¿Cómo evitar que un bebé se sobresalte?

Gladys 26 marzo, 2017

Para un bebé que acaba de nacer, muchas cosas pueden resultar muy desagradables, porque ya no tienen los mismos límites que los protegen que antes. Por eso, ante una continuación sensación de inseguridad, es normal que se sobresalte, sobre todo, a la hora de dormir, si escucha un ruido fuerte o esté cerca de una luz potente.

Además de estos factores, tu chiquitín deberá experimentar una serie de sensaciones que, probablemente, no lograrás impedir. Escenarios como la interacción con el pediatra, el contacto con los tejidos de la ropa, el hambre, el traslado de un lugar a otro, el agua sobre la piel, el exceso de ruido, etc. Frente a esto, lo raro es que no se llegue a sobresaltar.

Los sobresaltos del bebé son normales, pero podemos hacerles sentir mejor

Afortunadamente, existen algunas recomendaciones que te ayudarán a evadir estos terribles momentos, que le mantienen en un constante estado de alerta. Por supuesto, mantenerlo entre tus brazos, acariciarlo en situaciones de estrés, hablarle con suavidad y no dejarle llorar por largos minutos le permitirán sentirse en un espacio seguro.

Por otro lado, es recomendable que estés cerca de él durante las noches, por ejemplo, durmiendo con tu pequeñito en la cama (colecho) o la cuna en la habitación tuya, para que no se sienta solo ni un segundo y puedas atenderlo con rapidez cuando te llame con su delicado llanto.

¿Qué es el reflejo de Moro?

Todos los retoñitos llegan al mundo con diversos movimientos involuntarios o reflejos, que son señales claras de una buena salud. El sobresalto, mejor conocido como reflejo de Moro, es uno de esos signos que se detectan en la primera evaluación al bebé.

Este consiste en la extensión de los brazos y la apertura de sus manitos con las palmas hacia arriba, al sentir que les hace falta un apoyo. También abren los ojos con una expresión de susto y tensa la espalda y los hombros.

El reflejo de Moro no debe persistir luego de los primeros cuatro meses

Generalmente, desaparece en los primeros cuatro meses de vida. Y, en el caso de que no lo presente, sugiere una anomalía en el cerebro o la médula espinal; pero si hace los movimientos de un lado, podría presentar una fractura de clavícula o daños en el sistema nervioso.

Ahora bien, si persiste luego de este período, es importante que le consultes a tu pediatra para descartar otros daños neurológicos.

Consejos para que tu hijo no se sobresalte

Los tres primeros meses de un recién nacidos son trascendentales, puesto que es lo que tardan en adaptarse al medio ambiente que ahora les rodea. Esto no significa que lo aísles por completo, pero sí que tengas en cuenta ciertas precauciones con él para que no se sobresalte demasiado.

Seguramente, todas queremos verle descansar con tranquilidad y que nada lo perturbe, para que sueñe con los angelitos. Así que es hora de poner manos a la obra con estos sencillos tips que te permitirán lograr esta meta:

  1. Si piensas dormirle dentro de un coche o el moisés, mécelo con ligeros movimientos; de lo contrario, experimentará una sensación de vacío y puede que se sobresalte.
  2. Si empieza a llorar por hambre, no le dejes esperando para que no se ponga ansioso. La alimentación tiene que ser a libre demanda.
  3. No lo lleves de inmediato a una estancia iluminada, si estaba en un espacio oscuro.
  4. No lo sometas a cambios de temperaturas bruscos, ni a fuertes corrientes de aire.
  5. Evita la ropa ajustada y vístelo con prendas suaves de algodón.
  6. Trata de acostarle en una cuna pequeña, para que se sienta seguro.
  7. Y, en cuanto a las visitas, no permitas que lo despierten. Exígeles que esperen para conocerlo.

El regazo de mamá, el mejor refugio

Para estos angelitos, no hay nada mejor que el calor de mamá para sentirse bien. Por este motivo, tienes que cuidar con precisión la forma en cómo lo sostienes, en especial, en el área de la cabeza y los hombros.

Arrópalo con tu amor para que se sienta más seguro en el mundo

Al dormir, trata de moverlo con suavidad y con cuidado de que el cuello no quede sin un soporte. Durante el baño, cambio de vestimenta o de pañal son circunstancias en las que tenemos que darle la mayor seguridad, para que no se desesperen.

Mami, tú eres su abrigo perfecto en este entorno que están por conocer. Cuídalo con mucho amor y verás que no sufrirá tantos sobresaltos.

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