Los hábitos de la mente para trabajar en el aula

10 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la pedagoga María Matilde
Cuando realizamos tareas dentro de nuestro hogar o en nuestro trabajo, son necesarios algunos hábitos mentales para que estas sean desarrolladas con éxito. Conoceremos en este artículo cuáles son esos hábitos mentales y que pueden ser aprendidos en el aula escolar.

Como hemos dicho, los hábitos de la mente para trabajar en el aula hacen referencia a determinadas habilidades que son necesarias aprender para poder realizar nuestras tareas, tanto cotidianas como laborales y profesionales. Por lo tanto,  es importante que los profesores planifiquen situaciones y experiencias de enseñanza en las que estas habilidades sean aprendidas y practicadas.

¿Qué son los hábitos de la mente?

Un hábito hace referencia a una práctica que se torna habitual en una persona. A su vez, este hábito se consigue por medio de un aprendizaje gradual y sistemático que permite que una determinada práctica o forma de hacer una actividad o tarea se torne frecuente.

Arthur L. Costa y Benna Kallick en su libro Learning and Leading Habits of Mind (2008), desarrollan la idea de los hábitos de la mente, e indican 16 hábitos o habilidades mentales necesarias para poder desarrollar nuestras actividades de la vida con éxito.

Los hábitos mentales a los que hacen referencia los autores son fundamentales para trabajarlos en el contexto educativo, es decir, en el aula con los alumnos. No solo porque permitirán que ellos se muevan con mayor soltura en todos los ámbitos de su vida adulta, sino porque, además, facilitarán las tareas escolares de aprendizaje y de estudio, y las prácticas y relaciones sociales.

¿Cuáles son los hábitos de la mente para trabajar en el aula?

Como hemos mencionado, Costa y Kallick describen 16 hábitos:

  • Ser persistente: terminar las tareas comenzadas y hacerlo de forma constante y concentrada.
  • Manejar la impulsividad: ser pacientes, pensar y reflexionar antes de actuar o decir nada.
  • Escuchar con comprensión y empatía: ponerse en el lugar del otro y escucharlo con atención para comprenderlo.
    Alumnos practicando algunos hábitos de la mente para trabajar en el aula.
  • Pensar flexiblemente: cambiar de opinión, desarrollar y evaluar diferentes estrategias de pensamiento y de acción según las situaciones y los contextos.
  • Pensar sobre el pensamiento: proceso de metacognición para conocer y reflexionar sobre cómo pensamos, de qué manera y cómo ello afecta a nuestras decisiones y a otras personas.
  • Buscar la exactitud: ser minuciosos y prolijos en nuestras tareas.
  • Preguntar y proponer problemas: interrogar y cuestionar sobre las situaciones de la vida.
  • Aplicar el conocimiento pasado a nuevas situaciones: utilizar viejos conocimientos para aprender mejor otros nuevos y más complejos.
  • Pensar y comunicarse con claridad y precisión: conocer cuáles son las formas correctas para comunicarse, de forma escrita como oral, y según los contextos.
  • Reunir información a través de todos los sentidos: percibir información a través de diferentes vías para comprender mejor los conocimientos.
  • Crear, imaginar e innovar: generar nuevas ideas, siendo creativos y originales.
  • Responder con admiración y asombro ante nuestro entorno: estar alerta y encontrar aquello que es diferente en lo cotidiano, normal o común.
  • Tomar riesgo de manera responsable: considerar la equivocación como parte imprescindible de cualquier toma de decisiones.
  • Encontrar el humor: reírse, sobre todo de uno mismo, para superar frustraciones y situaciones difíciles de la vida.
  • Pensar de forma independiente: ser crítico, tener criterios y argumentos propios.
  • Permanecer abierto al aprendizaje continuo: disposición o necesidad constante de querer aprender cosas nuevas.

¿Cómo trabajar los hábitos de la mente en el aula?

1. Ser persistente

Este es uno de los hábitos de la mente para trabajar en el aula a través de tareas o actividades en las que los alumnos inviertan su tiempo planificadamente. Es decir, que los estudiantes organicen su tiempo, distribuyéndolo a lo largo de varios días, para poder finalizar con éxito una tarea asignada.

2. Manejar la impulsividad

En el aula, una forma eficiente de trabajar este hábito es hacer actividades en torno a problemáticas concretas o dilemas frente a los que se debe dar una sola respuesta. Así, esto provocaría que los alumnos deban pensar y sopesar todas las opciones existentes antes de dar una solución al problema.

3. Escuchar con comprensión y empatía

Toda situación cotidiana dentro del aula es una oportunidad de aprendizaje para empatizar con los demás. Es importante que los profesores indiquen, remarquen y evidencien la necesidad de escuchar e interesarse por los puntos de vista de otras personas. De comprender y de no juzgar las circunstancias ajenas.

