuestro organismo disminuye, perdemos la capacidad de degradar la lactosa y digerir la leche, lo que se conoce como intolerancia a la lactosa. Existen varias formas de intolerancia a la lactosa. Las más comunes son:

  • Intolerancia a la lactosa por la edad. Se produce en la mayoría de los adultos por la pérdida progresiva y fisiológica de la lactasa de nuestro sistema digestivo.
  • Intolerancia transitoria a la lactosa. Vamos a tratar esta patología más a fondo en este artículo.

Niña rechazando un vaso de leche debido a que sufre intolerancia transitoria a la lactosa.

Intolerancia transitoria a la lactosa

Lo que ocurre es que, tras una infección vírica o bacteriana en el bebé, que produce una gastroenteritis aguda, se dañan las células de la pared del intestino.

En la superficie de estas células es donde encontramos la enzima lactasa, por lo que, si se dañan, se perderá total o parcialmente la acción de esta enzima. El bebé, por tanto, dejará de ser capaz de digerir de forma correcta la lactosa.

Este cuadro afecta sobre todo a niños menores de dos años. Aparece, aproximadamente, una semana después de que el niño padezca la gastroenteritis.

Afortunadamente, es un  cuadro transitorio. Esto quiere decir que, tras 4 o 6 semanas, en las que las células del intestino se regeneran y vuelven a recuperar su capacidad de digestión, el bebé  vuelve a poder digerir de forma normal la leche.

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¿Qué síntomas produce?

Los síntomas pueden variar mucho de un bebé a otro. Esto dependerá del grado de daño en las células del intestino, de la cantidad de lactasa que conserve y de la capacidad y velocidad de regeneración de estas células.

Así, habrá niños que manifiesten síntomas simplemente al probar cualquier producto lácteo, ya sea leche, yogures, queso, etc… Y otros que presenten síntomas con una cantidad mayor de estos productos. Los síntomas más comunes de la intolerancia a la lactosa son:

  • Diarrea líquida con olor ácido, parecido al vinagre.
  • Hinchazón y molestia abdominal en el niño. Pueden aparecer aumento de los gases y dolores fuertes y agudos de barriga.
  • Irritación del ano del bebé, que aparece enrojecido y con molestias.
  • Aumento del sonido de las tripas del bebé.
Niño bebiendo un vaso de leche.

Como es de esperar, estos síntomas aparecerán tras el consumo de leche o de productos que contengan lácteos, como queso, yogur o incluso algunos productos procesados, como la bollería.

Diagnóstico y tratamiento

El pediatra suele llegar al diagnóstico simplemente por la clínica del bebé. En algunos casos, sin embargo, es necesario realizar pruebas complementarias. Algunas de estas pueden ser el análisis del pH de las heces o una biopsia intestinal del bebé.

El tratamiento se basará simplemente en retirar la lactosa de la alimentación del niño durante un tiempo. Esto es así para permitir la regeneración rápida de las células del intestino que se habían dañado. Pasado aproximadamente un mes, se irá reintroduciendo la lactosa en la dieta del niño de forma paulatina e iremos comprobando que la vuelve a tolerar.

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Sobre la intolerancia transitoria a lactosa…

Es un cuadro frecuente y no muy grave. Pese a que el bebé presentará molestias gastrointestinales hasta que logremos dar con el diagnóstico, este cuadro acabará resolviéndose sin mayores consecuencias.

Como siempre, es importante que, ante la aparición de cualquier síntoma en nuestro hijo, acudamos lo antes posible al especialista, que será quien confirme el diagnóstico y establezca el tratamiento más adecuado.