Guía para madres con bebés en cuidados intensivos

Gladys · 5 diciembre, 2015

Ninguna de nosotras puede llegar a imaginar que el sublime momento del nacimiento de un hijo puede estar acompañado por la angustia de no poder acariciarlo, amamantarlo y verlo sino solo a través de un cristal, porque está internado en una sala de cuidados intensivos.

Con esta guía podrás saber cómo dar lo mejor de ti en cada segundo de este momento tan delicado.

Lo primero que hay que aclarar es que la unidad de cuidados intensivos está diseñada para atender a pacientes con patologías graves que necesiten de atención médica las 24 horas del día, así como de equipos de alta tecnología que permitan estabilizar al paciente.

Cuando se trata de pacientes que no tienen un mes de vida, se habla de terapia intensiva neonatal, y prácticamente consiste en extender las condiciones del vientre materno a través de incubadoras, donde el neonato irá desarrollándose. En otras palabras, el cuidado intensivo neonatal puede ser visto como la continuación extrauterina del embarazo.

Un recién nacido puede requerir de cuidados intensivos por problemas cardíacos, infecciones, afecciones pulmonares e intestinales. La gravedad de las patologías puede ser desalentadora, pero no podemos permitirnos perder la fe. De nuestra fortaleza depende en gran medida la recuperación de nuestros pequeños.

Terapia intensiva

“Pequeño niñito rosado,
de fina pelusa, tu piel de durazno,
nosotros, los que desde aquí afuera te contemplamos,
queremos decirte: ¡cuánto te amamos!” 

-Ramón Sardá-

Consejos útiles para las mamis con bebés en cuidados intensivos

La integración en los cuidados del bebé te hará sentir útil , que cuentes con un buen estado de animo es fundamental para ambos, es por este motivo que a continuación  podrás conseguir un conjunto de consejos y recomendaciones para que estés tranquila y colabores en la pronta recuperación de tu pequeño bebé:

  • Extraer leche materna para suministrar al bebé. A pesar de nuestra convalecencia, debemos hacer nuestro esfuerzo para extraernos leche materna que el personal médico se encargará de suministrar al bebé a través de sondas. Al neonato en recuperación hay que evitarle la tarea de la succión, porque esta implica un gasto calórico que no permite el aumento de peso.
  • No descuidar la salud propia. Nuestra salud no puede estar supeditada a la recuperación del bebé. Al contrario, hay que seguir al pie de la letra las recomendaciones médicas a fin de sanar rápidamente cualquier complicación y así poder dedicarnos al cuidado de nuestro pequeño.
  • Manifestar amor a nuestro bebé. Parece un cliché, pero es totalmente cierto. El amor de mamá, su calor y su presencia pueden contribuir enormemente la estabilización del recién nacido. De hecho, cuando no se compromete su salud, en diversos hospitales se procura la práctica de la “madre canguro”, que ha permitido que los bebés ganen peso y talla en tiempo récord. Si en tu caso, no se te permite cargar en brazos a tu pequeñito, demuéstrale tu amor arrullándolo, cantándole y diciéndole todo el cariño que le espera en casa.

mama canguro

“Una voz, suave y amigable
susurrando palabras a tus oídos,
es capaz de despertar misteriosos mecanismos
que te sumergen en seguridad y calma.” -Ramón Sardá-

  • Involucrarse en los cuidados médicos. Intenta estar al tanto de todos los cuidados que necesita el bebé, respetando siempre las restricciones médicas que, aunque nos parecen duras, solo procuran su pronta recuperación. Anotar cada reporte médico a diario nos permitirá constatar cada avance a celebrar porque, aunque parezca mínimo, es una batalla ganada por nuestros pequeños gladiadores.
  • Relacionarse con otras mamis. En medio de una situación difícil solemos sentirnos abandonadas, pero al mirar alrededor podemos advertir que compartimos el dolor y la angustia con otras madres que tienen a sus bebés en situaciones similares. Hablar con ellas, desahogarnos y compartir las pequeñas alegrías forman parte de una terapia que ayudará a sobrellevar el tiempo de hospitalización.

Mantener a nuestro hijito en una unidad de cuidados intensivos, por días o semanas, genera un sufrimiento indescifrable, pero es importante no caer en la desesperanza. Si nos entregamos al dolor, estaremos dando un ejemplo equivocado a nuestro bebé, que desde el primer momento necesita saber que la vida está constituida por una serie de pruebas que debemos enfrentar con seguridad y fe.

“Escurridizo, inquieto explorador de incubadoras,
tan pronto se sueltan los cables y las guías,
y recuperas la libertad y autonomía,
¿quién se atreve a doblegar tu instinto aventurero?”

-Ramón Sardá-