Alumno escribiendo en la pizarra para sus compañeros y trabajar los hábitos de la mente en el aula.

4. Pensar flexiblemente

Cualquier situación problemática o actividades en torno a dilemas presentada a los alumnos es útil para que ellos desarrollen el hábito de pensar flexiblemente. Esto es así, porque ellos deberán encontrar posibles soluciones considerando siempre distintos factores.

5. Pensar sobre el pensamiento

Para pensar sobre nuestro pensamiento, los profesores deben trabajar con sus alumnos la metacognición. Es decir, deben  propiciar que los estudiantes puedan hablar, verbalizar y compartir con los demás sobre cómo cada uno de ellos han llegado a tal o cual solución o decisión y por qué. Así, los alumnos podrán ser más conscientes sobre cómo piensan y podrán, por lo tanto, reflexionar sobre ello.

6. Buscar la exactitud

Para poder desarrollar el hábito de la exactitud es importante dentro del aula insistir, por ejemplo, en la constante corrección y revisión de la escritura, gramática y ortografíaComo atender, también, a las formas correctas de hablar o de dirigirse a alguien. Además de insistir a los alumnos respecto de las formalidades y los detalles en las entregas de trabajos.

7. Preguntar y proponer problemas

Para desarrollar este hábito se puede optar por usar un libro de interrogantes en el aula. Este consistiría en que los alumnos cada día compartan con el resto de sus compañeros alguna inquietud, pregunta o problema que les surja frente a cualquier faceta de la vida escolar o cotidiana. Al final de cada clase se puede hacer referencia a los apuntes de algún alumno y debatir entre todos.

8. Aplicar el conocimiento pasado a nuevas situaciones

El habito de utilizar y de transferir los viejos conocimientos a la comprensión de nuevos debe ponerse en juego siempre en todos los procesos de aprendizaje. De ahí la importancia que se otorga a que los profesores partan de los conocimientos previos que los alumnos tienen para poder enseñar otros.

9. Pensar y comunicarse con claridad y precisión

Esta habilidad se trabaja en clase mediante la oralidad, enseñando a los alumnos a evitar generalizaciones en sus discursos e insistiendo en la fluidez y en la especificidad del lenguaje. Además, es importante el aprendizaje de una correcta gramática y ortografía para redactar con precisión.

10. Reunir información a través de todos los sentidos

Para trabajar este hábito en clase es importante una planificación de actividades escolares en las que utilicen todos los sentidos. Por ello, las actividades al aire libre o en contacto con la naturaleza son ideales.

11. Crear, imaginar e innovar

Los profesores deben poner al alcance de sus alumnos todos los recursos posibles para que ellos puedan desarrollar su capacidad de imaginar, crear e inventar. Así, las nuevas tecnologías son un potente recurso que permite la creación de infinitas formas de pensamiento y de acción.

Niña con su profesora trabajando los hábitos de la mente en el aula.

12. Responder con admiración y asombro ante nuestro entorno

Este hábito mental se desarrolla siendo conscientes de la naturaleza que nos rodea, de su inmensidad y preciosidad. Para lo cual, las actividades escolares organizadas en torno al contacto con el medio ambiente permiten que los alumnos conozcan más y mejor el entorno que los rodea y, así, puedan admirarlo.

13. Tomar riesgos de manera responsable

Tanto profesores como alumnos deben ser capaces de dar sitio a la equivocación en las tareas y actividades, al ensayo y al error, trabajando en torno a retos y a problemas. Considerar la equivocación como parte sustancial de todo proceso de aprendizaje es la mejor manera de desarrollar la habilidad de tomar riesgos.

14. Encontrar el humor

Encontrar momentos dentro de la jornada escolar para trabajar con el sentido del humor es fundamental. En este sentido, una buena alternativa para trabajar el hábito del sentido del humor en clase podría ser realizar jornadas de risoterapia, o hacer caricaturas de los alumnos para adornar el aula y desarrollar actividades de teatro y comedias.

15. Pensar de forma independiente

Es importante que se planteen actividades en las que los alumnos puedan debatir en torno a un tema y se los invite a exponer sus propios puntos de vista, argumentaciones y justificaciones. Así, los estudiantes podrán ser conscientes de la diversidad de opiniones y posturas que pueden existir, y de lo importante que pueden ser las aportaciones de los demás.

16. Permanecer abierto al aprendizaje continuo

Este hábito se puede trabajar en clase siempre que los profesores planteen actividades y experiencias que realmente motiven a sus alumnos a querer saber más y demanden de ellos pensamientos de investigación. Es importante, también, que las experiencias educativas planteadas a los estudiantes apelen a sus gustos, a sus hobbies o a alguna necesidad detectada.